Granada CF

Pidiendo la hora

Imágenes del partido entre el Granada y el Tenerife./Alfredo Aguilar
Imágenes del partido entre el Granada y el Tenerife. / Alfredo Aguilar

El Granada se reencuentra con la victoria en Los Cármenes al superar a un Tenerife que parecía sentenciado en el descanso, pero que dio mucha guerra hasta el final del partido

ANTONIO NAVARROGRANADA

El año 2006, en el que el Granada celebró su 75º aniversario, el club rojiblanco editó un libro titulado 'Pidiendo la hora' en el que se relataban muchos de los avatares de la entidad, recalcando que ninguno de los logros conseguidos por el equipo granadino se había conseguido sin abundantes dosis de sufrimiento. Pues bien, el Granada volvió a ganar en casa tras la traumática visita a Barcelona de hace siete días, pero el triunfo de los de Oltra cumplió con la tradición y no estuvo exento de sufrimiento. Dos golazos en tres minutos parecieron dejar el duelo visto para sentencia antes del descanso, pero en la segunda mitad la luna llena salió o eso pareció, porque el Tenerife aulló, marcó y obligó al Granada a encerrarse en su cueva a defender su vida hasta que Díaz de Mera Escuderos señalara el final del partido.

2 Granada CF

Javi Varas; Víctor Díaz, Chico Flores, Saunier, Álex Martínez; Montoro, Kunde, Pedro (Quini, m.69), Machís (Hjulsager, m.77); Sergio Peña y Adrián Ramos (Joselu, m.86).

1 Tenerife

Dani Hernández; Luis Pérez, Carlos Ruiz, Aveldaño, Iñaki Sáenz; Luis Milla, Alberto, Acosta, Aitor Sanz, Casadesús; y Malbasic.

Goles
1-0, m.15: Machís; 2-0, m.18: Sergio Peña; 2-1, m.85: Juan Villar.
Árbitro
Díaz de Mera Escuderos (colegio castellano-manchego). Epxulsó al local Sergio Peña en el minuto 82 por doble amarilla y también a Roberto Navajas, preparador de porteros del Granada. También amonestó a los locales Saunier, Hjulsager y Sergio Peña así como a los visitantes Casadesús, Milla y Aitor Sanz.
Incidencias
Partido de liga disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes ante 9.361 espectadores (cifra oficial). Durante la primera mitad algunos seguidores corearon el nombre de Quique Pina y otros pitaron como respuesta a estos cánticos.

El duelo comenzó con un Granada que intentó ser el dominador del juego y llevar el máximo peligro posible a la meta de Dani Hernández, pero fue el visitante Milla el encargado de dar el primer aviso serio del partido con un disparo cruzado que se perdió cerca de la portería defendida por Javi Varas (m.4). Los granadinos siguieron a lo suyo, pero no llegaron con claridad a la meta contraria hasta que a Machís le llegó la inspiración. El venezolano volvió a ser decisivo una jornada más y subió el 1-0 al marcador con un misil desde fuera del área que entró a máxima velocidad por la escuadra de la portería defendida por Dani Hernández. Peña compitió con su compañero tres minutos después si de lo que se trataba era de firmar el gol de la noche. El mediapunta peruano, que se estrenó como goleador con la camiseta del Granada, controló un balón pegado a banda derecha, vio al portero rival adelantado y puso el balón en su palo contrario. Dos 'punchs' en tres minutos y el Tenerife parecía estar destinado a besar la lona. Pero el Granada no sentenció y terminaría lamentandolo. Machís y Kunde estuvieron cerca de resolver en el tramo final del partido, pero Dani Hernández salvó a su equipo con dos paradones tras un disparo a bocajarro del primero y un buen chut desde la frontal del segundo.

La segunda mitad comenzó como había acabado la primera, con el Granada dominando y siendo mejor que su rival, pero sin ocasiones de gol. No obstante, los acercamientos rojiblancos fueron decreciendo con el paso de los minutos y Juan Carlos, con un disparo cruzado que Varas sacó con algún apuro, recordó que el Tenerife aún seguía ahí, dispuesto a luchar por sobrevivir. Poco a poco el cuadro canario fue encerrando al Granada atrás y, a pesar de que la afición rojiblanca no lo entendió o al menos no le gustó nada, al equipo de Oltra no le quedó más remedio que sufrir. Y sufrió mucho porque en la recta final Peña fue expulsado supuestamente por perder tiempo cuando iba a ser sustituido y porque Juan Villar, de cabeza, puso el 2-1 en el marcador y el miedo en el corazón de los más de nueve mil granadinistas que se acercaron, muchos de ellos con manta en mano, a ver el partido. La afición rojiblanca apretó, alentó a los suyos en el peor momento del partido y de esta manera intentó echar una mano a un Granada que sufrió hasta el último segundo, pero que se adjudicó los tres puntos en juego. Con el brillo justo, pero ganó, que era de lo que se trataba para que las aguas vuelvan a estar en calma y los puestos de ascenso a la vista.

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