Análisis

Puntos de zona media-baja de la tabla con las cifras de visitante

Puntos de zona media-baja de la tabla con las cifras de visitante

Si solo se contaran los números como forastero el Granada sería décimo tercero, muy lejos de los dos primeros puestos

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGRANADA

Todos los que conocen la categoría coinciden en que los objetivos se consiguen sustentados en los resultados como local. Hacer de tu estadio un lugar inexpugnable se antoja fundamental. El primer paso, salvo alguna excepción, se está dando con contundencia. Pero cuando el proyecto es ambicioso y de lo que se habla es de ascenso directo solo con lo de casa no basta. Hay que aportar cosecha en tierras lejanas. En este punto el Granada se ha estancado preocupantemente y los dos primeros puestos de la tabla comienzan a verse lejos e inaccesibles.

El plan de acción apuntaba alto y el presupuesto para llevarlo a cabo también. Se confeccionó una plantilla de garantías, o eso parecía, y se la entregó a un entrenador con extenso bagaje en Segunda para llevarlo al éxito. Por el momento el Granada no solo no marca las diferencias sino que se ve obligado a subsistir en una zona inestable, con continuas entradas y salidas de los seis primeros puestos pero lejos de la zona que realmente le interesa. Su fugaz paso por el liderato ni se recuerda. La alegría de las victorias locales apenas dura una semana, lo que tarda en volver a estrellarse lejos de casa.

En la undécima jornada venció al Numancia en Los Pajaritos (1-3), un golpe encima de la mesa que hizo pensar a todos que esta máquina funcionaría como un reloj suizo hasta el final. Aquello ocurrió el 21 de octubre. Desde entonces algún meritorio empate como el que logró en Pamplona y muchos sinsabores.

Eso le lleva a ocupar el puesto décimo tercero de la clasificación si solo se tienen en cuenta los números como visitante. Ninguno de los rivales directos que le preceden en la tabla está por detrás en esa lista. Y sí tiene por delante a muchos equipos que están por debajo en la clasificación general. Números que arrojan un balance preocupante con la segunda vuelta ya en marcha.

Explicar esto es complicado porque el Granada ha merecido algo más en muchos de esos encuentros. Pero cuando el mal se extiende en el tiempo alguna causa interna debe haber. El discurso de puertas para afuera es conformista. Oltra y los jugadores insisten en que no merecieron muchos de los resultados obtenidos. Pocos asumen la culpa o la responsabilidad.

Que el conjunto rojiblanco se fuera ayer del Miniestadi con un solo disparo entre los tres palos es un punto de partida para empezar a entender lo que está ocurriendo. Muchas llegadas pero sin un plan específico. Balones al área sin más. Frente al Zaragoza el Granada elaboró una perfecta acción de equipo que acabó con el gol de Álex Martínez. Eso ocurre muy poco a domicilio.

Tampoco en el otro área se está mostrando contundente. El Barcelona B anotó el primer gol en un buen disparo de Aleñá propiciado por una presión tímida y sin convicción de Machís, que sigue sin encontrarse tras superar la lesión muscular. El segundo gol viene en un córner. De nuevo a balón parado. Uno más.

Viendo las estadísticas finales se demostró que tener más posesión sin intención, sin instinto depredador, sirve para encajar tres goles. Si no amenazas el rival se crece. El Granada a domicilio no mete miedo. No impone ni arriba ni abajo. La parroquia empieza a impacientarse. Con lo visto no basta.

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