Quique Pina quiere estar en Los Cármenes el sábado

La Plazoleta

Acudirá como consejero del Cádiz, desde un pretendido perfil bajo, a un partido en el que los suyos se la juegan. Su antiguo 'enemigo' Pedro González Segura, que volvió hace unos meses al club como asesor externo, medita desvincularse

Quique Pina quiere estar en Los Cármenes el sábado
Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELAS

Quique Pina volverá a sentarse en el palco de Los Cármenes este próximo sábado, aunque no se ubicará ya en las butacas asignadas a la presidencia o a la máxima representación de la directiva. Tampoco estará en la del invitado de honor del rival, sino en un lugar secundario, tratando de mantener un aparente perfil bajo. Esta es al menos la intención a día de hoy del exmandatario rojiblanco, ahora consejero del Cádiz, aun consciente del revuelo que despertará su presencia. Tras verse envuelto en el tremendo atolladero derivado de la operación Líbero, que le tuvo 17 días en prisión provisional, el murciano ha tratado de recuperar su vida mientras espera acontecimientos judiciales, manteniendo la mayoría de funciones previas en el conjunto amarillo aunque muy alejado de los focos mediáticos. En un silencio sepulcral acerca de su situación personal o de cualquier cuestión deportiva.

Todo descansa ahora sobre los hombros de Juan Carlos Cordero, su inseparable director deportivo, que va camino de colocar al conjunto de la 'tacita de plata' en una nueva promoción de ascenso por segundo año consecutivo. Lleva años cumpliendo siempre sus retos, aunque este está abierto aún y él insista en que el objetivo principal de su escuadra es salir a mantener la categoría. Un eslogan que vende pocos abonos, pero que pone los pies en la tierra en una división con enormes dificultades, como los nazaríes han sufrido en carnes.

El Cádiz tendrá que salir airoso de su partido de mañana ante el Tenerife y obtener un buen resultado de su visita a Granada. Se espera un amplio desplazamiento de aficionados visitantes, algo que no termina de 'agradar' al dirigente. El cartagenero tiene en el recuerdo aquel encuentro de la temporada pasada ante el Sevilla Atlético en el Pizjuán que suscitó una gran movilización y que sirvió de acicate a los canteranos hispalenses, pese a no jugarse nada. El Cádiz salvó un 3-3 al final al que sólo tuvo que añadir un triunfo en los dos partidos restantes para disputar las eliminatorias.

A Cordero le gustaría un clima tranquilo y de hermandad entre hinchadas, lejos de hostilidades, pero ahora mismo es complicado discernir cómo estará la plantilla y mucho menos el seguidor rojiblanco. Ante el Reus reflejó su indignación. El cariz de la última jornada dependerá mucho de lo que suceda en El Molinón. La presencia de la antigua cúpula deportiva en la instalación ese sábado puede sugestionar cualquier reacción.

Pina y Cordero dejaron la ciudad en contra de su voluntad, auspiciados por la venta de Gino Pozzo a John Jiang. Durante este segundo año de la etapa china regresó al club, como asesor externo, un antiguo 'enemigo' del murciano, Pedro González Segura. El que fuera secretario de su directiva acabó enfrentado a él al cuestionar, ante el propio Pozzo, los modos de gestión opacos. Segura salió de la entidad por la puerta de atrás y quizás pensó que la operación Líbero era una especie de justicia poética. Se había incorporado este curso al apoyo de la actual gestión para abrir camino en diversas funciones, como en márketing, pero no ha encontrado su sitio, con un creciente distanciamiento del centro de mando desde Navidad prácticamente. Su salida es más que probable a final de temporada.

No se irá en principio a Madrid con Luis Rubiales, al que ha apoyado en su camino a la presidencia de la RFEF y al que conoce bien desde sus tiempos de la AFE. Segura quiere seguir en Granada, salvo que la oferta del motrileño fuera tan seductora que no se pudiera rechazar.

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