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Granada CF

la contracrónica

¡Váyanse de una vez!

¡Váyanse de una vez!
  • La dolorosa caída hacia la Segunda División de este Granada desahuciado está permitiendo, jornada tras jornada, sufrir la peor versión de esta plantilla infame

La dolorosa caída hacia la Segunda División de este Granada desahuciado está permitiendo, jornada tras jornada, sufrir la peor versión de esta plantilla infame que mal representa al club y la ciudad en esta temporada para el recuerdo. Sí, porque bueno será no olvidar tanto error, tanta estulticia deportiva y tanto patán futbolístico como los que este año han sido responsables y actores de este desaguisado.

Se puede ser limitado en lo técnico, carecer de la calidad mínima exigible para una división de élite como es la puntera española, estar incluso en un bache de forma o de ideas, pero lo que no puede tener excusa es salir partido tras partido sin la intención de competir y defender a tope al equipo que te paga. Y eso, los componentes de la plantilla actual del Granada, lo vienen repitiendo desde hace demasiadas jornadas, desde aquella lamentable actuación en Butarque ante el Leganés que marcó el principio del fin: ocho jornadas seguidas donde el equipo sólo ha sido capaz de sacar un punto de veinticuatro en juego –tras un triste empate sin goles y sin ambición en Riazor ante el Dépor-, acumulando siete derrotas, donde se han encajado la friolera de diecisiete goles en contra y sólo se han conseguido dos testimoniales a favor –el de Boga al Barça, y el de Ponce al Valencia-. Nuevamente se están batiendo récords negativos en esta carrera de ineptitudes acumuladas durante toda la temporada.

Y a esa lucha por pasar a los anales de las peores presencias en Primera del club rojiblanco se ha unido el último de los tres técnicos llegados al banquillo del Granada esta temporada. Tony Adams puede manchar su enorme currículo futbolístico, labrado como gran defensa de los 'gunners' y de la selección inglesa, con el triste honor de no ser capaz de que el equipo que mal dirige gane un solo partido de los que le quedan en su deambular por Primera. No deberá esforzarse mucho para ello, dada la aptitud y actitud del plantel que le ha caído en suerte, aunque será mejor que mida bien sus declaraciones ante la prensa para evitar seguir haciendo el ridículo. Ni ha zaherido desde que llegó al banquillo a nadie de los suyos, ni ha insuflado nuevos ánimos a uno solo de los miembros de una plantilla en estado de depresión profunda, ni el Granada ha salido en ninguno de los dos partidos por él dirigidos a intentar ganar como prometió, pues ni siquiera ha sabido competir, ni parece existir la más mínima posibilidad, no ya de reacción futbolística alguna, sino de simple dignidad, en lo que queda de temporada.

No obstante, al inglés ahora inquilino del banquillo rojiblanco no puede atribuírsele la mayor responsabilidad de lo ocurrido a lo largo de este ingrato año, y sólo debe sugerírsele que se esfuerce en su labor de redireccionar al club, de encontrar el adecuado timonel que comande una nueva dirección deportiva en la próxima y complicada temporada, y que culmine una limpia total de los muchos elementos nocivos que han compuesto la plantilla actual. Algunos se irán por donde han venido al ser producto de unas inútiles cesiones, pero otros, que mantienen contrato, deben acompañarlos sin falta, visto su escaso compromiso y su nula implicación profesional con la entidad.

La aparición fantasmagórica del equipo en los inicios de los dos periodos del partido en Nervión ante el Sevilla, permitió a los de Sampaoli, que atraviesan un bache de efectividad preocupante, obtener dos goles, ambos de un Ganso estéril en lo que se llevaba de liga, con los que conseguir los tres puntos en juego sin apenas despeinarse, en una noche plácida favorecida por la falta de intensidad de los que saltaron al césped diciendo ser jugadores del Granada. Una banda, impropia de la división, que ya sólo sirve para cómodo esparrin de cualquier escuadra de Primera. Un chollo para los rivales, como se ha demostrado especialmente en los últimos tres enfrentamientos, ante equipos no en su mejor momento: un Valencia que lleva la temporada que todos conocemos; un Celta plagado de suplentes; y un Sevilla en bache de resultados y con una semana de zozobra por los rumores de futura escapada de su rutilante entrenador hacia el puesto de seleccionador de la albiceleste. Tres derrotas consecutivas avaladas por tres puestas en escena terroríficas.

Nuevamente es difícil salvar a alguien de los que saltó al césped del Pizjuán en nombre del Granada. Fue otra vez Ochoa el que más destacó a pesar de la derrota, evitando una goleada de escándalo con varias intervenciones de mérito. Junto al mexicano puede señalarse las ganas demostradas por Cuenca, que saltó al terreno de juego mediada la primera parte para sustituir a un Gastón Silva que simplemente no está para nada, y que en sus dos últimas actuaciones ha hecho bueno al Biraghi de la pasada campaña, con el que éste que escribe creyó que el puesto de lateral izquierdo del Granada en Primera había tocado fondo. Tampoco le anduvo a la zaga en iniquidad futbolística Vezo en el lateral derecho, un dechado de malos controles, peores posicionamientos y nadería defensiva, permitiendo una autopista para continuas penetraciones del equipo local, con Escudero, Sarabia y Correa campando una vez y otra por sus lares como Pedro por su casa.

Pero en el horror les acompañaron como un coro de leales ineptos futbolísticos el resto de protagonistas rojiblancos: Lombán repitiendo sus cada vez más continuados errores de posicionamiento y en las salidas del balón; Uche, irreconocible desde hace bastantes jornadas; Khrin, justificando minuto a minuto el ostracismo al que estaba sometido con Lucas Alcaraz; Andreas, ahogado en su individualismo e ineficacia; Ponce, incapaz de hacer un gol a nadie, por más que sea propicia la oportunidad; y un impresentable Carcela vagando desganado por el campo como alma en pena, acorde a lo que ha realizado a lo largo de la mayoría de sus apariciones en esta temporada de asueto que lleva desde que arribó a Granada. Con este panorama, Hongla fue de lo más aseado sobre el campo por parte del Granada, pese a su juventud, dando algunas pinceladas de calidad que anuncian posibilidades para el futuro. Samper volvió a tener unos minutos para corroborar la distancia que aún le separa de ser esa promesa cierta que algunos quisieron vender como futura estrella por simplemente provenir de la cantera barcelonista.

Sólo queda ya esperar que se empiecen a enderezar decisiones de cara a la próxima temporada en la división de plata. Parece que la decisión en la elección de una nueva dirección deportiva es un pequeño rayo de esperanza sobre el futuro futbolístico del Granada, que quedaría en manos de una persona experta en el fútbol español a partir de ahora y con capacidad para confeccionar una plantilla competitiva. Esperemos que se confirme el anuncio apuntado y no se trate de una nueva gestión fallida, un deseo vano o una cortina de humo.

Hay por ello que esperar que el cúmulo de decisiones equivocadas tomadas -que pueden culminar en tener que asumir una indemnización al 'Tin' Ángulo por un posible despido improcedente en una muestra más de bisoñez e ineptitud de los nuevos responsables del club-, hayan servido como duro aprendizaje para un propietario que, habiendo demostrado no poseer los más mínimos conocimientos del mundo del fútbol, al menos debiera estar preocupado por una inversión como la suya que se devalúa por momentos. Habrá que confiar en que sea capaz de tomar decisiones de rectificación drástica de lo hecho hasta ahora. Para todos los responsables de la infausta gestión de fichajes y planificación de la actual plantilla, y para todos los infames jugadores que han mal representado esta temporada al Granada, sólo cabe desear que se vayan de una puñetera vez bien lejos, y se lleven con ellos el más hondo desprecio futbolístico por parte de la afición rojiblanca.