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Cumplidor en su quinto año

Foulquier saca de banda.
Foulquier saca de banda. / FERMÍN RODRÍGUEZ
  • Foulquier ha disputado 92 partidos de liga y seis de Copa, por lo que en el hipotético caso de que continúe vinculado al Granada la próxima temporada -pertenece a Gino Pozzo- se convertirá en centenario

Dimitri Foulquier ha finalizado la temporada a punto de alcanzar los 100 partidos oficiales como futbolista del Granada. El lateral diestro, capitán de la plantilla en su quinto año en la entidad, ha disputado 92 partidos de liga y seis de Copa, por lo que en el hipotético caso de que continúe vinculado al Granada la próxima temporada -pertenece a Gino Pozzo- se convertirá en centenario.

El comienzo del curso no fue nada sencillo para él, pues un hombre de máxima confianza de Paco Jémez, el también lateral derecho Tito, se asentó en el once y los pocos encuentros que Foulquier disputó se debieron a la inestabilidad existente en la izquierda, donde el técnico cordobés no quedó del todo convencido por el rendimiento de Gabriel Silva, Gastón Silva y Tabanou, desplazando a Tito a esta posición en un total de tres partidos, que fueron los que Foulquier pudo jugar por la derecha.

Tras el cese de Jémez, Foulquier padeció una lesión muscular en su pierna derecha que imposibilitó que tuviese sitio en el único once empleado por Lluis Planagumá -ante el Leganés- ni en las primeras alineaciones de Lucas Alcaraz, que probó a Tito y a Isaac Cuenca como carrilero en el costado derecho, quedándose el galo sin convocar durante siete partidos consecutivos.

Ahora bien, desde que recibió el alta médica y pudo trabajar con normalidad su situación cambió de manera radical. Recuperó su posición en la jornada 13 del campeonato ante el Celta de Vigo y ya no volvió a perderla en toda la temporada. En el choque ante el conjunto vigués el equipo rojiblanco evidenció problemas en el centro de la defensa, pero Foulquier rindió a buen nivel en su banda y su notable actuación en casa ante el Sevilla -quizá el mejor partido jugado por los granadinos en la presente temporada- lo acabó de afianzar en una posición que solo ha dejado de ocupar en determinadas ocasiones y por motivos no relacionados con su rendimiento. El lateral galo se ha mostrado disciplinado en defensa y no ha renunciado a subir la banda para tener protagonismo en ataque, en especial cuando Lucas Alcaraz le dio la responsabilidad de ser el carrilero del equipo mientras jugaba con tres defensas centrales.

La exigencia del calendario le pasó factura en un momento importante y es que tras haber jugado ante el Athletic (jornada 24 disputada en domingo) y ante el Alavés (jornada 25 disputada en miércoles), se perdió por lesión el Leganés-Granada de la jornada 26, un encuentro en el que pepineros y rojiblancos prácticamente se jugaban media temporada como se acabaría demostrando con el paso de las jornadas.

'Foulqui', como le llaman cariñosamente sus compañeros, volvió a ser titular indiscutible una vez que se recuperó, pero sus esfuerzos -innegables aunque parte de la grada siga recordando los buenos ratos que dejó Allan Nyom en esa demarcación- no fueron suficientes para frenar la debacle rojiblanca en los partidos disputados ante el Sporting (derrota por 3-1), el Barcelona (derrota por 1-4), el Deportivo (insuficiente empate a cero) y, sobre todo, ante el Valencia (derrota por 1-3).

Llegada de Adams

El lateral galo se perdió los dos primeros partidos de la era Adams ante el Celta y ante el Sevilla por una contractura en el peroneo derecho. No obstante, con el técnico inglés volvió a contar con la misma confianza que había disfrutado anteriormente con Alcaraz. Adams lo devolvió al once que debía derrotar al Málaga para pelear por la salvación hasta el final de liga, pero Foulquier -de los más implicados en ese desastroso partido- no pudo hacer nada por evitar una derrota que dejó al Granada con las horas contadas en la máxima categoría del fútbol nacional. Una vez consumado el fracaso, Foulquier acabó el curso sin poder despedirse de su afición en el último partido, que no pudo jugar por acumulación de amonestaciones.