Rojiblanco

Diego Martínez se queda solo y será el elegido por el Granada

Diego Martínez se queda solo y será el elegido por el Granada

El ex de Osasuna irrumpe después de q ue la opción de Francisco se descartara y será el entrenador, a falta de flecos

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELAS

Diego Martínez se ha quedado solo y queda como el elegido para convertirse en entrenador del Granada pendiente de escasos detalles, tras una negociación relámpago después de truncarse la posibilidad de que Francisco Rodríguez recalara en el conjunto rojiblanco. Martínez, de 37 años, había sido relacionado con el Granada desde el miércoles noche, según difundió un programa radiofónico de su tierra, Galicia En Goles, pero no fue hasta ayer cuando su agente, Juan Maraver, entró en contacto con los responsables nazaríes para atender a la propuesta y pactar su incorporación, que ha de anunciarse en breve.

Quedan meros flecos. Uno, relacionado con la rescisión de su contrato y el de sus ayudantes en Osasuna, club que ha dirigido y cuyo presidente anunció antes de ayer su salida. Podría limarse en los próximos días, como muy tarde el lunes si no pasa nada raro. Una vez que se cierren estos finiquitos serán todos libres y podrá comunicarse el regreso de Martínez, con su equipo, a una provincia que conoce bien. En ella ejerció de futbolista, estudió en lo que se llamaba INEF, conoció a su pareja e inició su carrera como entrenador, tras retirarse prematuramente de los terrenos de juego. Aunque sea vigués, se le puede considerar un granadino más. El entendimiento económico parece inminente y no debería de poner problemas para aceptar la presencia de auxiliares del propio Granada en su cuerpo técnico. Martínez se ha acompañado en Pamplona de algunos viejos conocidos. El más popular, Juan de Dios Cervián, el que fuera futbolista rojiblanco entre 1999 y 2001; como analista de vídeos ha contado con Álvaro García, que ejercía esta función con los nazaríes en la última campaña en Primera. Añade a Pepe Conde como preparador físico, que también se formó en la UGR. En principio todos serían compatible con José Alfonso Morcillo, preparador que era el coordinador del Imperio en su época y que hoy es su amigo; o David Tenorio, ante la pretensión del club de que siga en el primer equipo. Martínez lo conoce bien. Luis Fradua, coordinador de cantera, fue uno de sus profesores.

La historia de Martínez en Granada empieza cuando vestía de corto y actuaba en el Imperio, hasta que le sobrevino una lesión de rodilla. Ya entonces hizo sus primeros pinitos en el cadete de este equipo. Después acompañó a uno de sus mentores, Óscar Cano, cuando este fichó por el Arenas de Armilla. Cano se fue el curso siguiente por el Baza y se llevó como mano derecha a José Alfonso Morcillo –del que Martínez será compañero ahora–. Cano recomendó al entonces presidente del Arenas, José Manuel Molina Maza –hoy presidente de la delegación granadina de la RFAF– que su joven discípulo era buena alternativa.

El tiempo le dio la razón y de este Tercera división dio el salto al Motril, en el que estuvo entre 2007 y 2009. Entonces irrumpió en su vida Monchi, director deportivo del Sevilla, para cambiársela. Se lo llevó con él, en principio para encargarle el departamento de metodología, afinando las mejora individual de jugadores de la cantera hispalense. De ahí pasó al juvenil de División de Honor, al que hizo campeón de España, y luego al Sevilla C, en Tercera. Evolucionó luego como asistente de la casa en los cuerpos técnicos de Marcelino García Toral, Míchel y Unai Emery. Exprimiendo esta formación, cogió al Sevilla Atlético. Logró la salvación en 2015 en Segunda B, lo llevó a Segunda en 2016 y lo mantuvo en 2017.

Este bagaje le concedió una oportunidad en Osasuna el año pasado, recién descendido. Con el tercer mejor tope salarial, tras el Barça B y el Granada, no ha conseguido el objetivo marcado por la entidad navarra, aunque llegó con opciones de entrar en la fase de ascenso hasta la última jornada. El desenlace ha sido su cese, a pesar de firmar por dos campañas. Aunque la dirección calificó su salida de «dolorosa», el presidente achacó que a su equipo le faltó conexión con la grada. Aprender de este fracaso y mejorar sus números son los retos que se le plantean a este gallego que volverá a su segunda casa, si todo va bien, aunque nunca estuviera en el Granada.

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