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Un año lastrado por las lesiones

Saunier, el día de su presentación.
Saunier, el día de su presentación. / ALFREDO AGUILAR
  • Saunier fue uno de los jugadores que llegaron a la plantilla del Granada sin saber nada de español y eso provocó que tardara en adaptarse. Debutó con el equipo en la décima jornada y convenció a Alcaraz pero las lesiones le acompañaron durante todo el curso

Matthieu Saunier fue uno de los primeros jugadores en enrolarse en el proyecto del Granada para la temporada 2016/17. El defensa francés daba así el salto a la liga española tras completar un buen debut en la League 1 francesa con la camiseta del Troyes, equipo con el que jugó 28 partidos de liga durante el curso anterior.

Saunier llegó con la etiqueta de futbolista rápido, con una buena salida de balón que podía desenvolverse bien dentro de los esquemas de Paco Jémez, que -en consonancia con la recién llegada junta directiva- había desechado la opción de seguir contando con los servicios de Babin y de Ricardo Costa.

No obstante, desde un principio las relaciones entre el central galo y el técnico cordobés no fueron todo lo fluidas que cabría esperar. Saunier llegaba al club sin saber hablar español y esa dificultad con el idioma fue un impedimento para entenderse bien con Jémez, que tampoco lo pudo utilizar demasiado en su efímera estancia en el banquillo por su propensión a caer lesionado. El jugador, que ponía empeño en aprender castellano con la máxima celeridad posible, encontró la oportunidad de debutar en la liga española bajo la tutela de Lucas Alcaraz, que contó con él ni más ni menos que en el partido de liga de la décima jornada que enfrentó en el Camp Nou al equipo rojiblanco con el FC Barcelona.

La actuación defensiva ante el equipo de Luis Enrique fue sorprendentemente buena, completando cada uno de los once jugadores rojiblancos un esfuerzo digno de ser reconocido a la hora de tapar los espacios por los que intentaban colarse los Messi, Suárez y compañía. El choque, en el que Alcaraz utilizó por primera vez una defensa compuesta por tres centrales, finalizó con derrota por 1-0 gracias a una genialidad de Rafinha, pero Saunier convenció y se mantuvo en las alineaciones junto a Rubén Vezo y a David Lombán.

Las prestaciones defensivas del plantel mejoraron, siendo el ataque el punto flaco del equipo en algunos partidos como los disputados ante el Deportivo o el Celta. El zaguero francés fue uno de los mejores del equipo en la victoria ante un Sevilla (2-1) cuyos atacantes, Vitolo y Vietto, apenas inquietaron la portería de Ochoa. Sus problemas físicos tras acabar 2016 lesionado lo obligaron a descansar en los tres siguientes partidos de liga ante Real Madrid, Osasuna y Espanyol.

La llegada de Ingason ilusionó a la afición, que quedaba a la espera de que el islandés fuera la mejor pareja para acompañar al defensor galo en el centro de la zaga. Sin embargo, aunque Saunier regresó a las alineaciones y cuajó buenas actuaciones, demostrando ser un central solvente y rápido al corte, su pareja de baile no rindió a la misma altura. Volvió a caer lesionado en la previa del Eibar-Granada y su equipo lo notó (derrota por 4-0). Fue entonces cuando Alcaraz probó a jugar con tres centrales para intentar frenar la sangría defensiva y el rendimiento colectivo mejoró, llegando a acumular el equipo un par de victorias más en casa ante el Real Betis (4-1) y ante el Alavés (2-1).

La recuperación 'definitiva' de Saunier llegó en la previa del partido de la jornada 27 ante el Atlético, en el que los de Alcaraz completaron un buen trabajo a nivel defensivo pero cayeron derrotados por la mínima (0-1). En Gijón su compañero en el centro de la zaga, Ingason, no fue de gran ayuda para conseguir un resultado positivo (derrota por 3-1), ante el Barcelona no formó buena pareja con Lombán (derrota por 1-4) y ante el Deportivo cuajó un gran partido acompañado de Vezo en el centro de la zaga, y el equipo acabó dejando su portería a cero (0-0). La situación del equipo ya era desesperada y en los partidos posteriores las derrotas llegaron por una evidente falta de compromiso y de calidad de la mayoría de integrantes del grupo. Con Adams también se mantuvo en el once hasta que cayó lesionado en el Sevilla-Granada (jornada 33).