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El tira y afloja por Luis García

El tira y afloja por Luis García
/ EFE
  • Es probable que en menos de diez días se designe al entrenador | El madrileño es favorito pero ansía un contrato estable y tiene un ofertón de China

Cuando les avanzamos que Manolo Salvador era el favorito para el puesto de director deportivo del Granada, el pasado 18 de abril, les incluimos a Luis García Plaza como el entrenador más de su gusto para una aventura de este calado. Congeniaron en su día en el Levante y juntos ascendieron a Primera. El madrileño se marcharía después al Getafe, previo pago de su cláusula, y así separaron sus caminos, que no su contacto y admiración mutua.

Salvador le tiene como objetivo número uno, pero en estos momentos la situación está en el típico tira y afloja. A García Plaza, como declaró a IDEAL el día 19, le gusta Granada y la idea de enrolarse en un proyecto como el nazarí, pero ansía un contrato estable, de más de una campaña, y además está tentando por varias ofertas. Una de ellas, importantísima en lo económico, de un Segunda de China. En teoría, las partes parecen abocadas a entenderse, incluyendo en la ecuación a Adams, que limpia, construye y ahora delega desde que fichó a Salvador, pero al tiempo supervisa todo. En unos diez días se concretaría todo. Si no, ya entrarían en la secuencia técnicos que están ejerciendo el cargo.

Salvador es el único ejecutivo que tiene plaza fija en los órganos de dirección de la entidad. Del resto de dirigentes, habrá que esperar acontecimientos. Parece que en la propia directiva emerge con más responsabilidad Ignacio Cuerva, pero es un hombre altamente ocupado con su propia empresa y no puede ejercer mucho más allá de lo actual.

Abonados en Segunda

Se toca material tan sensible cuando se analiza a una afición que cualquier examen es susceptible de parecer injusto. Lo cierto es que un descenso chequea la fidelidad al equipo por parte de sus seguidores. Ha sido tan deleznable lo acaecido en el Granada en las últimas fechas que ha abierto muchas heridas a su alrededor.

Sí es cierto que la masa social rojiblanca es variopinta, ampliada con los empellones de los ascensos, a partir del sedimento de entusiastas que quedaron tras tantos años de fracasos reiterados, soportando categorías menores, directivas incompetentes e incluso una ‘guerra civil’, en la que prevalecieron.

Muchos miles se sumaron después y ahora, tras el primer paso atrás en más de una década, después un sexenio en Primera, habrá que ver quiénes realmente le brindan apego en las malas. Porque los hay que son del Granada CF de siempre, por concepto; y los hay que se alistaron por ser el equipo representativo de su ciudad en categorías profesionales. Lo delicado sería ahora renegar de las rayas horizontales. Aun con el hartazgo que provoca el fracaso. La grada, parece que no, pero juega.

Otras escuadras con solera en la élite han soportado el percance de caer al sótano y, en muchas ocasiones, han batido marcas en el número de abonados. Una campaña inteligente, que incluso premie el esfuerzo con algún acicate en caso de ascenso; que tenga precios asumibles; y que, sobre todo, conlleve una planificación que huela a éxito garantizaría seguro que, como poco, el Granada alcance la misma cifra de carnés de este curso.

Se da la circunstancia, a su vez, de que entre el entorno hay un cierto buen concepto de la llamada Liga 1|2|3. La estancia en ella pasó volando en el pasado reciente, con contundentes victorias en casa. Pero cuidado, porque esto es algo engañoso. Constituye un nivel durísimo, parejo, y catalogar que será un paseo en lancha puede resultar contraproducente. Ahora, es cierto que el Granada está llamado a ser gallo. Por esa vitola, ha de proporcionar mejores sensaciones teóricas. Luego, ya se verá.

La grada de animación

El papel de la grada de animación está en cuestión. Discusiones entre peñas y algunos cánticos de unos significados ultras están manchando la imagen de un colectivo que pasa por ser el que más calor proporciona, pero que acaba siendo un reguero de egos. Al parecer, se está estudiando que sea más pequeña (bajando de los 1.600 miembros actuales a unos 1.000), que se ubiquen de una manera más centrada y que incluso exista un registro. Se están pagando muchas multas por insultos y no compensa. Se valora hasta someter a algunos a cursos de sensibilización para mantener el decoro.