Granada CF

Oltra iguala las victorias visitantes de Fabri

Oltra, en la banda de El Arcángel. /BALDOMERO
Oltra, en la banda de El Arcángel. / BALDOMERO

El Granada que logró el último ascenso solo venció tres veces a domicilio | El ser un recién descendido imprime una mayor exigencia al actual equipo rojiblanco, mientras que aquel fue una relativa sorpresa

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGRANADA

A pesar de que el Granada logró la victoria en Córdoba, José Luis Oltra no acaba de convencer a un sector del granadinismo. Principalmente en redes sociales, un coto que parece llevar la voz cantante de la afición a pesar de que una amplia mayoría no se manifiesta en la Red, sino en el campo, y ahí los aplausos superan a los pitos. Lo cierto es que este Granada se ha impuesto una exigencia desde el principio que le va a acompañar hasta la última jornada. Los jugadores y el entrenador siguen hablando del ascenso directo como objetivo y no eluden su responsabilidad, su carga, pero hay quien piensa que eso se debe traducir en goleadas cada jornada, ya sea a domicilio o en Los Cármenes.

Eso no significa que el Granada esté cometiendo errores que le hayan hecho dejar escapar muchos puntos lejos de casa. Un equipo de su potencial ha podido ofrecer mucho más en determinados encuentros. Ahora bien, la lupa con la que se observa al actual equipo rojiblanco es mucho más precisa que la que lo hacía la última vez que jugó en Segunda división, en la temporada 2010/11. Aquella fue una campaña que llegaba impregnada de ilusión por un ascenso y con el beneficio de un margen mucho más amplio, pues el objetivo era mantener la categoría y el Granada acabó ascendiendo.

Esta vez las cosas son muy distintas. Hay que reenganchar a la gente después de un descenso desastroso en el proceso y en la forma. A esto se une que el club cuenta con el presupuesto más amplio de la categoría y ha conformado una plantilla de quilates para afrontar el reto. Oltra tiene que subir a sus espaldas gran parte de la responsabilidad y de la presión de un equipo con un entorno que no siempre es fácil de llevar. Sus pecados ha cometido para que le lluevan las críticas en determinados momentos, pero lo cierto es que no acaba de quitarse determinados sambenitos ni cuando gana.

Los números como visitante no son como para sacar pecho, pero tampoco en aquella campaña 2010/11 lo eran y a nadie se le ocurrió cuestionar el método de Fabri, mucho más arcaico que el actual. El gallego se aferró a la fortaleza del equipo en Los Cármenes, donde un público entregado llevaba en volandas a sus corredores de fondo en cada contragolpe. Lejos del recinto del Zaidín sufrió derrotas humillantes, como la goleado sufrida ante el Betis (4-1) o ante el Barcelona B (4-0) y en muchas ocasiones el Granada dejó una imagen triste.

El Granada acabó la temporada regular con solo tres victorias como visitante. Fueron, además, muy lejanas en el tiempo una de otra. La primera llegó en la séptima jornada, cuando venció en El Helmántico al Salamanca (1-2). Desde entonces estuvo siete jornadas sin vencer a domicilio, una racha que se saldó con cuatro empates y tres derrotas. Llegó la visita al Valladolid y con ella el segundo triunfo lejos de casa (2-3). Era la jornada 23 y lo hizo en medio de una inercia muy positiva que se completó con una serie de ocho partidos sin perder, con cinco victorias y tres empates. Pero desde aquel 5 de febrero hasta 8 de mayo, seis partidos como visitante después, el Granada no fue capaz de volver a ganar como foráneo. Lo logró con contundencia en Tarragona frente al Nástic (0-3).

En total, el Granada de Fabri registró unos números cuando no jugó en Los Cármenes que le dieron para jugar el 'play off' a pesar de que no fueron excesivamente buenos. 21 partidos en los que logró las mencionadas tres victorias, diez empates y ocho derrotas. Su talante eminentemente defensivo le permitió rescatar algún punto pero muy pocas llevarse el botín completo. Encajó un total de 31 goles y anotó 21, uno por encuentro.

El actual equipo rojiblanco, como aquel, está basando parte de su camino hacia el objetivo en lo que está logrando en casa, que es mucho pero todavía no suficiente como para llegar a los puestos de ascenso directo. Bien es cierto que, a diferencia del año de la comparativa, esta vez el equipo muestra un talante mucho más ambicioso, aunque a veces no suficiente. Le ha faltado algo más de convicción pero justo es reconocer que el conjunto granadinista ha merecido la victoria en algunos de los partidos que no se ha podido llevar, como la derrota en Cádiz (1-0) o el empate en El Sadar frente a Osasuna.

Oltra registra en los 14 partidos que ha afrontado como entrenador granadinista fuera tres triunfos, los mismos que Fabri con siete partidos menos. El primero llegó bastante avanzada la competición, en la séptima jornada, igual que hizo el gallego, cuando ganó al Alcorcón, su próximo rival, en Santo Domingo (1-2). La siguiente no se hizo esperar demasiado porque, tras el tropiezo en Tarragona, venció y convenció en Los Pajaritos frente al Numancia, un rival directo (1-3). Desde entonces la serie ha sido muy negativa. Siete partidos de visitante sin ser capaz de ganar. Rompió la racha el pasado sábado en Córdoba con remontada en los últimos minutos.

A las tres victorias ha sumado cinco empates y seis derrotas. En total, ha conseguido anotar 13 goles, menos de uno por encuentro de media, mientras que ha encajado 21. Queda claro por tanto que su principal pecado es la falta de puntería, porque ocasiones ha tenido de sobra para haber obtenido un mayor premio en muchos de esos partidos. La «contundencia en las áreas» de la que muchas veces ha hablado Oltra. Esta vez, en Córdoba, y tras un partido bastante titubeante, Machís y Kunde sí aportaron esa pegada, y nunca mejor dicho porque ambos marcaron con tremendos zapatazos.

La siguiente salida del Granada será a Lugo ante un complicado rival. Podría llegar con cuatro triunfos consecutivos a la cita si gana al Alcorcón antes en Los Cármenes.

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