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Un superviviente que no convence

Lombán corre en busca del balón.
Lombán corre en busca del balón. / A. AGUILAR
  • David Lombán fue uno de los pocos que continuó en el equipo respecto a la temporada anterior. Comenzó de titular, pero tras la debacle en Las Palmas pasó a la suplencia. Con Lucas Alcaraz recobró protagonismo, pero sus errores le llevaron de nuevo al banquillo

Fue uno de los supervivientes de la pasada temporada. David Lombán no entró en la lista negra de Paco Jémez y pudo quedarse para formar parte de la linea defensiva. Eso le dio ventaja en parte para comenzar la competición liguera como titular. Estaba llamado a ser uno de los líderes del vestuario por su veteranía dentro de una plantilla con un buen grupo de futbolistas jóvenes y extranjeros, que necesitaban un guía que los orientara para los momentos de dificultad. La temporada resultó muy complicada tras meterse el equipo en la zona baja desde el principio y las circunstancias también terminaron por afectarle a él.

Su rendimiento fue flojo, como casi todos los componentes de la parte de atrás. Tras la debacle en Las Palmas en la segunda jornada desapareció de las alineaciones. Esos cinco goles encajados en tierras canarias ya comenzaron a señalar a algunos y desapareció del equipo durante un mes y medio. Fue con la llegada al banquillo de Lucas Alcaraz cuando recuperó un sitio en el eje de la zaga. El técnico granadino apostó por su experiencia para devolverlo a la titularidad en el encuentro con el Atlético de Madrid, aunque ese día resultó aciago por los siete goles recibidos en el Vicente Calderón.

Pese a todo, Lombán siguió jugando desde el inicio. La confianza en él se mantuvo hasta el final de la primera vuelta. Alternó actuaciones discretas con otras en las que dejó ver su lentitud para intentar frenar a delanteros más rápidos, que le pusieron en más de un apuro. Él intentó paliar esa falta de velocidad con la colocación y el oficio adquirido por los años que lleva ya jugando en el fútbol profesional. Eso le evitó tener problemas mayores.

Su mejor partido lo firmó ante el Sevilla en Los Cármenes. Fue el día que llegó al fin la primera victoria en Liga de la temporada. Marcó tras rematar un balón en el segundo palo, después de que se hubiera sacado un córner desde la derecha. Celebró con mucha alegría ese gol, que ponía al equipo en ese instante con dos tantos de ventaja. Había pasado por malos momentos y necesitaba tener algún tipo de satisfacción. En el último minuto cometió un penalti, que derivó en un gol del Sevilla, pero la victoria ya no se escapó.

Su presencia en las alineaciones se vio interrumpida ya después del partido con el Espanyol en el término de la primera vuelta. Una serie de errores hicieron recapacitar a Alcaraz, que se inclinó por otros jugadores para componer una defensa con tres centrales. No por eso hubo mejoría en la línea defensiva. Apareció después en el encuentro disputado en Eibar, al no estar disponible Saunier. Tampoco estuvo al nivel esperado.

Mal recuerdo en Butarque

Se recuerda su mala decisión en el decisivo partido disputado en Butarque frente al Leganés. Una pérdida de balón suya dio paso a un rápido contraataque del equipo pepinero, que acabó con el gol de Machís y la consiguiente derrota en un duelo decisivo por la permanencia. Ese error deparó muchas críticas por parte de la afición y de nuevo dejó de formar parte del equipo titular. Se quedó otra vez algunas jornadas sin jugar y después apareció de forma esporádica en algunos encuentros.

Con Tony Adams tampoco adquirió mayor protagonismo en el equipo. Sí estuvo de inicio en las dos últimas jornadas y tampoco dejó un buen recuerdo. En el partido final ante el Espanyol ni siquiera fue ya el capitán. El entrenador inglés optó por darle el brazalete a Adrián Ramos. En su contrato se contempla la posibilidad de que no continúe en caso de descenso a Segunda y todo indica que saldrá cuando se alcance un acuerdo satisfactorio entre las partes. No ha dejado un buen sabor en su segunda temporada como futbolista rojiblanco y su ciclo como jugador del Granada parece haber llegado a su fin con la pérdida de categoría.