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Granada CF

GRANADA CF

Un laberinto de 20 nacionalidades y ni un responsable

Angban, Ochoa, Ingason y Hongla se retiran del campo tras consumarse el descenso.
Angban, Ochoa, Ingason y Hongla se retiran del campo tras consumarse el descenso. / J. OLMERNERO
  • El Granada llega a la debacle final tras contar con un propietario chino, gestores catalanes, 33 jugadores de 17 países, dos entrenadores andaluces y un inglés

Miguel Muñoz ya tiene sucesor como último entrenador que descendió de Primera a Segunda división con el Granada. El inglés Tony Adams coge el relevo 31 años después y es desde ayer el último técnico de un 'club' del que son 'socios' Emilio Vidal, Francisco Trinchant, Manolo Ibáñez y el propio Muñoz. Curiosamente, es el primero con un pasaporte distinto al español, justo en la temporada en que el equipo rojiblanco batió un récord para la historia del fútbol: colocar sobre el terreno de juego once jugadores de once nacionalidades distintas en un partido por primera vez desde que se creó el campeonato liguero en 1928.

Fue el 17 de febrero de 2017, contra el Betis y en Los Cármenes, con Lucas Alcaraz aún al frente, en uno de los cuatro partidos que únicamente ha sido capaz de ganar el conjunto granadino este curso y, además, por goleada: 4-1. De inicio jugaron: Ochoa (México), Hongla (Camerún), Ingason (Islandia), Foulquier (Francia), Héctor (España), Gastón Silva (Uruguay), Uche (Nigeria), Wakaso (Ghana), Pereira (Brasil), Carcela-González (Marruecos) y Adrián Ramos (Colombia). Si se suma que Pereira y Carcela nacieron en Bélgica, serían doce.

Esa 'Torre de Babel' se vio ampliada justo dos meses después, el 17 de abril. En la jornada 32, también en Los Cármenes, el Granada rizó el rizo de los pasaportes al incluir un entrenador inglés en su banquillo. Nunca antes había ocurrido algo así en la Liga española. Y fue más allá con los cambios. Hasta trece nacionalidades distintas vistieron la camiseta rojiblanca en algún momento de la estrepitosa derrota contra el Celta (0-3). El once inicial lo formaron Ochoa (México), Vezo (Portugal), Ingason (Islandia), Saunier (Francia), Gastón Silva (Uruguay), Krhin (Eslovenia), Uche (Nigeria), Wakaso (Ghana), Kravets (Ucrania) y Ponce (Argentina). Y en el transcurso del partido también jugaron Héctor (España), Carcela-González (Marruecos) y Boga (Francia).

Ambos partidos unidos incluyen una de las peculiaridades de este Granada propiedad de un empresario chino que ha utilizado a 33 jugadores y cuatro entrenadores (Paco Jémez, Lluis Planagumá -temporalmente-, Lucas Alcaraz y Tony Adams). La peculiaridad es que la plantilla del Granada 2016/2017 la conforman futbolistas de 17 nacionalidades distintas. En los dos listados anteriores solo faltan dos pasaportes, el de Aly Mallé (Mali) y el de Victorien Angban (Costa de Marfil), que no participaron en ninguno de esos dos encuentros. Esta circunstancia de las distintas banderas que han ondeado en el vestuario rojiblanco ha llamado mucho la atención en el campeonato liguero. Incluso ha provocado alguna chanza humorística en redes sociales, por aquello del clásico chiste español.

En el origen

Pero el análisis de la temporada que terminó ayer para el Granada -a pesar de que restan aún tres jornadas más de Liga- no admite bromas. Al club se le acusa de pésima planificación. Y los números anteriores, sobre todo el de la cantidad de futbolistas utilizados en 34 jornadas, dan la razón a quienes apuntan con el dedo. Aunque quizá el origen de todo arranque en la venta del club hace ya casi un año, el 22 de mayo de 2016, día en que la sociedad china Desport, cuyo máximo accionista es John Jiang, se hizo con la propiedad tras abonar 37 millones de euros a la familia Pozzo, anteriores gestores. Cierto es que entonces nadie presagió la debacle posterior, por mucho que se certifique ahora que el primer error estuvo ahí, en la transición.

Los partidarios de Quique Pina, cabeza visible del anterior proyecto, precursor del regreso del Granada a Segunda división, primero, y a Primera en tiempo récord un año después, piensan que la primera equivocación fue esa, apartar al gestor que había devuelto al club a la máxima categoría tras 25 años de travesía por el desierto de otras categorías. El acuerdo en el que intermedió Media Base Sport dejaba a Pina y a su lugarteniente Juan Carlos Cordero, anterior director deportivo, fuera del Granada. Media Base Sport, agencia de representación y 'management' de deportistas del Grupo Mediapro, dirigida por Pere Guardiola -hermano del entrenador Pep Guardiola-, es la responsable de la planificación deportiva e institucional, con el director general del club, Sergi Vieta, como rostro visible -Guardiola se mantuvo siempre en segundo plano y terminó 'desapareciendo'-. Aunque, mediada la temporada, Tony Adams haya asumido todo el protagonismo desde el despido de Javier 'Piru' Torralbo como director deportivo.

El peor debutante técnico

Vicepresidente de DDMC, compañía de John Jiang a cuyo entramado pertenece hoy el Granada, el inglés Adams llegó primero como asesor deportivo del presidente, asumió después la dirección deportiva y ha acabado como entrenador y con una mancha en su expediente: ser el peor entrenador debutante en la Liga española tras perder cuatro partidos consecutivos. De nada ha servido su currículum y experiencia como futbolista y capitán eterno del Arsenal y durante unos años de la selección inglesa. Su carrera como entrenador no había sido tan exitosa, solo contaba con dos años de bagaje como primer técnico de un equipo, el Wycombe Wanderers en la League One (la Segunda B inglesa) y el FK Qäbälä de Azerbaiyán. Había dejado de ejercer en 2011. Pero no se cortó a la hora sentarse en el banquillo del Granada sin una mochila que le avalase como un preparador refutado en la élite.

No obstante, al margen de las extravagancias de Adams -como sentar ayer en Anoeta a Adrián Ramos tras empatar el partido y desplegar buenos minutos-, los males del Granada empiezan tiempo atrás, desde que Jémez fue elegido primer entrenador. Duró seis jornadas. La elección de Alcaraz como sustituto -Planagumá fue 'temporero'- dejó en evidencia que la gestión deportiva carecía de modelo, al apostar por un perfil técnico totalmente opuesto al de Jémez. Con el granadino mejoró el equipo pero tampoco levantó cabeza. Nunca salió de la zona de descenso. Lo demás es historia pasada de un Granada cuyo futuro es incierto, pese a que Adams 'venda' otra cosa. Tan confuso como las 20 nacionalidades que componen club, plantilla y banquillo desde que Metgod se incorporó de ayudante técnico de Adams tres días antes del descenso, penúltimo capítulo de un desastre histriónico que acabó ayer.