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Granada CF

LOS DESCENSOS

Cuando el desastre se originó en los despachos

Arriba, de dcha. a izda., Antonio Díaz, Linares, Camacho, Alberto y Ricard. Abajo, Calores, Jara, Triana, Garrido, Fran y Dezotti
Arriba, de dcha. a izda., Antonio Díaz, Linares, Camacho, Alberto y Ricard. Abajo, Calores, Jara, Triana, Garrido, Fran y Dezotti / J. L. E.
  • El Granada descendió a Tercera en 2002 tras no poder hacer frente a los 388.000 euros que dejó a deber a su plantilla

El verano de 2002 pasó a los anales de la historia rojiblanca por ser uno de los más amargos que sufrió la afición del Granada CF. Y todo, porque se trató de aquel que le mostró con claridad que no sólo hay que cumplir en el terreno de juego, sino que también en los despachos. Y es que el 2 de agosto el Granada CF experimentaba un llorado descenso a la Tercera división por la sencilla razón de que no hizo frente a las deudas que contrajo con su plantilla y que fueron reconocidas por el sindicato AFE: de los 488.573 euros inicialmente reclamados a los 388.000 en que finalmente se concretó el débito. Así pues de nada le sirvió la discreta décima plaza que ocupó con 50 puntos al término del curso 2001/02, que fue el décimo cuarto en el que compitió de modo consecutivo en el grupo cuarto de la Segunda B.

Lo penoso del asunto es que se repitió parte del guión de descalabros anteriores. Porque lo cierto es que aquel colectivo que comenzó dirigiendo el semi desconocido asturiano Manuel Ángel Muñiz, y que presentaba algunos fichajes atractivos como el del centrocampista Diego Camacho o el del delantero Adrián Dezotti, apuntaba alto a la conclusión de la cuarta jornada por acumular siete puntos, lo que le daba derecho a ser el cuarto clasificado. Que es una posición que mantendría dos jornadas después una vez que a los triunfos ya conseguidos ante el Mallorca B (1-2) y el Melilla (3-2) se uniesen los enlazados ante el Mérida (0-1) y el Cartagonova (2-1).

Ahora bien, el paso de las fechas motivó que se acumularan los impagos, verdadero carro de batalla de la junta directiva que encabezaba Francisco Jimena, y que el equipo se fuera desinflando de manera paulatina. La deuda del Granada CF ya rondaba por entonces los 900.000 euros y sus consecuencias hicieron mella en una plantilla que de la jornada séptima a la décimo cuarta estuvo sin ganar, siendo la derrota ante el filial del Sevilla (1-0) la que cerró la fatídica serie, la que motivó la caída hasta la décimo tercera plaza y en consecuencia, la que desencadenó el cese de Muñiz el 5 de diciembre de 2000.

Un día más tarde llegó el coruñés Ramón Blanco y aunque su primer partido se perdió -contra el Coria (1-2)- lo cierto es que el Granada CF comenzó a levantarse . Acabó la primera vuelta duodécimo con 22 unidades -a ocho del corte del cuarto posicionado- y una victoria (1-0) ante el Cádiz CF el 30 de marzo de 2002 le elevó al término de la trigésimo primera jornada hasta la sexta plaza con 46 puntos, a uno del Jerez de los Caballeros y del Ciudad de Murcia de Quique Pina que poblaban la cuarta y la quinta.

Juanchi González

Ya por entonces se veía que funcionaban jugadores con los que se había reforzado el equipo en el mercado -tipo el meta Pedro Rómoli, el defensa Gustavo de la Parra o el delantero Juanchi González- pero también que la situación económica pasaba a ser insostenible. Y de ahí precisamente a que la plantilla amenazara, por ejemplo, con no comparecer a un partido en Zafra ante el Díter -finalmente jugado y ganado por 0-2 el 3 de marzo-. O que hubiese poco que reprocharle a los jugadores por el hecho de que los últimos siete partidos se saldaran con un único triunfo -ante el Coria (1-3) el 19 de abril de 2002-. En este ciclo fatal especialmente dañino resultó ser el tropiezo por 3-2 ante el Algeciras el 3 de mayo, porque los goles de Emilio (en los minutos 56 y 85) y de Cabello (en el 79) no sólo sirvieron para remontar los de Piaggio (42) y Dezotti (51) sino que también para que el Granada CF quedase sin opciones de disputar la fase de ascenso al término de la trigésimo sexta jornada por solo acumular 50 puntos, a ocho del cuarto Mérida.

Así que las derrotas finales ante Motril (1-2) y Ciudad de Murcia (1-2) motivaron que el balón terminara alojándose en el tejado de una junta directiva que se demostró que estaba sin recursos. No cuajaron en nada aparente las gestiones con dos grupos inversores -los encabezados por el empresario José Manuel López Torres y el periodista Antonio López Somoza- y aparte tampoco prosperó, por la falta de cuatro votos, la moción de censura que el abogado José María Medina Jorges promovió contra Jimena el 12 de julio.

Y así hasta que tuvo lugar el fatal desenlace, marcado por las confusas declaraciones previas del presidente asegurando haber hecho todo lo que debía. Una moratoria propició que el descenso no se consumara el 1 de julio, tal y como se presumía. Pero sí el siguiente. El primero de los 1.429 que el club rojiblanco vagaría por las alcantarillas del balompié nacional.