Granada CF

El plus de Ramos y Peña

Adrián Ramos en un entrenamiento con el Granada esta temporada./FERMÍN RODRÍGUEZ
Adrián Ramos en un entrenamiento con el Granada esta temporada. / FERMÍN RODRÍGUEZ

Tras varias semanas ausentes por distintos motivos, deberían estar disponibles ante el Huesca, pero de nuevo hay dudas con el colombiano

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

Los dos han sido protagonistas de un verano pasado de lo más entretenido en los despachos rojiblancos con una plantilla a conformar desde cero. Ambos se quedaron pero hasta la fecha, y van ya quince jornadas disputadas, el Granada no ha podido disfrutar de verdad del fútbol de Sergio Peña y Adrián Ramos. Del segundo se esperaba mucho más. Sobre todo porque era el valor añadido a un equipo competitivo. Ese toque de calidad ofensivo que debía distinguir al conjunto rojiblanco por encima del resto.

Primero fue su indecisión hasta última hora, aderezada por una operación que le privó de completar una pretemporada óptima y comenzar el campeonato liguero al ritmo de sus compañeros. Cuando por fin estuvo recuperado física y mentalmente Oltra incluso renunció a su esquema para darle entrada. Sabía que debía al menos intentar probar la dupla Ramos-Joselu, por el potencial de ambos, por la importancia que le otorga a los dos la dirección deportiva y por su ficha. No funcionó la fórmula. Pero más allá de eso, lo que sembró de dudas al espectador fue el rendimiento del delantero colombiano y su ambigüedad a la hora de asegurar su continuidad hasta junio -su cesión acaba en principio a final de diciembre-.

Cuando todos esperaban la reaparición del cafetero, de nuevo las lesiones le apartaron del candelero. Le dio tiempo a jugar cuatro partidos, todos de titular y consecutivos, frente al Barcelona B, Tenerife, Valladolid y Córdoba. En el partido de rivalidad regional fue donde una rotura muscular le privó de seguir en el campo cuando llevaba disputados 68 minutos. Aquel día pudo festejar su primer gol de la temporada pero falló un penalti. Todo en su contra. Era el 23 de septiembre. Le pronosticaron seis semanas de baja que cumplió escrupulosamente.

Cuando comenzó a trabajar con el grupo y todos esperaban verlo de nuevo como alternativa para la delantera frente al Sevilla Atlético, hace dos semanas, unos nuevos problemas musculares le descartaron. Siguió sin superarlos esta última semana para poder jugar frente a la Cultural Leonesa. Oltra lo dejó en casa por precaución pero le advirtió de que debía estar para la trascendental cita frente al líder del próximo domingo. No ha arrancado la semana de la mejor manera, al ausentarse del entrenamiento de ayer y antes de ayer por una gastroenteritis. Este miércoles anduvo con el readaptador en el gimnasio.

Por el momento algunos le achacan falta de intensidad en sus actuaciones y demasiadas lesiones inesperadas siembran la duda de su implicación. Lo que está claro es que tiene calidad de sobra para destacar en la categoría. Y que el Granada puede elevar sus prestaciones si el entrenador valenciano consigue sacar jugo de este futbolista. Si se deja. Sus 319 minutos de la actual temporada sólo han servido para mostrar detalles de lo que puede aportar en plenitud. Todo eso con permiso de Joselu, en estado de gracia.

Mucho que demostrar

Más de lo mismo en el caso de Sergio Peña. Su historia no comenzó con la intención de volar a Primera división. Pero sí con la amenaza de quedarse sin ficha por culpa de su condición de extracomunitario. De hecho comenzó el curso sin licencia con el Granada. Pero fue por poco tiempo porque su amigo Machís le echó una mano al lograr la nacionalidad española -la aceptación de la solicitud por parte de LaLiga-.

En su caso ha sido la selección la que le ha dejado demasiado tiempo al margen de la dinámica rojiblanca. Sus intervenciones comenzaron en la jornada 4, cuando tuvo sus debut frente al Tenerife (22 minutos) en la segunda parte. La jornada siguiente también la comenzó en el banquillo pero igualmente tuvo espacio en la segunda mitad ante el Valladolid, en la que supuso la primera derrota de la temporada. Empujado por los detalles que el peruano dejó en esas dos jornadas, y por el bajo rendimiento de Espinosa, Oltra le dio la titularidad por fin en la jornada 6 ante el Córdoba. Casualidad, no lo parece, llegó con él el primer triunfo del curso (3-1). Tampoco deslumbró esta vez, pero sí avanzó en la aclimatación al equipo mientras seguía aportando clase y visión de juego. En Alcorcón, el 1 de octubre, jugó su último partido con el Granada, también de titular, aunque brilló menos esta vez.

Se marchó a jugar con su selección en el que fue su debut como titular en la absoluta de Perú en La Bombonera frente a Argentina. Casi nada. Allí sufrió un esguince de hombro que le condenó. Desde entonces estuvo varias semanas de baja y cuando pudo haber vuelto de nuevo Perú se cruzó en sus intereses rojiblancos. Oltra pudo alinearlo frente al Osasuna pero finalmente fue el descartado en la lista de 19 convocados, pues el entrenador del Granada entendió que debía dar continuidad a los que iban a estar disponibles en las dos siguientes jornadas. Mientras el conjunto rojiblanco perdió con el colista en casa y empató en León, el mediapunta peruano se clasificó para el Mundial sin jugar un minuto pero feliz de vivir la experiencia.

Ahora le toca remangarse para recuperar el terreno perdido. Le ayuda la irregularidad de Espinosa, que no ha podido mantener un alto nivel en todas sus actuaciones. En su contra, al técnico valenciano le gusta tocar poco el equipo. Deberá exponer todos sus argumentos para volver a ser titular. Si alcanza el nivel que todos dicen que tiene, el Granada será aún más peligroso.

Germán, a la espera

Lo de Germán ha sido mala suerte. Su rotura del quinto metatarsiano del pie izquierdo le dejó fuera de juego dos meses. Llegó en la segunda jornada, cuando estaba siendo el mejor del equipo. Mientras se recuperaba emergieron Saunier y Chico Flores, repescado para la causa al estar libre. Ambos se han asentado y, salvo en las dos últimas jornadas, han logrado establecer una dupla de centrales de Primera división. Difícil moverlos del puesto salvo que sea por causa de fuerza mayor.

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