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Granada CF | Expediente

Divorciado con el gol

Divorciado con el gol
  • Ponce no ha aprovechado sus oportunidades y ha concluido la temporada con unos números poco alentadores: dos goles en 25 partidos. Una inoportuna celebración tras marcar al Valencia en un horroroso partido colectivo acabó volviendo a la hinchada en su contra

Muy inestable ha sido la temporada que Ezequiel Ponce ha pasado en el Granada CF como delantero cedido por la Roma. El joven futbolista argentino llegó al club rojiblanco a comienzos de agosto y su rol de segundo delantero del equipo cambió por completo cuando su en teoría gran rival por el puesto, José 'Tin' Angulo, fue apartado del equipo por dar positivo en cocaína durante un control con su anterior club.

Ponce convenció en pretemporada, especialmente en el último partido en el que le marcó dos goles al Real Mallorca, y en la primera jornada de Liga confirmó que era un delantero peleón, que luchaba cada pelota con los delanteros rivales y no se amilanaba a pesar de su juventud (19 años). Precisamente en ese estreno oficial ante el Villarreal, Ponce marcó el único tanto del equipo granadino al rematar en el área pequeña un centro de Javi Márquez. La ilusión de la hinchada era que ese delantero oportunista y combativo marcase muchos goles a lo largo de la temporada, pero muy pronto las cosas empezaron a torcerse. Ponce fue titular indiscutible para Jémez las tres jornadas posteriores pero su participación fue bastante discreta, convirtiéndose el penalti fallado ante el Real Betis en el estadio Benito Villamarín (jornada 4) en su jugada más destacada en este lapso de tiempo. Si Ponce hubiese marcado ese penalti el Granada quizá habría sumado sus primeros tres puntos de la temporada y el futuro del futbolista y de su entrenador, Paco Jémez, habría sido bien diferente. Sin embargo, su desacierto y los goles de los delanteros que llegaron el último día del mercado de fichajes -Kravets y Alberto Bueno- lo apartaron de las alineaciones y ese rol de 'nueve' del equipo fue rotando entre el ucraniano y el gaditano David Barral.

Planagumá confió en Ponce en el único partido que dirigió al primer equipo (ante el Leganés en la jornada 7) pero el bagaje ofensivo del Granada en ese encuentro fue terrorífico, por lo que su capacidad para ser el delantero titular del equipo volvió a ser cuestionada. Alcaraz lo utilizó sin mucho éxito en sus dos primeros partidos. Ponce no solo no marcó goles, sino que tampoco generó peligro y fue sustituido en ambos, convirtiéndose en suplente de Kravets durante los diez partidos restantes de la primera vuelta. El argentino intentó ejercer de revulsivo en muchos encuentros, en los que gozó de minutos a causa de un grave incidente entre Barral y Cuenca que dejó al primero -delantero igual que Ponce- apartado del equipo.

Sin embargo, su mala relación con el gol quedó demostrada a los ojos de todo el mundo durante el Granada-Osasuna de Copa del Rey. El equipo granadino fue muy superior al conjunto rojillo durante todo el encuentro y Ponce tuvo tres claras ocasiones de gol, que desaprovechó. Tampoco demostró acierto en el encuentro de vuelta de esa eliminatoria disputado en El Sadar, en el que jugó los noventa minutos y su equipo perdió por 2-0, por lo que Lucas Alcaraz solo le dio minutos hasta que contó con otro atacante fichado en el mercado invernal que compitió con Kravets por un ocupar un lugar en el once titular: Adrián Ramos.

El colombiano y el ucraniano se repartieron casi todo el protagonismo en ataque hasta la jornada 31. En esa fecha el Granada se enfrentaba al Valencia y Ramos estaba lesionado. Kravets fue titular y tras una espantosa primera parte, con resultado adverso de 0-2, Alcaraz sacó a Ponce al terreno de juego para intentar recortar distancias. Y lo cierto es que el delantero argentino marcó un gran gol, pero ese tanto -el segundo que anotaba en toda la temporada- sería el principio del fin. El jugador mandó a callar a la grada y el enfado de la afición fue mayúsculo. Ponce quedó señalado, abucheado en cada acción posterior y estigmatizado por gran parte de la grada a pesar de que a la conclusión del duelo pidió perdón públicamente. No recuperó crédito.