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GRANADA CF | EXPEDIENTE

Otra decepción en el lateral zurdo

Tabanou jugó en la Copa del Rey.
Tabanou jugó en la Copa del Rey. / R. L. PÉREZ
  • Su cesión se cerró al filo del cierre del mercado veraniego y no tardó en desaprovechar la oportunidad de descollar en un puesto en el 'once' sin dueño. Sin brío en ataque y poco expeditivo atrás, no convenció ni a Jémez ni a Alcaraz de merecer un mayor protagonismo

Si hay un puesto 'maldito' en el Granada, ese es el de lateral zurdo. Al cuadro rojiblanco le ha costado hallar a un futbolista solvente en esa demarcación desde la salida de Siqueira, hace ya cuatro temporadas. Sólo Brayan Angulo e Insúa -únicamente en sus primeros compromisos- estuvieron a la altura de las circunstancias en una posición en la que se reclama solidez atrás y capacidad para desbordar en puntuales incorporaciones. Ninguna de esas virtudes las posee Franck Tabanou, quien engrosó la lista de decepciones de esta temporada con su pedestre rendimiento.

El francés llegó el último día del mercado veraniego y el exdirector deportivo Piru calificó la operación de «espectacular». El Swansea, su club de origen, abonó más de la mitad de la nómina de un futbolista por el que el club galés pagó el verano anterior cinco millones de euros al Saint Etienne galo. Con esa tarjeta de presentación y el consabido fiasco de Gabriel Silva, la plaza de lateral en el 'once' de Jémez parecía tener su nombre.

Así ocurrió en los primeros encuentros en los que pudo estar disponible. El técnico cordobés le sacó de inicio frente a Eibar y Betis, aunque ninguno de esos dos partidos lo vio terminar desde el césped. En ambos fue sustituido tras el paso por vestuarios y obligado a presenciar la segunda parte de esos encuentros desde el banquillo. De hecho, las sustituciones se convirtieron en un hábito cada vez que el francés actuó como titular, lo que refleja lo poco que convenció en sus minutos sobre el césped.

Algunas veces su rendimiento anodino aceleró su marcha al descanso, otras mediada la segunda parte, pero en su haber tan sólo cuenta con dos encuentros completos con el Granada, y ambos con el denominador común del adversario. Tabanou sólo vivió el pitido final de los partidos sobre el verde cuando el contrincante fue el Osasuna, tanto en la cita de ida de la Copa como en el choque correspondiente a la Liga. Eso sí, en ninguno de esos choques logró reivindicarse. Entró en pocas convocatorias e incluso Tito le adelantó como lateral zurdo frente al Athletic.

En su exclusión de la lista de cada partido, además del bajo nivel mostrado en entrenamientos -algo en lo que nada ayudaron sus escarceos con la noche granadina- y en compromisos oficiales, también influyeron sus continuos problemas físicos. Una rotura muscular le dejó varias semanas en el dique seco a finales de septiembre y, cuando reapareció, el propio futbolista se encargó de acabar con el escaso crédito que aún le quedaba.

En la visita a Balaídos arrancó con una energía que le duró muy poco, por lo que a Alcaraz tampoco le tembló el pulso para indicarle la salida del terreno de juego antes del minuto noventa. Luego su discreto desempeño copero le devolvió al ostracismo hasta que el técnico granadino sorprendió al incluirlo de extremo contra el Real Madrid. En el Bernabéu no aportó nada y pudo incluso ser expulsado por una fea entrada a Carvajal que el árbitro limitó a amarilla.

Sus últimos minutos con la elástica rojiblanca se produjeron en Cornellá, en el cierre de la primera vuelta. Ahí terminó de retratarse Tabanou, quien efectuó un fatídico despeje hacia la posición de Reyes, quien hizo el 1-0 con un hermoso disparo desde el borde del área. El defensa ya no jugó más, ni en la segunda parte de ese duelo ni durante el resto de la Liga, pese a que el esquema con tres centrales usado en posteriores encuentros podría haberle dado una opción para actuar como carrilero.

Su nombre se convirtió en habitual en los rumores sobre posibles salidas durante el mercado invernal, pero finalmente permaneció en el equipo contra pronóstico. Convocado en dos duelos más -Villarreal y Deportivo-, el francés pasó a ser un espectador más de la errática trayectoria descendente trazada por el Granada, que alarga así un poco más la relación de fracasos en el costado zurdo de su zaga.