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El veterano que dio mal ejemplo

David Barral, en uno de sus partidos.
David Barral, en uno de sus partidos. / F. Rodríguez
  • David Barral llamó más bien la atención por sus gracietas que por su rendimiento en el terreno de juego. Tuvo un incidente con Isaac Cuenca en un almuerzo, lo que provocó que fuera suspendido de empleo y ya no volvió a jugar más. Se fue sin haber marcado ningún gol

Fue uno de los pocos supervivientes respecto a la temporada anterior. Quique Pina y Juan Carlos Cordero lo habían traído en el mercado de invierno y David Barral no entró en la lista negra de Paco Jémez del pasado verano. Sobre el papel iba a estar de complemento para los otros delanteros que debían llegar para reforzar la plantilla. Su veteranía debía ayudar dentro de un equipo con tanto futbolistas jóvenes. Sin embargo, fue el que menos ejemplo dio. Más preocupado por jugar que por buscar el bien general del grupo.

Lo peor vino cuando protagonizó un desagradable episodio en el transcurso de un almuerzo en la ciudad deportiva del Granada a finales de noviembre. Golpeó, tras una discusión por una botella de agua, a su compañero Isaac Cuenca, hasta el punto de que tuvieron que intervenir otros jugadores para calmar los ánimos. El club decidió suspenderlo de empleo durante un tiempo y le abrió un expediente disciplinario, que desencadenó en una multa. Tuvo que intervenir incluso la propia AFE, el sindicato de los futbolistas, para mediar en la resolución del conflicto.

Eso le permitió el regreso a los entrenamientos con el grupo unas semanas después, aunque estaba ya sentenciado. No volvió a jugar más. Se esperó hasta el mercado de invierno para alcanzar un acuerdo y romper la vinculación que mantenía hasta el final de la temporada. Ni él se sentía ya cómodo en el equipo, ni en el club querían contar más con él, por lo que se hacía más que necesario encontrar una solución para su salida. Rescindió el contrato para fichar por el Apoel chipriota.

El delantero de San Fernando dejó un pésimo recuerdo. No marcó ningún gol en las dos medias temporadas que estuvo en la entidad rojiblanca. Él no pareció sentirse preocupado por eso, cada vez que tuvo la oportunidad de efectuar declaraciones. Más bien se dedicó a realizar gracietas a través de las redes sociales, que provocaron el enfado entre muchos aficionados. La mala situación del equipo no pareció inquietarle demasiado y era sus chistes lo único por lo que llamaba la atención.

Empezó a entrar en las convocatorias desde el principio con Paco Jémez. Contó con minutos durante la segunda parte en las dos primeras jornadas, pero a partir de ahí el técnico cordobés se tiró algunas semanas sin contar con él. Sí le concedió la titularidad en el encuentro con el Alavés, tras el cual fue destituido. Lucas Alcaraz lo tuvo en sus planes en un principio. Formó parte de las convocatorias y en el partido frente al Deportivo lo alineó desde el inicio. Barral reclamó que el gol del empate en ese encuentro había sido suyo, aunque en realidad fue dado en propia puerta por Tyton.

En la jornada siguiente dispuso de algún tiempo en el terreno de juego en el compromiso disputado en Mestalla frente al Valencia. Había acumulado más de 300 minutos, pero sin lograr afianzarse como titular. Tres días después de ese partido se desencadenó el incidente con Isaac Cuenca. El equipo se encontraba en los últimos puestos y aún no había alcanzado ninguna victoria en la competición liguera. Barral no pareció entenderlo y no miró por el bien general del grupo.

Triste recuerdo

Se saltó algunas normas internas y estaba ya condenado a salir en el mercado de invierno, al haber protagonizado ese lamentable inc idente que alteró el vestuario. Su rendimiento fue muy pobre tras intervenir en ocho partidos. Dejó un triste recuerdo para los aficionados. Nunca en su carrera se había quedado sin marcar en los equipos de los que formó parte. En el Granada no fue capaz de hacerlo, pese a que tuvo oportunidades de sobra para haber celebrado algún tanto. No logró hacerle competencia a Kravets y Ponce, pese a que estos dos delanteros tampoco estuvieron a buen nivel durante la mayoría de las jornadas.