Granada CF | Contracrónica

De mal en peor

Imagen del partido entre el Valladolid y el Granada CF.
Imagen del partido entre el Valladolid y el Granada CF. / LOF

Las dudas sobre el arranque del equipo de Oltra se están convirtiendo en preocupantes certezas

EDUARDO ZURITAGRANADA

Va a peor el Granada en este primer tramo liguero. Las dudas sobre el arranque del equipo de Oltra se están convirtiendo en preocupantes certezas sobre sus limitaciones en cuanto a equipo y especialmente en las aptitudes de algunos de sus elementos que, no pongamos paños calientes, no parecen dar la talla exigible a un proyecto que se vendió con la aspiración de luchar por la vuelta a la élite.

El Granada saltó a Zorrilla en una postura análoga a la tomada en Tenerife seis días antes, es decir, absolutamente fuera del partido, entregando el dominio al rival. Como en el Heliodoro Rodríguez, la primera jugada de avanzadilla del equipo pucelano retrató las carencias de la pareja de centrales granadinistas. Menosse y Dean cuajaron una actuación desastrosa, absolutamente superados una y otra vez por los delanteros rivales, especialmente por un Mata que sacó a relucir las deficiencias de la pareja para garantizar la zona trasera del equipo rojiblanco. Visto lo visto apostar por entregar el esférico al rival es un suicidio con la falta de consistencia en la contención, sobre todo por la zona central de la zaga. Las alternativas por ahora no parecen claras: la irrupción de Honga en la Copa acabó en otro tremendo fiasco; Saunier no parece del gusto del entrenador; y a Germán le quedan todavía unas cuantas jornadas para volver. Panorama muy negro en esta demarcación.

Claro que las debilidades de los centrales se agudizan por la inconsistencia general del equipo, con un centro del campo que no existe más que para correr como pollos sin cabeza tras el rival. La vuelta de Montoro no supuso en modo alguno mejora en relación a las sensaciones y realidades de pasadas jornadas. Perdido durante buena parte del partido, jamás llevó la manija exigida para organizar a su equipo, que sólo tuvo destellos de lucidez por los intentos individualizados de los de adelante, donde Joselu se desfondó una jornada más lejos de concretar en el área, Ramos se desesperó de no tocar bola y de ver cómo lo poco que creaba sus compañeros lo arrojaban a la basura, y Machís alternó claros con nubarrones de imprecisiones y oportunidades al limbo, como la que podía haber supuesto la igualada en la primera parte en un balón que le dejó el colombiano Adrián para batir a placer a Massips, lanzando el venezolano por encima de la portería local. Pedro Sánchez, bastante gris también durante el partido, demostró no obstante ser el único con la puntería afinada, con un tiro ajustadísimo que lamió el palo de la meta vallisoletana nada más iniciarse el partido y obteniendo en los estertores del mismo un golazo que maquilló la actuación decepcionante y lamentable de su equipo.

La pájara inicial se pagó encajando el primer gol, obra de un Mata en modo “crack” ante las facilidades de la zaga de los de Oltra. Varas, el mejor otra vez del Granada, evitó la debacle con sendas paradas al mismo jugador en ocasiones que llevaban el marchamo de gol. El repliegue del Valladolid en el tramo final de la primera parte llevó a que el Granada tuviera algo más de presencia con el balón, aunque las ocasiones se redujeron a la ya referida tenida por Darwin Machís, y a un remate hacia propia puerta de un central local presionado por Ramos tras un buen centro de Víctor Díaz. Los locales habían sido mejores desde el inicio, mostrando una idea de juego de equipo con jugadores desequilibrantes como Hervías, Mata e Ibán Salvador, que se habían impuesto claramente a sus oponentes, si bien este último debería abandonar su lamentable y antideportiva propensión al teatro en cualquier acción de contacto donde se encuentra implicado.

El Granada, tras el descanso, lejos de mejorar en busca del empate empeoró gravemente sus prestaciones, convirtiéndose en un equipo vulgar incapaz de generar superioridades ante el rival. Un gol bien anulado a Machís al inicio de este periodo fue sólo un espejismo. Oltra decidió mover el banquillo, sustituyendo a un muy apagado Montoro por Peña, y al extremo venezolano por Espinosa, justo cuando Machís estaba dando muestras de superar a su marcador Antoñito. Joselu cayó entonces a banda para su mayor ostracismo, en una posición aún más alejada de donde ha demostrado ser peligroso. Con Peña y Espinosa no se mejoró. El peruano puso voluntad, aunque poco acierto, y Espinosa una vez más demostró que ni es revulsivo ni está con ritmo adecuado, llegando siempre tarde y mal a los balones divididos, sin aportar nada significativo.

El partido estaba para que el Valladolid apuntillara. Y así fue, en una nueva jugada donde Mata y Míchel sacaron los colores a la incapacidad de contención de la triada Baena, Menosse y Dean, el recién incorporado Giannotas llegó en solitario al área para batir con facilidad a un Varas que esta vez no pudo evitar el gol, como minutos antes lo había vuelto a hacer ante el incansable Mata.

Oltra sacó a Menaj por Menosse, en esos intentos que algunos técnicos realizan, muchas veces dirigidos a la galería para justificar que se intenta todo para atacar, acumulando efectivos de corte ofensivo que se estorban más que se complementan, y que de nada sirven si nadie les surte de balones apropiados. No obstante, en una añagaza aislada, Espinosa conectó con Pedro que desde fuera del área lanzó un gran disparo que redujo la desventaja, aunque no la sensación de incapacidad tenida por todo el partido.

Muy mal está el presente del Granada. Aún resacosa la afición de la aciaga temporada pasada, no ha habido un solo partido oficial en que el equipo haya demostrado algo que permita presagiar un futuro de esperanza. El modelo basado en la presión y búsqueda de ataques directos y rápidos ha devenido en fiasco ante la ostentosa debilidad en la contención. Esa trama requiere un buen pertrecho defensivo, como en aquel Granada de Fabri que se agazapaba para soltar zarpazos a la contra. Pero hoy el Granada aparece como un conjunto muy débil atrás, solo salvado por la calidad de Varas en la portería, y lo que es peor cada vez más parsimonioso, carente de velocidad mental y física, maniatado, sin una idea clara de cómo llevarse el gato al agua en las disputas, constantemente superado en posicionamiento y juego por sus rivales, desde aquella primera parte de la temporada donde un recién ascendido como el Albacete se le subió a las barbas en el propio Los Cármenes. Sólo se confía en el balón parado o la acción individual, y así es imposible competir con garantías.

El bagaje de las cinco primeras jornadas de liga ha sido paupérrimo en juego y resultados. Algo debe cambiar radicalmente con prontitud, pues si no el equipo puede entrar en una dinámica muy peligrosa de difícil y complicada reversión en esta dura división, donde en muchos casos conocidos equipos recién descendidos de Primera se las ven y desean para mantener la categoría. Aunque será mejor ni mentar dicho escalofriante escenario.

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