La contracrónica

En racha positiva

En racha positiva
RAMÓN L. PÉREZ

Ante el Lugo hizo el Granada los minutos quizá más convincentes de lo que se lleva de temporada, sobre todo en la mayor parte del primer periodo, donde los de Oltra fueron netamente superiores a los lucenses

EDUARDO ZURITA | AFICIONADO DEL GRANADA CFGranada

Tres victorias consecutivas, nueve de nueve puntos en juego, y el equipo aupado a los puestos ilusionantes de play-off por primera vez en esta temporada. Y las sensaciones positivas cada vez más en ascenso, con un equipo que empieza a dar muestras del fútbol que quiere y puede hacer y sobre todo a evidenciar un compromiso en la pelea que aumenta su carácter compacto y competitivo.

Ante el Lugo hizo el Granada los minutos quizá más convincentes de lo que se lleva de temporada, sobre todo en la mayor parte del primer periodo, donde los de Oltra fueron netamente superiores a los lucenses. Desde el inicio -con un arranque intenso con la firma de Joselu en un remate recién iniciado el duelo que salió cercano al poste del portero rival Juan Carlos-, hasta el descanso el cuadro granadinista fue claramente dominador del encuentro. Trenzó por momentos bien el juego el Granada en la primera parte merced al trabajo infatigable en el corte de Baena y a un más entonado Montoro, que se lució con varios pases largos que dejaron balones francos a Pedro, Víctor Díaz y Machís para crear peligro.

La crónica

Los avisos de Joselu y Machís quedarían ratificados con el primer gol, tras una buena combinación entre Joselu y Pedro, donde la fortuna de un rebote final en un defensa del equipo gallego, tras recorte del extremo local, permitió a Espinosa batir el marco contrario. A pesar del gol, fue el media punta que uplía al peruano Peña -requerido éste por compromisos mundialistas-, de los jugadores más fuera de sitio de los locales, aunque también es justo decir que no estuvo tan perdido como en anteriores jornadas.

Tras el gol no desistió el Granada en su empeño de aumentar su ventaja en el marcador. Machís tras una gran galopada casi lo consigue con un disparo cruzado que estuvo a punto de conseguir la recompensa buscada. Más tarde sería Víctor Díaz el que culminaría un ataque coral del conjunto rojiblanco, que estaba siendo claramente superior a su rival, que por cierto no había dado señal alguna de peligro ante el marco de Varas. Era corto e injusto el marcador en el receso, pues el Granada había acumulado méritos más que suficientes para haber dejado resuelto el partido tras los primeros cuarenta y cinco minutos.

El arranque de la segunda parte siguió mostrando un equipo local decidido a finiquitar el partido a su favor. Pero las escaramuzas creadas, casi siempre comandadas por los extremos Pedro y Machís, no llegaron a buen puerto y la intensidad del equipo empezaba a menguar. Oltra movió el banquillo, sustituyendo a Espinosa por Alberto Martín y adelantando a Montoro, que siguió intentando surtir de balones en profundidad a los puntas granadinistas, cada vez con menos éxito a medida que su condición física menguaba.

El Granada empezó a perder el control de partido, aunque las escaramuzas más peligrosas seguían siendo rojiblancas, como una de Baena tras un balón bien luchado por Joselu. Eso sí se producían cada vez más tendidas en el tiempo. Oltra decidió suplir a Montoro por Kunde para ganar en fuerza y velocidad. La nueva incorporación pronto demostró su capacidad para revolucionar con su potencia el partido, y una incursión suya por banda derecha estuvo a punto de culminarse con éxito tras su pase de la muerte.

El Lugo dominaba en el último tercio del encuentro territorialmente, aunque sin crear excesivo peligro, salvo en un remate duro desde fuera del área de Sergio Díaz que salió muy cerca del poste derecho de la portería de Varas. Pedro acusaba el esfuerzo del partido y concatenaba una serie de decisiones desacertadas en el pase que culminaron en un intento de cortar por lo sano un contrataque de los lucenses, entrando por detrás de manera aparatosa a Azeez, al parecer sin llegar a alcanzarlo, granjeándose con ello una tarjeta roja que dejaba al Granada con uno menos en los últimos minutos del partido.

Tocaba sufrir, y el Granada se puso el mono de trabajo para achicar cuanto balón llegase por las inmediaciones del área, en una disposición clara de 1-4-4-1. Joselu se iba ya casi con el tiempo cumplido, sustituido por Quini, lo que dejaba a Machís en la punta de lanza. En el tiempo de prolongación, un balón bien luchado y controlado por el venezolano le permitió otorgar una asistencia de oro a Kunde parta que éste se personara solo ante Juan Carlos para batirlo por bajo y ratificar la victoria entre el delirio de la grada local, que volvía a experimentar una comunión con su equipo como en los mejores tiempos de la temporada del último ascenso.

El Granada parece seguir mejorando. Los dos últimos partidos en casa han demostrado superioridad sobre los rivales, Córdoba y Lugo, teniendo ante este último momentos de buen fútbol, sobre todo en el primer periodo. Además, atrás el equipo ha ganado en consistencia y fortaleza con la irrupción de Saunier, nuevamente sobrado en el corte y el inicio de juego ante el equipo lucense. Se crean ocasiones y se minimizan las del rival, y ese camino conduce a puntuar frecuentemente. Los laterales cumplen en las tareas defensivas y se incorporan con criterio y calidad al ataque, en especial Víctor Díaz, cada partido más compenetrado con Pedro Sánchez. La defensa va claramente a más. El dejar la puerta de Varas sin perforar ante el Lugo fue otra de las buenas noticias de la noche dominical.

Los extremos parecen también asentados, con un Pedro muy inteligente en la mayoría de sus acciones, y un Machís con ganas de comerse el mundo, constante creador de peligro, aunque siga pecando de excesivo individualismo en ciertas acciones. El centro del campo tiene a un barredor consolidado como es Baena, infatigable en todos los partidos, y está la espera de que se engrase aún mejor la maquinaria combinativa entre Montoro y el correspondiente media punta. Este último puesto es quizá el que aún queda por afianzar, esperando que Peña o Espinosa terminen por explotar. Martín, Kunde, Quini y Puertas parecen en principio las opciones más queridas por Oltra para solventar las sustituciones necesarias, y en especial el joven valor cedido por el Atlético parece siempre con ganas de aprovechar los minutos que se le conceden.

El panorama empieza a despejarse tras la racha de tres victorias consecutivas. Una gesta que los aficionados granadinistas tenían perdida desde aquel 'milagro' de Sandoval que condujo a la cuarta salvación en Primera. Como ya se dijo, en esta dificilísima Segunda española, una trayectoria positiva como la que ahora vive el Granada te aúpa a la cabeza, y una mala de duración parecida te devuelve a la zona baja. Esperemos que continúen las buenas sensaciones y los espléndidos resultados en la visita a mitad de semana a Tarragona. Después espera otro difícil duelo, como la mayoría de los que se disputarán en la categoría, ante el Oviedo, el sábado nuevamente en Los Cármenes. De mantener el ritmo de sumar de tres en tres en ambos envites, el equipo posiblemente se catapultaría a la zona privilegiada de la clasificación. Pero mejor será ir partido a partido y entender ante todo que superar al Nástic no será cuestión sencilla y que en esta semana el esfuerzo de tres partidos tan seguidos puede cobrarse factura en algunos miembros del plantel que acumulan muchos minutos de juego desde el arranque de temporada. Disfrutemos con prudencia de esta mejoría incuestionable mostrada por el conjunto rojiblanco y confiemos en que continúe esta racha positiva de resultados en los próximos envites.

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