Granada CF

Un problema que parte desde el centro

Montoro se marcha sustituido en el último partido ante el Rayo/Ramón L. Pérez
Montoro se marcha sustituido en el último partido ante el Rayo / Ramón L. Pérez

La medular ha sido incapaz de sujetar a un equipo que ha perdido la identidad en el tramo final de la temporada

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

Con tan pocas posibilidades reales de conseguir pelear por el ascenso, en el Granada ya deben estar pensando en subsanar todos los errores que se han ido acumulando en la temporada. El estilo del conjunto rojiblanco ha ido variando en función de los tramos de la temporada y los entrenadores. Con Oltra costó encontrar la identidad pero al final consiguió armar un equipo que fue por momentos sólido atrás y contundente arriba. Superó así un primer tercio de curso en el que los goles encajados eran un verdadero quebradero de cabeza.

Sin embargo, tras los malos resultados cosechados desde finales de año el equipo volvió a recuperar fallos atrás que le habían condenado a no estar cerca de los dos primeros puestos y que le llevaron a ir bajando puestos y perdiendo la confianza a cada paso dado. Los fallos individuales fueron una constante que acabó por mermar el entramado colectivo. Casi todas las miradas se dirigieron a la defensa, pero un sistema defensivo no solo depende de los cuatro que forman parte de la zaga, es una labor colectiva en la que no todos han aportado por igual.

Pero tampoco en el aspecto ofensivo la gente de arriba ha recibido siempre la ayuda necesaria. El centro del campo es la zona más sensible porque es la que da equilibrio a la estructura. Y es en esa línea donde el Granada no ha conseguido encontrar la estabilidad que diera paso a un equipo con confianza. Inició el curso con la pareja Montoro-Baena, la primera apuesta de Oltra. Al principio les costó entenderse, sobre todo porque a ambos le faltaba condición física y química. Lo lograron y con ello llegaron las primeras victorias. Baena se lesionó y empezaron las pruebas.

Alberto Martín, un comodín habitualmente, tuvo su alternativa pero no convencía. La opción conservadora se vio empujada por la apuesta por reconvertir a Kunde, que había partido como mediapunta, la posición que ocupó en el Extremadura la temporada pasada, aunque siempre había jugado más retrasado en la cantera del Atlético de Madrid. Le costó al camerunés adaptarse a las exigencias del puesto pero lo logró. Junto con Montoro ofrecieron buenas actuaciones que sirvieron para dar sentido al juego del equipo.

Sin embargo, como al resto, le empezaron a fallar las fuerzas mentales. El cambio de entrenador llevó consigo la versión de Kunde de 'enganche' otra vez y la aparición de Alberto Martín, que siempre ha estado ahí, sin hacer ruido pero acumulando minutos. Portugal ha mantenido este trivote, pero los frutos no han sido los esperados.

Todo por banda

La falta de contundencia ofensiva ha sido una constante fuera de casa, y desde hace algunas semanas también como local. Se acumulan en la memoria los partidos en los que el Granada se ha estrellado una y otra vez con las defensas rivales por culpa de su falta de alternativas en ataque. Llegar y poner la pelota al área buscando un rematador aislado que casi nunca ha aparecido. La forma de atacar ha facilitado mucho las cosas a los rivales.

Eso no es algo que haya ocurrido solo en la breve etapa de Pedro Morilla. También con Oltra se repitió. Parecía que entrar por dentro estaba prohibido, solo valía percutir en las zagas rivales por los costados. Machís, Pedro y Agra, los principales protagonistas en los extremos, han acumulado grandes dosis de protagonismo y de responsabilidad, una carga injusta difícil de llevar. Esa asociación por dentro, tanto con el mediapunta como con los hombres del centro del campo, ha sido prácticamente nula.

Sin ir más lejos, el Rayo Vallecano hace escasos días le ofreció en directo un manual de cómo dar sentido al juego colectivo utilizando todos los recursos, desde el portero hasta el delantero centro, pasando por una zaga segura por arriba y con capacidad para empezar las jugadas desde atrás, un centro del campo creador y destructor con la misma eficacia y una delantera de enorme movilidad y talento. Esto último también abunda en el Granada, pero no la eficaz forma de ponerlo al servicio del equipo.

Los cuatro centrocampistas han sumado minutos suficientes para haber acabado con la debilidad grupal. El eje necesario para dar sentido a todo lo demás. Kunde es el que más ha jugado, 34 partidos, 25 de titular. Montoro 26, siempre desde el inicio. Baena ha perdido peso y de los 19 encuentros que ha jugado solo en 11 formó de inicio. Alberto Martín ha sido el recurso más utilizado. 29 encuentros, de ellos 18 de titular. Un reparto tan equitativo de minutos demuestra que la temporada es muy larga y que ninguno ha sido capaz de ganarse el puesto sin dobleces.

Un futbolista con clara vocación de creación como Montoro, con mucha calidad que ha completado partidos brillantes y se ha apagado. Kunde representa el poderío físico, la entrega y el desborde. Baena y Alberto, dos perfiles defensivos. A todos ellos le ha faltado algo. A la dirección deportiva, un plan B.

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