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Granada CF

GRANADA CF | LOS DESCENSOS

Del tributo a García Lorca al gran mazazo futbolístico

Arriba, de izq. a dcha., Blanco, Castellanos, Izcoa, Calera, Fernández y Sierra. Abajo, Megido, Oruezábal, Milar, Santi y Lis.
Arriba, de izq. a dcha., Blanco, Castellanos, Izcoa, Calera, Fernández y Sierra. Abajo, Megido, Oruezábal, Milar, Santi y Lis. / A. LASSO
  • En 1976, año en que se produjo el exitoso documental acerca del poeta, el Granada sufría su descenso más traumático

En 1976 se producía el exitoso documental dirigido por el cineasta, periodista y escritor sueco Humberto López que recreaba uno de los sucesos que más traumatizaron a la ciudad a lo largo de los tiempos, 'Federico García Lorca: Asesinato en Granada'. Pero también tuvo lugar otro hecho que sin ser representativo de algo tan deleznable, también sobrecogió a la provincia, donde entonces no existió conocimiento del padecimiento que iba a generar durante décadas. Y es que tras perder en la última jornada de la temporada 1975/76, el principal equipo de la capital ocuparía la décimo séptima posición de la tabla con 26 unidades y así saldaría con el descenso su décimo séptimo curso en Primera, que es una categoría a la que tardaría ya en volver la friolera de 35 años. Sin duda, un verdadero mazazo. Y todo, como consecuencia de un desenlace inesperado a tenor, por ejemplo, de que lo que pretendía el conjunto rojiblanco era mejorar la décimo quinta plaza del curso anterior y de que para ello incluso encomendó su dirección al que fuese seleccionador de España Miguel Muñoz, quien con el Real Madrid había conquistado previamente nueve Ligas, dos Copas del Generalísimo, otras tantas de Europa y una Intercontinental.

Que causaran baja en relación al plantel anterior futbolistas tan emblemáticos como el defensor Montero Castillo -acomodado en el Tenerife- o el atacante Enrique Porta -en el Real Zaragoza- ya causó cierto desasosiego entre los 5.000 socios del club rojiblanco, a quienes se quiso consolar con la llegada de otros buenos 'peloteros' como los delanteros Alfredo Megido -por el que se pagaron 15,5 millones de pesetas- y Denis Milar o el medio Gustavo Benítez.

Así, el hecho de que el colectivo nazarí ocupara la cuarta plaza tras haber obtenido en el arranque dos victorias -contra el Elche (3-2) y el Athletic (2-1)- y otros tantos empates -Sporting de Gijón (0-0) y Salamanca (1-1)- apaciguó los ánimos. Pero los nervios se dispararían tras una primera vuelta en la que el equipo cumplió con decoro: novena posición con 15 puntos, a siete de la primera de las tres plazas que obligaban a bajar.

Porque lo cierto es que de las jornadas décimo sexta a la vigésimo tercera el Granada CF estuvo sin conocer la victoria, encajando incluso cuatro derrotas. Y claro, eso generó una enorme inquietud y que la distancia con el pozo se redujera en tres puntos. Era febrero de 1976 y ya había quedado de manifiesto que, como poco, los planteamientos de Muñoz no iban a alcanzar ni mucho menos para alcanzar las plazas cuarta y quinta, que daban derecho a jugar la Copa de la UEFA. Especialmente, del técnico madrileño no se entendía que no pusiera al meta Javier Izcoa -sólo jugó ocho partidos- ni tampoco al defensor Falito -un total de once-. Y encima sus alineaciones se vieron mermadas por una plaga de lesiones preocupante que alcanzó a Quiles, Santi, Maciel, Parits o Castellanos.

El verdugo Zaragoza

Pero aun así, lo peor estaba por llegar. Y además, de manera progresiva. Al término de la vigésimo novena jornada el Granada CF era ya décimo quinto con 24 puntos, a sólo dos de la quema, tras encadenar tres partidos sin ganar: Real Oviedo (3-0), Hércules (0-0) y Betis (4-1). Y aunque en el siguiente sí que se impondría a Las Palmas por 1-0, lo cierto es que ya no levantaría cabeza porque no registraría ninguna otra victoria con la que alimentar su escuálido casillero (en total fueron ocho, con diez empates).

El triste peregrinar hacia el 'barranco' se inició en Atocha ante la Real Sociedad (2-0), en Los Cármenes ante el Espanyol (0-1) y en el Luis Casanova contra el Valencia (2-1), pero sería el traspié computado ante el Real Madrid (1-2), nuevamente en casa, el 9 de mayo de 1976, el que haría encoger en un puño el corazón de la afición por suponer el que por vez primera situaba al Granada CF en posición de descenso -la décimo sexta-.

Así las cosas los nazaríes, con 26 puntos, se tuvieron que jugar la salvación en La Romareda a sabiendas de que sólo le servía el triunfo y de que el Zaragoza (28) partiría con la necesidad de al menos puntuar para no dejar a merced de resultados de terceros su idéntico objetivo. Pero aquel 16 de mayo todo salió mal. Y los goles de Castany -de penalti en el 69- y de Rubial -89- acabarían siendo decisivos en el 2-0 final. De esta manera, el cuadro aragonés confirmaría su destacado papel de verdugo de los nazaríes en aquel llorado curso. Y además, cobraría valor la profecía del recordado poeta, dramaturgo y prosista de la tierra: «el más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida».