Ideal

Granada CF

LOS DESCENSOS DEL GRANADA

Tan helados como en la base de la Antártida

Arriba, de izq. a dcha: Toni, Merayo, Pedro, Lina, Salva y Del Moral. Abajo: Choya, Ribera, Manolo, Miguel y Delgado.
Arriba, de izq. a dcha: Toni, Merayo, Pedro, Lina, Salva y Del Moral. Abajo: Choya, Ribera, Manolo, Miguel y Delgado. / A. LASSO
  • El Granada bajó a Segunda B casi cuatro meses después de que España pusiera por vez primera su bandera en la región austral

El 8 de mayo de 1988 los aficionados del Granada CF tuvieron que quedar tan helados como se encontraron 117 días antes, el 13 de enero, los componentes de la expedición que estableció en la isla de Livingston la primera base científica española que se levantó en la Antártida. Y todo, porque una derrota por la mínima (0-1) en el estadio viejo Los Cármenes ante el Real Burgos motivó que la escuadra rojiblanca saldara con un inesperado descenso a Segunda B la que fue su trigésima temporada en la categoría de plata, la 1987/88. Y que el desastre se consumara con dos jornadas de antelación al cierre del campeonato que disputaron veinte equipos provocó una ola de decepción sólo comparable a la que generó tras su incorporación quien estaba llamado a ser uno de los fichajes estrellas: el mediapunta, hermanísimo del 'astro', Raúl 'Lalo' Maradona.

Esto es así porque en el primer tercio del torneo el equipo que dirigía por tercera temporada consecutiva Joaquín Peiró parecía que podía cumplir con el objetivo de ascender a Primera con el que soñaba pese ser un recién llegado a Segunda. El regreso del siempre controvertido Julio Merayo y las contratación de un centrocampista talentoso como José Francisco 'Chechu' Delgado dieron paso también a un primer desempeño feliz que alcanzó su punto álgido cuando una victoria en la novena jornada por 1-2 en el campo de Vallecas frente al Rayo -1 de noviembre de 1987- se tradujo en la consecución de la segunda plaza, que al igual que la primera permitía el ascenso directo. Antes, el Granada CF también había vencido al filial del Athletic (0-1), el Sestao (2-0), el Xerez (1-0) o el Deportivo (5-0) y ya hasta la tercera y la cuarta plaza, que daban derecho a disputar la promoción, parecían poca cosa.

Craso error. Porque lo cierto es que de la jornada diez a la décimo sexta el plantel que fue bautizado como 'Granadona' por el humorista Guillermo Soria encadenó seis derrotas -Figueres (0-2), Cartagena (3-1), Lleida (0-1), Castilla (2-1), Real Oviedo (2-4) y Elche (1-0)- y las trece unidades que atesoraba desde la décimo tercera posición sólo le permitían al término de la jornada quince una ventaja de dos con respecto al primero de los cuatro equipos que bajaban: el Hércules. Y así no es de extrañar que comenzara a especularse con la continuidad de Peiró, que al menos se preocupó en dar imagen de confianza en las posibilidades propias. «Me voy a comer el roscón de Reyes y en Semana Santa saldré como penitente», le dijo a IDEAL el 24 de diciembre de 1987. La profecía no se cumplió.

Vicente del Bosque

Y es que el Granada CF no tuvo una entrada de año 1987 muy feliz. Cierto es que con una goleada ante el Racing el 17 de enero por 3-0 el cuadro nazarí dio fin a la racha negativa, que se había prolongado a vuelta de vacaciones con un empate en Los Cármenes ante el Málaga (1-1) y una derrota en Burgos (1-0) hasta concretar en ocho los partidos seguidos que estuvo sin ganar. Pero también es verdad que el triunfo ante los que dirigía en Santander el exrojiblanco Delfín Álvarez sólo fue un espejismo.

Así lo acredita que a posteriori el Granada CF encadenara otras cinco jornadas sin ganar, una serie en la que la derrota cosechada el 14 de febrero por 2-3 ante el Recreativo de Huelva motivó que Peiró fuera cesado por encontrarse el Granada CF en la décimo sexta posición con 19 puntos, tres sólo por encima del fatídico corte y con quince partidos por delante. En ellos estuvo sentado en el banquillo el sevillano Manolo Ruiz Sosa, que era a quien había correspondido el honor de ascender a los rojiblancos a Segunda al término del torneo 1982/83. Pero el bagaje fue francamente desolador. Dos triunfos, cuatro empates y quince derrotas terminaron de solidificar el fracaso.

Significativo fue el traspié por 1-2 ante el Castilla que dirigía Vicente del Bosque el 10 de abril de 1988, porque propició que por vez primera en la Liga el Granada CF cayera a posición de descenso: la décimo novena que ya no abandonaría en las seis jornadas que quedaban para acabar el torneo. Y todo, porque hasta el fatídico desenlace sólo sumaría un punto más (contra el Lleida, en el Camp d' Sports, tras un empate a uno). La dolorosa derrota de la jornada trigésimo sexta ante el Burgos llegaría por vía de un tanto de Alberto en el minuto 87 y con el empate y la victoria finales ante el Racing (0-0) y el filial del Barça (2-0) el plantel nazarí terminaría computando 27 puntos. Mucho menos botín que los que sintieron haber obtenido los desplazados hasta el continente austral. Aunque también quedaran helados.