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Granada CF
John Jiang (i) y Gino Pozzo, tras la firma de la venta del club. :
John Jiang (i) y Gino Pozzo, tras la firma de la venta del club. : / IDEAL

GRANADA CF

El final de curso trae consigo la ruptura definitiva con Gino Pozzo

  • Los abogados de ambas partes se han reunido y el Granada pretende acabar con el convenio que permite que el antiguo dueño deje aquí jugadores

El Granada dejará de funcionar bajo la influencia de Gino Pozzo. El club, de la mano de Tony Adams, vicepresidente de DDMC, con Manolo Salvador de director deportivo y con John Jiang como presidente, ha decidido empezar de cero sin tener una vinculación bajo convenio con el italiano, que pese a que el pasado verano le vendió al dirigente chino el club seguía manteniendo muchos intereses. Concretamente 33 jugadores repartidos entre el primer equipo, el filial y otros muchos que están cedidos en distintos clubes del mundo.

El descenso trae consigo el convencimiento de que lo mejor es partir de cero, empezar el nuevo proyecto en Segunda división sin ataduras. Como ya anunció Adams en la rueda de prensa previa al partido de ayer ante el Espanyol, los abogados de ambas partes se han reunido para tratar el asunto, en busca del acuerdo. Pasa por cerrar la etapa de Pozzo en Granada definitivamente. Existe un pacto económico por el que la deuda con Pozzo queda encaradas, según fuentes internas. A partir de ahí el Granada funcionará sin ninguno de los futbolistas que pertenecen al italiano, empezando por Foulquier y Uche, que no estaba previsto que continuaran el próximo curso, y Hongla y Aly Mallé, con los que sí se contaba y ahora surge la duda. Podría haber algún caso aislado. Pasa igual con Machís, cedido en el Leganés. Y así un largo etcétera.

Eso no significa que ningún futbolista de la propiedad de Pozzo venga, sino que ya no tendrá aquí su banco de pruebas. Si un jugador forma parte de su primer o segundo equipo, será porque deportivamente sea del interés de los actuales gestores, no una parte del acuerdo que hasta ahora les ha vinculado.

Concluye así una etapa en el Granada que comenzó en 2009, cuando la familia Pozzo desembarcó en Granada para hacerse cargo de la deuda y de la delicada situación económica de un club que llevaba demasiada tiempo en la sombra. Lo devolvió a la élite en tiempo récord pero le costó asentarlo entre los mejores. Cada curso, con raras excepciones, se convirtió en un ejercicio de sufrimiento que culminó con permanencias agónicas. Y que finalmente se cierra con un descenso excesivamente doloroso por la forma en la que se ha producido.

El club tomó un nuevo rumbo el pasado verano con una herencia que, en parte, les ha lastrado para funcionar al gusto de sus nuevos gestores. Errores propios, muchos, y alguno heredado, empujan al Granada a la segunda categoría del fútbol español. Como dijo Adams en sala de prensa tras el partido, ha sido una temporada «desastrosa» pero a partir de hoy hay que pensar en lo que está por venir.

Luis García de nuevo

El siguiente paso para seguir dando forma al nuevo Granada de Segunda es elegir el entrenador. Parecía que Oltra era el mejor posicionado en los últimos días, pero comparte ese lugar de privilegio en este ramillete de entrenadores que hay encima de la mesa con Luis García Plaza, que cobra fuerza de nuevo. Sus pretensiones económicas y la predilección por un contrato a largo plazo le habían hecho perder vigor. Sin embargo, nunca ha dejado de ser una opción para la secretaría técnica, que aún no ha decidido el elegido definitivo. Lo hará en breve, en los próximos días.

El tiempo en Primera acabó, al menos durante un año futbolístico, y con ello concluye una de las etapas más longevas en la élite. El nuevo sistema arranca de verdad ahora. Sus frutos, en un año.