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Granada CF

LA PLAZOLETA

Ni con Pozzo ni sin él se sabe estar

Cuando se habla de traspasos de futbolistas, hay mucho dinero de 'mentira'. Aunque se definan unas cantidades globales de adquisición o compensación por el deportista, nunca se abonan a tocateja. Es lo que se llama la amortización del fichaje: la operación se va liquidando en unos plazos, relacionados con los años por los que firma el jugador. Así, en la contabilidad del Granada todavía entra y sale dinero de gestiones previas, aunque casi todo lo que se ingresa del pasado va directamente al círculo de atracción del anterior propietario, Gino Pozzo, bajo la fórmula de los distintos fondos de inversión que utilizó para la vinculación de los talentos que rastrearon.

La fórmula puede parecer algo opaca, pero jamás se ocultó al socio que permitió la transición hacia la SAD que dominó el italiano, tras la que los granadinos pasaron mayoritariamente a ser abonados. Él los salvaba, así ganaría. La cuestión es que hay deudas que van venciendo con el fondo, que computan en el presupuesto -no así en el techo de gasto del primer equipo-, y que no se están satisfaciendo aún.

Es probable que este retraso esté relacionado con la intención del presidente John Jiang y sus gestores de arañar alguna rebaja. De alguna manera, aunque el chino aceptó con la compra-venta todo lo que suponía el Granada, incluidos sus arrastres y el convenio de Pozzo con las categorías inferiores, el empresario siente que es injusto que hayan asumido ciertas cargas con elementos que, en algunos casos, ni siquiera han contribuido al asentamiento del filial en Segunda B por su escaso nivel o porque acabaron cedidos en otros lugares.

Es un nuevo tira y afloja entre Jiang y su cúpula con el transalpino, que se une al pago pendiente por el cambio de titularidad de la escuadra rojiblanca. DDMC tiene flecos en su expansión, atestiguada con el principio de acuerdo por el 'nuevo' Parma en Italia, pero abortada al final en el OH Leuven belga, donde entrará el grupo tailandés que gobierna el Leicester. DDMC necesita dar más gestos de credibilidad y subsanar ciertas cuestiones.

Enfrentarse a Pozzo es absurdo, pues su reputación le avala y no hay muchos casos de personas que ganen dinero gracias al fútbol como él, gracias a un sistema prolífico aunque con techo, que ha tardado años en consolidar. Además, es incomprensible que por un lado se pretenda romper el acuerdo para disfrutar deportivamente de algunos de sus chicos y a la vez se le pidan nuevas cesiones, como ocurre con Hongla -el único que permanecería-, Foulquier o Uche. Estos dos no seguirán.

Pozzo va de mano en este pleito y si al menos no le ayudan a recolocar a parte de su 'arsenal', buscará lazos con otros clubes. DDMC intenta replicar parte de su armazón, pero todavía está lejos de ello. Poco a poco van creciendo y esperan que su evolución empiece a dar frutos pronto, tras el fracaso que ha supuesto su primera campaña en rojiblanco, de quien se acusa sobre todo al asesoramiento de Pere Guardiola.

El entrenador

John Jiang ha pasado de una cierta candidez, delegando totalmente en el hermano del entrenador del Manchester City, a desconfiar de cualquiera, obligando a sus allegados a que se chequee cada decisión. Es en parte uno de los motivos por los cuales no se ha acelerado el proceso de decisión en cuanto al entrenador, aunque su previsión sigue en plazo.

Un movimiento clave es la confirmación de la continuidad de Adrián Ramos. Un espaldarazo al proyecto. El horizonte como poco sería que cumpla la opción que se estableció hasta diciembre. Hay cosas en el aire.

Finiquitos

La capacidad financiera del Granada tiene que tener en cuenta algunos dispendios efectuados en esta nefasta temporada. Desde la semana pasada, ya han firmado el acuerdo de indemnización tanto el que fuera director deportivo, Javier Torralbo 'Piru' -que parecía enquistado- y el exentrenador, Lucas Alcaraz. Fuentes consultadas advierten de que Piru cobrará por los dos años que tenía, aunque a plazos. Alcaraz perdonó el 60% de su salario para el próximo curso. Aceptó, sin más las condiciones de desembolso que le ofreció el club sin rechistar.