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Granada CF | Revista de prensa

Una pandilla maravilla y otra horroriza

  • Los medios que cubrieron el Granada-Real Madrid destacaron que al equipo rojiblanco otra vez le volvieron a sacar los colores "en un pequeño Bernabéu"

La derrota del Granada ante el Real Madrid en Los Cármenes (0-4) volvió a evidenciar los problemas que atraviesa el equipo rojiblanco en el tramo final de liga, al que acude ya descendido. El equipo de Zinedine Zidane fue muy superior en la primera parte y así lo destacaron todos los medios que cubrieron este partido.

En la versión impresa del diario IDEAL la crónica del partido se tituló “Un funeral de blanco” y en la misma se relató que “es todo tan estrafalario en este colofón del Granada, que hasta a su funeral en el hogar asistieron muchísimos vistiendo de blanco. El reconocible color del Real Madrid, un contrario ilustre que respetó el negro al menos en su indumentaria en el campo, para ejercer de enterrador del féretro nazarí. El acto se celebró en un ‘pequeño Bernabéu’. Vítores y aplausos al que tienta el campeonato, más que duelo y silencio por el finado, con algunos fieles invocando a la resurrección para dentro de un año. Con más gol que hostilidad, el Madrid quemó otra etapa en su batalla por la Liga sin desprenderse de la gomina. Usando su profundo fondo de armario, con trajes para cada estación. Con sendos dobletes de James y Morata antes del descanso, frente a un Granada harapiento y con el billete expedido hacia Segunda, se pusieron ya a meditar si el Calderón invocará al milagro enemigo. Si se hubiera cebado, el marcador habría alcanzado cotas de partido de alevines, aunque a nivel táctico los rojiblancos parecieran de esa categoría”.

Por su parte, el diario madrileño marca.com consideró que en el conjunto madridista jugó “La pandilla maravilla” y señaló que “no hay nada más grotesco que una celebración ostentosa en un velatorio, pero el fútbol no entiende de lutos ni de homenajes a los caídos. El Granada se presentaba ante su afición recién descendido y su imagen no pudo ir más acorde con lo que ha sido la temporada. No duró la ilusión de ver a un equipo con rabia competitiva y orgullo ni tres minutos. Los que tardó James en abrir el marcador, en recordarle a la grada que la Liga no ha terminado, aunque en la ciudad de La Alhambra hayan echado el cierre metálico al curso. Desde el saque de centro hasta el primero de James el Granada debió tener el balón en su poder unos diez segundos, siendo generosos. El Madrid tocó como si lo de enfrente fuesen picas de entrenamiento, repitió lo que podía haber sido un ejercicio de Valdebebas hasta encontrar el hueco y plantar allí la semilla de la victoria. El hoyo lo encontró Morata, la semilla la puso Lucas y James la regó”.

En as.com el titular de la crónica fue “Operación triunfo, final feliz” y en ella se comentó que el equipo ‘B’ de Zinedine Zidane “en diez minutos hizo dos goles y despachó a un Granada de broma. Ambos de James, que en lugar de afligirse en su cuesta abajo ha sacado en estos partidos la estrella mundial que lleva dentro. Fueron dos goles a un toque, de llegador, el segundo en envío preciso en colocación y potencia de Coentrao. Y es que la empatía del grupo ha ido recuperando malditos. Danilo, el lateral fantasma de la otra orilla, también regaló un gol. Esta vez, sin Isco, indicio de que volverá a ser titular ante el Atlético, la cosa tuvo menos encanto pero la eficacia demoledora de tardes anteriores. A favor de resultado, con Kovacic cuidando del solfeo en el centro del campo, liberado por Casemiro y desatado ya como primer espada, el Madrid fue haciendo pedazos a lo que quedaba del Granada (escombros) en ataques relámpago. Faltaba la continuidad y sobraba la precisión. Sobre todo la de Morata, que le ha sacado gran provecho a esta Operación Triunfo. Manejó todos los registros del nueve moderno (…) Sus veinte goles le despegan mucho de Benzema y de su continuidad en un equipo que apenas premia su productividad. El Granada fue cadáver desde el comienzo y pudo irse ya al descanso con un set en blanco si Lucas Vázquez, otro que anda como un tiro, no estrella una pelota en el larguero y Casemiro no echa a perder un remate a puerta vacía”.