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El inexplicable mutismo de Jiang

El presidente del Granada, John Jiang, en la ciudad deportiva del club.
El presidente del Granada, John Jiang, en la ciudad deportiva del club. / P. V. / GCF
  • El presidente se dirigió a la afición por carta el 1 de mayo pero no ha vuelto aún a Granada

  • Estuvo en España para negociaciones relacionadas con el equipo y ahora está obligado a concluir con este aparente bloqueo en la entidad

Esta semana se cumplía un año del acuerdo definitivo para la venta del Granada. Todavía quedó un proceso de verificación hasta la firma en aquella notaría de Barcelona a mediados de junio de 2016. Un acto tras el cual se fotografiaron Gino Pozzo y John Jiang. El chino se reconocía un apasionado del fútbol, pero también un desconocedor de sus modos de gestión. Fue por ello por lo que desde el principio, meses atrás -cuando ya se acercaron posturas para este acuerdo- estuvo asesorado por Pere Guardiola, presidente de la agencia Media Base Sports. Desports, una de las empresas de Jiang, había entrado mayoritariamente en el accionariado de MBS con anterioridad. De esta entente brotó la colaboración en el Granada.

Un año después, el proyecto que recogieron se ha sumido en el fracaso con el descenso y, lo que es aun más preocupante, con un compás de espera que da sensación de bloqueo en el club para acciones relevantes, secundado con el silencio en público del máximo accionista. A su asesor Pere Guardiola le salió mal lo de la supervisión a distancia que sí le funcionó en el Girona, donde aún ejerce. Su consejo fue cayendo en desgracia. La situación se cobró la pieza del director deportivo que eligió, Javier Torralbo 'Piru', quien ejerció de escudo humano del catalán. La entrada a saco de Tony Adams, erigido en mano derecha de Jiang en DDMC -la empresa creada para sus quehaceres futbolísticos-, fue desterrando la influencia de Guardiola hasta llegar al escenario actual, en el que algunos de los últimos supervivientes de su aterrizaje -el director general, Sergi Vieta; y el de comunicación, Michel Martín- permanecen en una situación de suspense, acuciados por las conjeturas de despido. Ambos mantienen la calma e incluso han recibido indicios, en las últimas horas, de que su continuidad es posible. El tiempo lo dirá, porque también hay gestos de estudio con antiguos trabajadores del club.

La hinchada parece aturdida al no difundirse quién será el entrenador. Tampoco la identidad de los cuatro fichajes que Tony Adams dio por hechos, que pronosticó para esta semana. Para lo del técnico, pregonó el final de mes. El problema sigue siendo la falta de hoja de ruta.

Al oriental el papel expansivo e histriónico de Adams le proporcionó un manto de protección, aunque le ha metido en algún lío. Las críticas se las ha llevado el británico sobre todo por la deriva final y este, a su vez, ha repartido palos a los que gobernaron. En el reparto hasta recibió Pozzo, cuando calificó al anterior Granada como una «agencia de representación». Pero Jiang salió indemne. Su aparente bonhomía y el hecho de que sea el más perjudicado, pues es quien invirtió 37 millones en la compra, impiden algunas manchas. Quedó como que se encomendó a la gente equivocada. La cuestión es que ahora ha pasado a un panorama inverso, en el que parece no fiarse de nadie del todo, sin definir facetas básicas de la administración, más allá de aprobar lo de Manolo Salvador como director deportivo, algo limitado mientras no se esclarezca las verdaderas posibilidades. Estas dudas, en las que algunos han creído ver posibles espantadas que están descartadas, son las que propiciaron que la directiva del Sporting convirtiera el café que tomaron en Madrid en un sondeo, que él al parecer denegó. Vieron río revuelto y no les faltaba razón.

Oltra, con el chino

Jiang se dirigió a la afición con una carta el día 1 de mayo, tras el descenso, pero no ha vuelto a aparecer en público en Granada, más allá de aquella visita en la antesala del partido ante el Betis tras la cual, una vez que se marchó, se destituyó a Piru. Vio al equipo en Gijón y ya. Se sabe que llegó a España en la semana previa al partido contra el Madrid pero no pisó la ciudad. Ya conoció a Salvador y se sabe que como poco ha parlamentado con uno de los candidatos a entrenador: Oltra. Pero también se sabe que sentía una debilidad hacia Fernando Hierro, lo cual no significa que lo imponga. Es Salvador quien ha de decantarse.

Este mutismo mina la moral de la hinchada y dinamita la ventaja temporal que tenía el Granada cuando aceleró en la elección de su 'arquitecto'. Todavía es mayo y restan fechas para solucionar estas cuestiones y configurar, o reafirmar, el organigrama, incluyendo el papel de los directivos granadinos. Aunque para algunos ha pasado por ejercer una labor discreta, el vicepresidente Ignacio Cuerva ha sido una voz de queja dentro, ante situaciones que bajo su criterio han sido erróneas y ha parado más de un toro, apoyando a Salvador ante algún foco de tensión. Sin embargo, el encuentro entre Adams, Kanging Wang -vicepresidente- y el exdirectivo Javier Jiménez le sentó fatal, se cuenta, y tendrán que restañarlo.

El rol de Wang es otra de las interrogantes. Es el único de los vinculados a la propiedad que sigue en Granada, tras irse Adams a China durante unos días. Se supone que es los 'ojos' de Jiang, pero pocas veces ha sido su boca al exterior. Dentro sí ha aumentado su grado de fiscalización y eso ha favorecido que se emponzoñe el ambiente. Quizás un poco de paz sería lo mejor para todos. Parece haber amago de una mayor serenidad, aunque esta quietud abone la especulación.