La resaca

Primera parte de equipo grande, segunda de modesto

Primera parte de equipo grande, segunda de modesto
Alfredo Aguilar

El Granada repite pecados de algunos partidos anteriores frente al Tenerife que le hacen sufrir más de lo necesario

CAMILO ÁLVAREZGRANADA

1. El día de la marmota. En Los Cármenes casi todos los partidos se saldan con victoria local pero de un tiempo a esta parte ningún triunfo se consigue con sosiego. ¿Nadie se contenta en esta tierra? Seguro que Oltra se lo pregunta viendo el cariz de sus respuestas. Los tres puntos son lo importante. Ningún aficionado lo pone en duda. Ahora bien, visto lo visto, jugar con fuego tarde o temprano puede traer consecuencias. Porque el Granada está mostrando una imagen de cierta ansiedad en las segundas partes que se traslada a la grada. Ese binomio es contraproducente.

2. Después de una victoria sonrojante en Barcelona (3-0), no por las formas sino por el marcador, el conjunto rojiblanco necesitaba recuperar el terreno perdido en la clasificación. Pero también aumentar el estado anímico. La sensación que quedó tras el pitido final frente al Tenerife fue de liberación. Sin embargo, quedó un poso de preocupación que no ayuda a alejar algunos fantasmas que le rondan de un tiempo a esta parte.

3. No es la primera vez que el conjunto rojiblanco sufre más de lo necesario para sacar los partidos adelante. El encuentro anterior en Los Cármenes, ante el Zaragoza, fue un calco. En aquella ocasión no hubo expulsado, así que ambos combatieron con las mismas armas hasta el final. El pasado sábado tocó remar con un menos. Pero para entonces el respetable ya había mostrado su enfado con lo que estaba viendo. Porque, otra vez, los rojiblancos jugaban agazapados, acomplejados, a merced de un rival que acumuló gente arriba y acabó rondando el gol más de lo esperado. De hecho, pudo acortar distancias en una acción a balón parado. Otra más que sumar a la lista, que se está convirtiendo en interminable. Luego el balón se paseó por el área pequeña hasta acabar estrellado en el palo de Javi Varas catapultado por la pierna izquierda de Saunier.

4. La duda está en saber si la clave de este sufrimiento crónico reside en el mensaje del entrenador o en la falta de confianza de los jugadores. «El rival también juega y el resultado está en el marcador», insistió Oltra después del partido. El valenciano está cansado de repetirlo, se le nota, pero está claro que por mucho que lo diga no acaba de convencer al que lo escucha. «En la primera parte el equipo tiene que buscar la victoria, si no marca dos golazos a lo mejor no se ve tan bien la primera parte. En el descanso hemos hablado de seguir compitiendo, de no regalar al rival y de no meternos atrás, pero no hemos tenido esa determinación para salir». Relató en sala de prensa.

5. El equipo no está asimilando lo que se le pide, si es así. Porque competir, el equipo lo hace de principio a fin. Lejos ha quedado la desidia del curso pasado. Ahora cada balón se lucha con el máximo interés. Sin embargo, eso puede servir en un planteamiento ofensivo o defensivo. Si se juega con el marcador a favor, también se debería ser consciente de que hay que mantener la atención de la zaga rival. De lo contrario, el oponente va avanzando metros sin oposición, como le ocurrió al Tenerife. Alejar el peligro sin control es jugar con fuego. «Tampoco ha sido un dominio abrumador del rival», añadió Oltra.

6. Es cierto. Pero en una acción aislada a balón parado el Tenerife se metió en el partido y poco después se pudo llevar el premio menor, un punto.

No sería la primera vez que el equipo de Oltra pierde una ventaja de dos goles. Le ocurrió contra el Almería en la jornada 18. Víctor Díaz había puesto por delante a su equipo en la primera parte y Machís aumentó la ventaja a los tres minutos del segundo tiempo. Con semejante marcador y sintiéndose muy superior, el Granada se dejó llevar y el vecino rojiblanco vertical de Lucas Alcaraz acabó empatando en dos acciones de estrategia. Pedro tuvo que convertirse en héroe en el tiempo de descuento.

7. El Granada se está caracterizando esta temporada por dominar la mayoría de los partidos. Salvo el tramo inicial del curso, en el que le costó asimilar los conceptos con los que había llegado Oltra. Entre otras cosas porque la mayoría de componentes de la primera plantilla eran nuevos. Lleva los partidos a su terreno, sobre todo cuando Montoro está en el campo y en su mejor versión. Contra el conjunto tinerfeño, después de haberse perdido tres partidos, hizo una primera parte sobresaliente. Con él en forma el balón circula con ritmo de un lado a otro. El Granada completó una de las mejores primeras partes del curso.

8. Mantener el discurso parecía la mejor opción para aumentar la ventaja hasta una cota imposible de alcanzar por el Tenerife. Ya antes del descanso, además de los dos golazos, había gozado de hasta tres clarísimas opciones: una de Adrián Ramos en una llegada al segundo palo que remató al aire, una similar que sí alcanzó Machís tras magistral pase de Sergio Peña que paró Dani Hernández y una tercera en un tremendo lanzamiento de Kunde desde fuera del área.

9.Tras el paso por el vestuario el equipo rojiblanco pareció contentarse con lo que tenía, con el riesgo que ello conlleva. La falta de ambición en un equipo al que todos destacan como uno de los más poderosos sorprende. Ya acumula varias fases de unos cuantos partidos en las que parece competir fuera de casa y como un equipo pequeño. Ciertamente acomplejado o con demasiado miedo. Como si asumiera que es obligatorio sufrir.

10. Que el rival aprieta más cuando se ve empujado por la necesidad es una obviedad. Sin embargo, es de esperar que un equipo del potencial del Granada tenga argumentos para responder de tú a tú. Esa forma nerviosa de jugar, achicando balones y sin capacidad de amoldar el ritmo del encuentro a sus intereses, máxime cuando está actuando de local, se ha ganado varias pitadas. Dos goles no son ventaja suficiente. Tanto va el cántaro a la fuente...

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