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Un entrenador que cala en los jugadores

José Luis Oltra abre los brazos en el área técnica, durante un partido cuando dirigía al Córdoba.
José Luis Oltra abre los brazos en el área técnica, durante un partido cuando dirigía al Córdoba. / MARIO ROJAS
  • Los futbolistas que trabajaron a sus órdenes destacan el trato personal y profesional de José Luis Oltra como entrenador experto en Segunda división

Allá por donde ha pasado ha dejado buen recuerdo. José Luis Oltra es uno de esos entrenadores que siempre se ha marchado con cierto reconocimiento de los lugares en los que trabajó, pasara lo que pasara. Y son unos cuantos. Más allá de éxitos o de gustos, los jugadores que trabajaron a sus órdenes, en su mayoría, guardan una grata impresión. Sobre todo los que han conseguido grandes objetivos. Oltra acumula dos ascensos a Primera en sus más de quince temporadas en los banquillos y puede presumir de que todas las temporadas ha tenido equipo. Ahora intentará el tercer asalto a la élite. Faltan meros flecos para que se anuncie el acuerdo.

Comenzó tan joven su andadura en los banquillos que algunos futbolistas de su primer vestuario eran mayores que él. Con 33 años, José Luis Oltra se hizo cargo del Castellón, en el grupo III de Segunda B, y lo hizo campeón con diez puntos de ventaja sobre el segundo. Pero el Ciudad de Murcia se cruzó en su camino en los 'play offs' de ascenso y le robó el sueño. Repitió la temporada siguiente en el conjunto de La Plana, al que de nuevo llevó a la liguilla de ascenso a Segunda. Esta vez fue el Sevilla Atlético el que se llevó la gloria. Pasó entonces a dirigir un ambicioso proyecto en el Levante B, al que también clasificó entre los cuatro primeros del grupo III de Segunda B. Sin embargo, no lo pudo llevar a la gloria porque en el momento crucial se hizo cargo del primer equipo granota, que perdió la categoría y con ello impidió el ascenso de su filial.

El primer gran reto pudo fraguarse en casa, en Valencia, donde quiso llevar al Levante a la élite. Se enfrentó a un caso similar al que ahora tiene entre manos, pues el conjunto granota venía de un descenso y contaba con la única aspiración de subir. A diferencia de ahora, el técnico valenciano se había hecho cargo del equipo a cuatro jornadas del final con el objetivo de salvar la categoría, pues no estaba en descenso, pero los resultados no le acompañaron. Lejos de quedar señalado, se mantuvo como el líder del banquillo en la 'división de plata'. En la décima jornada fue destituido.

Allí dirigió a Carlos Alejandro Sierra, conocido futbolísticamente como Sandro, jugador de la cantera del Real Madrid que desarrolló casi toda su carrera en el Málaga, con tres años de excepción en el Levante. Ahora trabajando en su tierra, la localidad de Las Galletas, en Santa Cruz de Tenerife, recuerda a Oltra como «un tío espectacular, genial». El exfutbolista entiende que si a Oltra no le falta trabajo cada temporada es «por cómo es como persona». Desde la distancia estaba al tanto del acercamiento del técnico levantino al Granada, un paso que considera un acierto, ya que «ficha a un gran entrenador» que le va a dar «solidez» al proyecto.

Para Sandro la mejor característica de su antiguo técnico es que se trata de una persona muy «afable», muy «de los jugadores». Esa cercanía que hace que se cree un buen ambiente en el vestuario, destaca. Además, «le gusta jugar al fútbol», pero presenta dos aspectos, a su juicio, fundamentales para asegurar el éxito: «Le gusta que sus equipos jueguen bien al fútbol pero siempre dentro de un orden».

El periplo de Oltra por el Levante dio paso a una complicada experiencia en el Ciudad de Murcia de Quique Pina, al que llevó a quedar cuarto en Segunda división en su último año de vida como club en la capital murciana. Tras aquel curso el expresidente del Granada vendió la entidad a Carlos Marsá, que lo reconvirtió en el Granada 74 SAD.

Tenerife se convirtió en su nuevo proyecto. Allí conseguiría estabilidad para sentar las bases de un proyecto con cierto recorrido. Un primer año de transición -terminó undécimo- y un segundo de éxito absoluto.

Tres años de relación

Si hay un jugador que conoce bien a Oltra es Alejandro Alfaro, ahora en el Córdoba. Con sólo 22 años y viendo que en el Sevilla no encontraba muchas oportunidades, decidió salir. Recuerda que tenía «varias ofertas», pero Oltra «me llamó en pretemporada». Lo convenció de que se enrolara en el proyecto del Tenerife. Una apuesta ambiciosa para devolver al conjunto isleño a Primera. Lo logró. Aquel fue un «año espectacular» para Alfaro, que no olvida cómo la afición «se enganchó» con el «buen juego» del equipo. No lo olvida porque el onubense acabó el curso con 20 goles en la mochila.

Para ello fue fundamental la mano del entrenador, que supo «calar» en cada jugador, tanto «el que jugaba como el que no». Eso sí, dice, «sacando el carácter cuando había que hacerlo». También fue fundamental que supo «sacar rendimiento» de los futbolistas, y que fue capaz de combinar «buen juego» con un equipo «intenso» y en un estilo en el que «se sabe adaptar a las características de sus jugadores».

De cara a su inminente proyecto en Granada, Alfaro recuerda que Oltra cuenta con «muchos años de experiencia», que «ha demostrado que es capaz de afrontar retos así», con el objetivo del ascenso como premisa clara. «Un acierto» cree que ha tenido el club rojiblanco apostando por un entrenador que ha dirigido a Alfaro en tres etapas: Tenerife, Mallorca y Córdoba, aunque no en todas las cosas han ido tan bien.

El caso es que Oltra debutó en Primera con el Tenerife y se mantuvo en el cargo hasta la última jornada, en la que el conjunto chicharrero descendió precisamente en su tierra, en Mestalla, al caer 1-0 contra el Valencia. La afición estaba con él pero la directiva lo relevó de su cargo. Inició así otra aventura en Primera al sustituir a Juanma Lillo en el banquillo del Almería en la décimo octava jornada. No logró acabar el curso -Roberto Olabe se hizo cargo en las ocho últimas jornadas- y el conjunto rojiblanco consumó el descenso.

Con mucho cartel en Segunda división, un club con aspiraciones como el Deportivo de La Coruña le ofreció el cargo de entrenador y el valenciano correspondió con su segundo ascenso a Primera al terminar como primero y con récord de puntos en la categoría (91). Como en sus anteriores periplos en la élite, no le fue tan bien como en la categoría de plata y tampoco acabó el curso en el banquillo deportivista.

Dos experiencias poco fructíferas en Mallorca y Huelva dieron paso a su última gran temporada en Segunda división. De nuevo en un club exigente con una afición difícil de manejar en situaciones complejas: el Córdoba. Logró meter al equipo en el 'play off' de ascenso pero en la primera eliminatoria cayó ante el Girona. La directiva blanquiverde le confió su segundo proyecto en el equipo andaluz para la temporada que está a punto de finalizar en Segunda, pero esta vez no le han ido tan bien las cosas.