Ideal

Granada CF

EXPEDIENTE 2016/2017

Muy lejos de las expectativas

  • Omer Atzili despertó ilusión con su fichaje el pasado verano, pero desde el principio se pudo comprobar que su nivel estaba bien lejos de ser un jugador capaz de ser importante para dar un salto de calidad por las bandas. Desaprovechó muchas oportunidades

Hasta hace un año era la estrella del Beitar Jerusalén. Fue una de las adquisiciones que realizó el Granada el pasado verano a través del por entonces director deportivo, Javier Torralbo 'Piru'. Omer Atzili llegó a finales de agosto tras el pago de 750.000 euros, que permitió hacerse en propiedad con él y firmó por cuatro años. Considerado como uno de los jugadores israelíes con mayor proyección en ese momento y componente de la selección absoluta, su fichaje despertó ilusión entre los aficionados rojiblancos.

Estaba llamado en un principio a ser un jugador importante. Sin embargo, las expectativas se diluyeron muy pronto. Se había presentado como un jugador con técnica y desborde por las bandas, pero tras sus primeras aproximaciones se pudo comprobar que estaba lejos de ser un futbolista para dar un salto de calidad en la plantilla. Fue en la tercera jornada cuando apareció por primera vez de titular. Paco Jémez le dio la oportunidad de estar desde el principio en el encuentro disputado en el Los Cármenes frente al Eibar y también en la jornada siguiente ante el Betis. En esos dos encuentros fue sustituido en la segunda parte.

A partir de ese momento comenzó su declive en el conjunto rojiblanco. Su aportación no fue la esperada y no se observó al jugador con capacidad para desbordar por las bandas. Tampoco mostró velocidad y se pudo comprobar que estaba lejos de ser uno de los fijos, con la exigencia que entraña una categoría como es la Primera española. Tras esas dos titularidades tuvo que esperar casi hasta el final de la primera vuelta para estar otra vez desde el principio. No estaba respondiendo a la expectativas que se crearon con su fichaje.

Pereira, Carcela, Cuenca y Boga tuvieron más peso que él por las bandas a lo largo de la temporada. No consiguió ponerlos en aprietos en ningún momento. Desaprovechó esas oportunidades iniciales, en la que los resultados fueron malos. A partir de ahí tuvo apariciones efímeras, cuando Lucas Alcaraz se hizo cargo del banquillo a partir de la séptima jornada. Tuvo algunos minutos en los partidos disputados ante el Sporting de Gijón y el Celta, sin aportar tampoco nada interesante en el terreno de juego.

Hubo que esperar hasta la eliminatoria de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey con el Osasuna para verlo de nuevo como titular. El entrenador granadino debió realizar rotaciones para reservar fuerzas de cara la competición liguera y eso le dio la posibilidad a Atzili de mostrarse otra vez desde un principio. Pero tampoco fue capaz de aprovechar esa oportunidad. Apenas disputó más de sesenta minutos en cada uno de esos dos partidos. Sus actuaciones fueron pobres.

Logró ser titular otra vez en Liga frente al Osasuna, en el penúltimo encuentro de la primera vuelta y sumó una nueva decepción. Ya no logró estar más desde el inicio en el resto de la Liga. La entidad rojiblanca se vio en la necesidad de buscar un jugador para reforzar las bandas en el mercado de invierno, ante la decepción sufrida con él. Se quedó como el último en el escalafón de los jugadores para actuar en banda. Hasta Aly Mallé y Entrena se encontraron por delante de él.

Devaluado

Durante la segunda vuelta solo jugó un total de quince minutos. Entró en pocas convocatorias. Le quedan ahora tres años de contrato, si bien la idea es que sea traspasado. Ha perdido valor en el mercado, con lo poco que ha conseguido jugar en esta temporada. Sin embargo, en su país aún dispone de cierto cartel por lo realizado en años anteriores y es una de las tareas que tiene por delante Manuel Salvador. Debe buscarle una salida. El Granada no quiere contar con él para su proyecto en Segunda y es una situación que no debería tardar mucho en quedar resuelta. Su paso por el equipo rojiblanco en el año del descenso ha resultado un desencanto absoluto.