Ideal

Granada CF

LA RESACA

Contratos frente a meritocracia

  • Potenciar a quien seguirá en el Granada es un arma de doble filo. No conlleva implicación segura en la causa y hasta puede devaluar el producto en caso de buscar su salida

1. Es probable que el Granada de Lucas Alcaraz hubiera descendido igualmente. Había errado mucho ante los rivales directos y su última cita en casa, ante el Valencia, acabó envuelta en la franca apatía que destaparon un par de errores en la marca de Ingason ante Zaza. Todo se trufó de unas declaraciones altisonantes del técnico para una dirección sensible a la crítica, que parece tolerar mal que se la cuestione en los repasos. Aquel equipo tenía muy malos síntomas, pese a algunos partidos buenos en su estadio que le habían agarrado a la causa, sin salir nunca de los puestos de descenso. Pero lo que ha venido después sencillamente ha sido grotesco.

2. Detrás de las muecas afables y ciertas frases huecas para la motivación de Tony Adams, se esconde un tipo muy cabreado con la deriva de un proyecto que John Jiang puso en manos de otros, en el que él se ha visto encomendado a paliarla por causas de fuerza mayor. Él no eligió la asesoría de Pere Guardiola ni a quienes continuaron el trabajo. En la cadena de responsabilidades, el inglés apenas es el último eslabón, pero sí ha tenido potestad en acelerar el proceso destructivo hasta alcanzar fases lamentables, con discursos que se solapan y contradicen.

3. Su gran mérito ha sido el de dar un paso al frente para soportar los golpes directamente, no se sabe si por compromiso con el propio dueño o por la osadía de pensar que él lo podría hacer mejor desde el banquillo. Desde luego, esto último no ha sido así, con números horrorosos. Ni la “patada en el culo” se ha notado, ni ese juego “que gustaría a la afición” ha aparecido, ni mucho menos el “fútbol ofensivo” que pregonó. Pero el principal lema que ha comprometido su etapa estuvo en el afán de dar carrete a quienes tienen contrato con el Granada para la próxima temporada. Un arma de doble filo.

4. Primero, erró en el número de vinculados, pese a que su control tenía que ser exhaustivo por ser quien gobernaba totalmente el despacho desde la destitución de Piru, al que ya influyó algo en enero. Extendió el lazo sobre futbolistas que tenían mucha letra pequeña detrás de sus documentos, bien por ser del entorno de Pozzo (parece que esta semana ya fue consciente de que Uche es del Watford; de ahí, su suplencia), por contar con cláusulas singulares (Lombán) o simplemente por ser excesivamente caros para una Segunda división (Carcela).

5. Cuando Adams decidió potenciar a quien teóricamente sigue tras junio, echó tierra sobre la importante meritocracia interna, que ha sido a la carta. Mientras que Ochoa y Pereira han seguido jugando, por ejemplo, pese a que volarán al final de curso, otros han sido apartados poco a poco. Es cierto que el mexicano y el belga-brasileño se han comportado con profesionalidad siempre, pero también ha habido otros que se han responsabilizado en las malas y que no han tenido idéntico premio.

6. El último así ha sido Wakaso. El ghanés cayó de pie en Los Cármenes, con su estilo brioso y de derroche. Sus arrebatos agresivos le precipitan a veces, pero no cabe duda de que ha sudado la camiseta y ha levantado el orgullo de una afición herida. Tenían una opción para retenerlo por 1,5 millones, que era papel mojado al no firmarse el contrato posterior en su momento. Revalorizado, sus condiciones puede demandar más al tener tentativas, con lo que su operación sería una hipoteca tremenda en una categoría con un menor control financiero, donde inversiones así sólo se ciñen a quienes marcan la diferencia en ataque. Como Wakaso no seguirá casi seguro, Adams ha decidido ni citarlo.

7. Otros como Krhin sí tienen patente de corso por restarles más tiempo teórico en la entidad. Otra cosa es que aporte siquiera una mínima parte de lo que el africano. El esloveno añade por sí solo argumentos para su anterior ostracismo. Parece que no era una mera manía de Alcaraz. Si la intención secundaria del británico es colocar en el escaparate a esta remesa con el fin de encontrarles acomodo en otro lugar, hay algunos que en lugar de reivindicarse se están depreciando. Y marcar a chavales como Aly Mallé tampoco ayuda.

8. No parece ojeriza del técnico granadino que evitara colocar a Gastón Silva de lateral zurdo a su vez, uno de esos misterios de este deporte asombroso. Cómo puede ser el titular de una selección con alcurnia como Uruguay bajo ese rol. De central y arropado, tiene un pase; como exponente en el flanco zocato, cala siempre. El charrúa es el vivo caso de un tipo que quiere dar pero no le llega.

9. Seguramente Adams es consciente de todo esto, pero trata de disimular su hartazgo evitando enfadarse en público. Parece cómodo mientras algunos se entretienen con vídeos chorras o analizando su vestimenta. Tapa lo demás y sigue así su rumbo. Es una estrategia pragmática, tal vez astuta, que trata de dejar que pase este tiempo tan vulgar, al que le restan dos partidos más, mientras se aboca a su verdadera misión: limpiar todo, participar en la reconstrucción y, luego, evaluar periódicamente.

10. La guinda envenenada puede llegar el sábado. Si nadie lo evita, el Granada puede acabar afincado en el último lugar de la clasificación, en caso de perder con el Osasuna. Allí, en Pamplona, sintieron el desplome hace meses. Han seguido perdiendo la mayoría de encuentros pero han competido bastante mejor y, al menos, sí han chequeado a algunos elementos, agarrados a su prolífica cantera de Tajonar. En los nazaríes, apenas hay buenas noticias más allá de los jóvenes Hongla y Entrena. Suyo puede ser el futuro, para el que acepte el trago en el verde y en la grada. Al menos durante la próxima temporada nunca se tendrá la sensación de que el ambiente esté dominado por seguidores contrarios. Es lo que tiene salir de la Liga de los 'grandes', debilidad de tantos, y volver a ser cabeza de ratón, a rayas horizontales. Aunque a veces en la 'división de plata' se puede acabar en la cola del roedor incluso con pasta. Tiene más trampas que 'Humor Amarillo'.