Ideal

Granada CF

la resaca

Huida hacia adelante

Huida hacia adelante
  • Este Granada indescifrable, de reiteradas gestiones negligentes en su primer equipo, sigue improvisando medidas mientras se aboca a la quema

1. «La única que está a la altura este año es la afición, pues ni a nivel de club, ni de plantilla, ni de cuerpo técnico lo estamos». Esta frase lapidaria de Lucas Alcaraz tras la derrota ante el Valencia, con la que pedía simplemente perdón a la grada, escoció hasta en China al presidente, John Jiang, que decidió fulminar al granadino como entrenador. Un detonante, en la que se percibía crítica y derrotismo, que se unía a la ya subrayada racha negativa de resultados. La que deriva al equipo hacia Segunda división sin aparente remedio y con ello aboca al fracaso al proyecto de mano oriental que llegó en verano.

2. Quedaba por comprobar si la entidad aguantaría a Alcaraz hasta la conclusión de la campaña y si haría valer la extensión de su contrato por una temporada más, firmada en enero, cuando Jiang le designó como el más idóneo. Pero la propiedad decidió cortar abruptamente ayer. Una decisión que tuvo que comunicar el director general, Sergi Vieta, al que le ha tocado repartir muchos finiquitos de un tiempo a esta parte. Algunos de ellos, en contra de su voluntad.

3. En un giro rocambolesco, Tony Adams, el emblemático exjugador inglés que paliaba desde hace semanas el vacío de poder tras la destitución de Javier Torralbo ‘Piru’, bajará al césped hasta que expire el campeonato, en principio, pese a que su experiencia en los banquillos es débil, inexistente en España. Tendrá que simultanearlo así con la planificación futura, tratando de ejercer de revulsivo en el campo y de arquitecto en las oficinas, en una suerte extraña de ‘factótum’.

4. Alcaraz se sentiría traicionado por la propiedad, según fuentes cercanas, la cual le reforzó al comienzo del año, incluso bajo el supuesto de una caída a la ‘división de plata’, que ya contemplaban. No le faltaron momentos de cuestionarse tirar la toalla, pero al parecer entendió que tenía que ser leal hasta el final con los que depositaron su confianza. Esta medida concentra en él gran parte de la culpabilidad por las flaquezas de una gestión negligente, aunque ya rodara la cabeza de Piru.

5. El preparador sabía qué tipo de situación delicada afrontaba cuando recogió el cargo precipitadamente, en sustitución de Paco Jémez. Un proyecto inconexo y lleno de fisuras, ante el que se motivó por la posibilidad de ejercer de nuevo en el equipo de su corazón. Aguantar con la mejor versión hasta el mercado de invierno, ante la advertencia de que Jiang afrontaría un gran esfuerzo. Con el paso de los meses llegó el desgaste, pues la escuadra nunca salió de los tres últimos puestos. Giros tácticos y uso de todos los cromos en diversas combinaciones, sin alcanzar una velocidad de crucero.

6. Enero confluyó con la renovación de Alcaraz, con movimientos tardíos en la ventana de altas y con un agravamiento de los malos marcadores. Jiang concentró su apuesta en el delantero Adrián Ramos, pero luego no completó con otros elementos que estaban en la lista de incorporaciones y que dio por hechas. Al final Piru volvió a remendar con los recursos propios. Cerró el plazo sin satisfacer todas las necesidades reales, con algunas operaciones frustrantes incluidas y otras erradas, visto su rendimiento. Pocas semanas después le echaron, con lo que el último filtro que quedó ante todos fue el de Alcaraz.

7. Desde que aterrizó, intentó absorber problemáticas que nacían de un vestuario sin alto grado de indisciplina, salvo casos concretos, pero con fragmentación fruto de la variedad de nacionalidades, la abundante juventud y el escaso sentimiento de pertenencia por el número de cesiones. La mejoría en febrero, concentrada en casa, hizo pensar en una salida de la quema, pero los tropiezos reiterados sobre todo ante rivales directos fueron minando posibilidades de salvación.

8. La debacle en Butarque inició una espiral destructiva. Compitieron pese a perder con el Atlético en suelo nazarí, pero se hundieron con estrépito en el Molinón. El Barça terminó arrasándoles y de Riazor sólo sacaron un punto que de poco valió para recortar diferencias con el Dépor. Con el Valencia se abría una franja con dos duelos ante su gente, pero los tantos de Zaza aguijonearon la moral de un grupo en el que hubo bajadas de brazos, en un reflejo de la falta de calidad de varios integrantes también. Algunas lesiones, sanciones o diezmas en momentos claves han jugado su influencia a su vez.

9. Alcaraz no buscó más excusas en la sala de prensa y se desahogó para dignificar a la hinchada al menos, que había concentrado su rabia en Ponce, lo que permitió que los cánticos y pitadas contra la directiva y los futbolistas se amortiguaran. No se oyeron grandes reproches al entrenador, aunque tenga su caterva de críticos. Deméritos ha contraído, es indudable, al no ser solución para reaccionar en el terreno tampoco, ya sea por errores flagrantes, conservadurismo o bien por la simple falta de mimbres.

10. Otra cosa es que su salida solvente el problema nuclear. Es la huida hacia adelante de este Granada indescifrable, de pura improvisación, con un modelo de lindas proposiciones pero de escasas concreciones. De política de tierra quemada con lo anterior. Con muchos cadáveres por el camino. En definitiva, de paupérrimo rendimiento. Que cambia ahora de caballo casi al final del río. Y de perdidos, como dice el refrán, ya se sabe: se alcanza la otra orilla de manera milagrosa o te arrastra la cruel corriente. Hasta que, si te despistas, te ahogue.