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Un filial de privilegio en manos de otro

El extremo Aly Mallé, en un partido del filial, ante el Extremadura.
El extremo Aly Mallé, en un partido del filial, ante el Extremadura. / Alfredo Aguilar
  • Que el Granada B esté en la 'división de bronce' es una ventaja de cara al curso en Segunda, pero ahora mismo está copado por activos de Pozzo que, en muchos casos, no pueden subir al primer equipo

Tener un filial en Segunda división B es un privilegio para un club profesional. De los 20 equipos actuales de Primera, sólo ocho tienen a su ‘nodriza’ en la ‘división de bronce’. Seis seguirán en la élite la próxima temporada. Son el Celta, Athletic, Real Sociedad, Valencia, Villarreal, Barcelona (con opción de subir a Segunda) y Espanyol (señalado para bajar a Tercera, salvo reacción en las dos jornadas que quedan). Hay otros dos conjuntos más con esto, pero estarán en la llamada Liga 1|2|3 la próxima campaña, tras consumarse su descenso matemático. Son el Osasuna y el Granada. Mientras que los rojillos tienen fama de cuidar su cantera, Tajonar, los rojiblancos han logrado conservar el estatus en la tercera división nacional gracias a la preponderancia aún del modelo Pozzo, el anterior dueño de los nazaríes. Lo sigue usando en buena parte de banco de pruebas para sus apuestas jóvenes, no siempre aprovechables con los mayores, ante el número enorme de extracomunitarios –que no tienen límite en Segunda B–.

La permanencia del Granada B supone una ventaja ante la situación de descalabro del primer equipo en cualquier caso. Hay pocos en Segunda que tengan este aliciente para reforzarse llegado al caso. Lo tienen el Valladolid, el Córdoba y el Mallorca (que trafica en la zona peligrosa, puede caer a la ‘B’ y arrastrar así a su filial).

A partir del curso que viene, los muchachos que militen a esta escala en el Granada tendrán, a una altura menos pronunciada, la posibilidad de tocar el techo de la entidad. Sin embargo, hay mucha tela por cortar debido a la herencia del italiano. Por un lado, el reguero de futbolistas vinculados a la red Udinese, a través normalmente de Watford, con derechos económicos vinculados a los fondos de inversión que domina Pozzo, le dan un salto cualitativo subrayado, que es clave para ser competitivos. Pero hay dos pegas. Una, ya mencionada, que muchos de ellos son sudamericanos sin doble nacionalidad, precisamente haciendo una estadía en España para, con el tiempo, obtener el pasaporte nacional y así no ocupar una plaza así. En Primera y Segunda, el límite es de tres.

La otra pega es que en caso de potenciar a alguno de ellos –como está pasando con Aly Mallé u Hongla, o anteriormente con Uche Agbo hasta darle licencia ‘A’ el verano pasado–, el beneficio en euros sería para el antiguo mandatario.

Cualquiera pensaría en romper este convenio de inmediato, pero tiene un peligro. La merma drástica acarrearía empezar de cero a reclutar, pues en el juvenil de División de Honor –el peldaño por debajo– florecen algunos valores a tener en cuenta para el filial, pero no los suficientes como para prescindir de la ayuda del conglomerado del transalpino. Si se hiciera así, multiplicaría el trabajo del nuevo director deportivo, Manolo Salvador, y del responsable de la cantera, Rufo Collado, quien está con el radar puesto para atraer talento granadino y cercano, pero que ahora no tiene fácil competir con otros equipos andaluces, menos tras descender.

En el filial, la única línea que no tiene ‘intromisiones’ es la portería. Pol Ballesté, Robador y Naucet García son en plenitud del Granada. El asunto empieza a variar en la defensa. El único nazarí por los cuatro costados es Athuman. Canario con ascendencia keniata, llegó de la UD Las Palmas B. El granadino Antonio Marín está cedido por el Almería, mientras que Tomás Sánchez llegó del Cádiz, con una opción de compra por 200.000 euros. Los gaditanos tienen un préstamo granadinista en sus filas, Brian Oliván, aunque su posibilidad preferencial es de 500.000. A Hugo Gomes (Brasil) lo presta el Sao Paulo.

Un filial de privilegio en manos de otro

Del resto de zagueros, todos en el círculo de Pozzo, sólo el polaco Pawel podría subir al ‘A’ sin dificultades. Corozo y Estupiñán (Ecuador ambos) son ‘extra’, aunque el lateral se quedó con el tercer hueco del primer equipo, cuando se marchó Gabriel Silva en el mercado de invierno.

Entre los centrocampistas, sin matices están los granadinos Entrena y Migue Cobo (subido del juvenil), Yeray (fichado en invierno) y Jean Carlos (brasileño con documento español). Fobi, Santana y Sulayman (que lleva años en el ‘B’) pertenecen ya al Watford, club británico de Pozzo. Hongla, Aly Mallé y Karisic tienen sus derechos federativos con el Granada, pero no los económicos. Sergio Peña (Perú) y Navarrete (Chile) igual, pero son ‘extra’. Respecto a los delanteros, sólo el ghanés Jafar es totalmente nazarí. Matheus (Brasil) es del Granada pero decide Pozzo (ahora se ha ido en préstamo al Lorca), mientras que por Luis Suárez (Colombia), el propio italiano posee la opción de enrolarlo para sí del Leones, escuadra del país cafetero.

La alternativa intermedia a este lío, que afecta a chicos del juvenil como Becerra, Ponce o Montenegro, implicaría mantener el convenio, pero rebajado. Es algo a lo que podría estar proclive Pozzo, que al mismo tiempo ‘alimenta’ todavía al A con Uche, Foulquier y Kone, uno de los fiascos invernales, procedente del Udinese.

Una tercera vía es barrer lo de Pozzo, conformarse con los que hay, reclutar granadinos perdidos en otros lares (o nacionales en general) y tirar de la nueva red de DDMC. Esa que propicia que haya dos brasileños a prueba con el ‘B’ y un camerunés, Olivier, que ayer entrenó con el ‘A’. DDMC al menos no acarrea con los derechos económicos.