Granada CF

Hay que rematar

GRANADA CF

La propuesta futbolística hasta ahora vista del equipo rojiblanco no es en principio atractiva de cara al espectador y al aficionado

EDUARDO ZURITAGRANADA

Sigue el Granada sin conocer la victoria en su regreso a la división de plata del fútbol español. Bien es cierto que tampoco ha caído en los cuatro encuentros disputados, pero no ha sido capaz de mantener la ventaja en el marcador en los últimos tres partidos, donde siempre fue por delante y acabó empatando.

La propuesta futbolística hasta ahora vista del equipo rojiblanco no es en principio atractiva de cara al espectador y al aficionado. En Tenerife volvió a mostrarse como un equipo agazapado confiado en el balón parado y en aprovechar un fallo del contrario durante buena parte del partido. Es más, cedió en los primeros minutos del envite de manera descarada el balón al cuadro local, que tuvo alguna oportunidad en esta fase aprovechando las dudas de los centrales del Granada, Menosse y Dean, no precisamente acertados en las pelotas divididas.

El equipo de Oltra no conseguía trenzar jugada alguna, y Joselu y Ramos contemplaban con desesperación el paso del balón por encima de sus cabezas en cada intentona visitante por alcanzar el área rival. Sólo el balón parado y las incursiones de un rapidísimo y muy entonado Machís en el primer periodo otorgarían oportunidades a los granadinistas. Pedro Sánchez probó al meta rival, Dani Hernández, con un tiro de falta ajustado al palo de su meta. Una buena combinación del extremo venezolano y Ramos permitiría un saque de esquina que perfectamente ejecutado por el propio Pedro Sánchez permitiría a Ramos empujar en el área chica la pelota en connivencia con un defensor local para adelantar al Granada.

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Al Tenerife le entraron dudas, pero el Granada no pareció preocupado de cambiar el guión hasta entonces mostrado, confiando en que quizá pudiera cazar un segundo gol a la contra que le otorgase una ventaja definitiva. Poco hizo para ello en lo que quedó de primera parte, donde el encuentro entró en una fase bronca que debió enviar al jugador del Tenerife Suso Santana al vestuario de haber sido amonestado con segunda tarjeta por el árbitro tras una feísima y dura entrada a Machís al borde del descanso.

El equipo se había mostrado aseado atrás, aunque ciertas indecisiones y malos despejes de los centrales habían otorgado tres ocasiones claras al equipo tinerfeño. Pero por los laterales se había contenido bien y Machís, Pedro, Baena y Martín se habían vaciado en labores de contención. En cuanto a creación sólo podían señalarse las intentonas en solitario de Machís por banda y algún destello que otro de calidad de Ramos en el control del balón y su distribución. Joselu corría de un lado a otro en la presión, pero su participación en ataque fue nula. Las dudas creadas al Tenerife con el gol de Ramos nunca supusieron una apuesta decidida del equipo de Oltra para rematar definitivamente al contrario.

El segundo tiempo empezó con polémica. Un pase en profundidad a Ramos lo dejó solo para asistir a Joselu y que éste marcara. El fuera de juego que invalidaba la acción fue milimétrico. Es difícil adivinar cómo pueden apreciarse en directo fueras de juego tan ajustados que necesitan de la imagen parada y varias repeticiones para detectarlos, y parece que quedó en el limbo la teoría lanzada hace varias temporadas de favorecer en la duda de las decisiones arbitrales el juego ofensivo.

El Granada parecía bien posicionado y no sufría demasiado, a pesar de que la salida de Longo en sustitución de Juan Carlos en el Tenerife había aumentado las dificultades para el centro de la defensa rojiblanca. Suso Santana se empeñó en ser expulsado y una agresión sin balón que no venía a cuento le costó al fin la segunda amarilla que dejaba al Tenerife en inferioridad numérica con veinticinco minutos aún por delante.

Oltra decidió dar salida a Peña para apoderarse de la posesión, sentando a un desaparecido Joselu. El Granada sin embargo encajó el empate en una jugada a balón parado, donde la defensa de los rojiblancos fue un caos tanto en posicionamiento como en concentración, con varios de sus miembros estorbándose y terminando por el suelo para dejar solo a Aitor Sanz para asistir a Longo y que éste fusilara a placer a Javi Varas.

El equipo de Oltra, consciente de su superioridad numérica, se echó hacia delante para dominar nuevamente el marcador. Puertas y Kunde suplirían a Machís y Baena. Varias ocasiones se sucedieron, sobre todo la que Peña falló estrepitosamente tras un pase excepcional de pecho de Ramos -que tenía más presencia con un Granada dominador del juego-, y otra de Víctor Díaz donde un defensor local evitó in extremis el segundo gol de los visitantes.

No supo el Granada rematar la superioridad demostrada en estos minutos y a sus aproximaciones al área de Hernández el Tenerife respondía con andanadas al contrataque. Cuando se acercaba el minuto noventa ocurrió lo imprevisible. Un equipo en inferioridad numérica como el Tenerife se presentó, tras gran control de Longo que sacó las vergüenzas a Menosse, con superioridad numérica clara en una jugada de contragolpe que Malbasic culminó a placer. Cuando el delirio se había instalado en el Heliodoro Rodríguez, un centro diagonal a la desesperada desde la derecha del ataque granadinista fue mandado de cabeza por Menosse al centro del área, desviando Jorge hacia su puerta el esférico para establecer las definitivas tablas.

No se ha sabido ganar al no rematar las situaciones de ventaja que se han tenido. Ante el Zaragoza tras adelantarse en el marcador el equipo reculó hasta ser empatado y las pasó canutas para salvar un punto en La Romareda. En casa, ante el filial del Barça se perdieron dos ventajas. En Tenerife con el marcador a favor y en superioridad numérica, no se supo ampliar la ventaja, y hasta se permitió la remontada rival, obteniendo un punto merced a una acción afortunada de última hora.

Difícilmente se puede aspirar a sumar de tres en tres si no se confía en las propias posibilidades y si no se aprovechan las ocasiones de ventaja que se obtienen, en casos como los reseñados, en situaciones donde por juego posiblemente no se merecía. El equipo está lejos de una versión creíble, tanto en modelo de juego como en obtención de resultados. Se adivinan posibilidades en el plantel, aunque se sigue estando huérfano de sistema y jugadores que permitan el control del partido, que no siempre tiene que equivaler al del balón. Pero los equipos con posibilidades lo son en función de su capacidad de controlar el ritmo y el tiempo de juego y, ante todo, de apuntillar a los rivales cuando están heridos. Hasta ahora este Granada de Oltra ni domina el juego, ni controla el ritmo del encuentro ni remata al rival en inferioridad, y así es prácticamente imposible ganar.

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