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Una columna vertebral en invierno

Una columna vertebral en invierno
  • Cuatro de los seis fichajes de enero se han asentado como titulares pero su rendimiento varía mucho

Piru ya no está. Su gestión de la plantilla, tanto en el último mercado de verano como el pasado mes de enero, le ha empujado al despido. Llegó de forma sorpresiva unas semanas después de terminar su confección de la plantilla en el mercado invernal. La sucesión de jornadas y los malos resultados han empujado al Granada a una situación límite que en gran parte se explica por esa gestión de los recursos para lograr los refuerzos.

El Granada no tiene director deportivo desde hace demasiado tiempo. En el club se afanan en buscar uno a través de Tony Adams, porque los deberes se acumulan encima de la mesa.

Lo que ya no tiene remedio es lo realizado para este curso en dicha materia. 19 fichajes en pretemporada que no sirvieron en gran parte obligaron a limpiar el vestuario antes de cerrar la primera vuelta. Siete futbolistas llegaron en enero para intentar reconducir la situación. Algo ha mejorado el equipo y se han acumulado tres victorias, pero con tal rémora de puntos que no se ha conseguido salir de la zona d descenso a pesar de que se ha tenido en la mano.

Hay que reconocer lo que sí se hizo bien. Wakaso, Adrián Ramos y Héctor han ayudado a elevar el nivel de la plantilla, algo que no era muy complicado visto el rendimiento de una amplia mayoría. Tan importantes son que no tienen sustituto, a la vista de lo sucedido en Gijón. Ahora bien, el resto de refuerzos han mantenido los niveles muy bajos o incluso han empeorado a sus antecesores en algún caso. Especialmente sangrante es el caso de la defensa, la línea más débil con gran diferencia, que se vio reforzada por un futbolista como Ingason que no representa el perfil que demandaba el equipo.

Con errores tan grotescos como los que acumulaba a nivel individual, parecía evidente que lo necesario era un zaguero central con experiencia en la Liga española. Un futbolista con capacidad de mando para corregir en una defensa con muchas carencias tanto tácticas como técnicas. Un caso similar al de Ricardo Costa, que había llegado justo un año antes para ejercer ese papel de líder y lo asumió desde el mismo momento en que firmó.

Se prescindió de él en verano porque no representaba el estilo que gustaba a Paco Jémez. Algo similar ocurrió en el centro del campo, huérfano de un jugador con capacidad para asumir el control de los partidos e imprimir el ritmo que su equipo necesita. Una versión más madura de Sergi Samper. Por no hablar de los extremos, escasos de dribladores. El Zhar era el elegido pero dejó tirado a Piru, sin un plan B.

Adrián Ramos

Un delantero superlativo sin sustituto

Difícilmente el Granada podrá contar en su futuro más inmediato con un delantero de las características de Adrián Ramos. Sus números –ocho partidos en los que ha marcado dos goles– no reflejan suficientemente todo lo que aporta en el campo y fuera de él. Con experiencia en el fútbol de más alto nivel, hace mejores a sus compañeros. Tiene capacidad para abarcar muchos metros en la zona de ataque, gana casi todos los balones por alto, distribuye con sentido y con la calma necesaria la pelota y sabe resolver dentro del área. Una lesión le mantiene apartado en las últimas semanas y Alcaraz no ha encontrado quien lo sustituya. Kravets ha perdido galones y Boga, reconvertido, sigue en su línea de no resolver nada.

Si se acaba consumando el descenso, el ariete colombiano se marchará a China, pero si se obra el milagro podría permanecer como rojiblanco al menos hasta enero del próximo año. Sería la mejor noticia, pues Adrián Ramos es el ‘nueve’ que cualquier equipo de la zona baja necesita para lograr sus objetivos, siempre y cuando encuentre aliados.

12 millones de euros pagó el Chongqin Lifan de John Jiang al Borussia Dortmund para fichar al colombiano y cederlo al Granada.

Wakaso

Un pulmón sin freno en la medular

No soprende en exceso de Wakaso se haya convertido en un ídolo en muy poco tiempo. Su carcácter aguerrido es muy del gusto del aficionado granadinista y contrasta con un grupo sin demasiados futbolistas con ese carácter ganador del ghanés. Se hizo esperar y hasta el último día no se cerró su cesión. Luego hubo que esperarlo un par de semanas más al estar disputando la Copa de África. Una vez que llegó fue directo al equipo titular. Su aportación ha sido decisiva para asentar definitivamente el sistema con tres centrales, pues es capaz de abarcar mucho campo con su enorme despliegue físico, que libera al resto para jugar sin ansiedad.

Su problema es el de siempre: no sabe medir sus entradas. Fue expulsado ante el Atlético de Madrid en una acción absurda que le privó de jugar en El Molinón, donde sí era fundamental su presencia. A pesar de eso representa un porcentaje alto de la poca esperanza en la salvación que hay depositada por parte de la afición en este equipo. Si el Granada se queda en Primera se podría ejercer la opción de compra para retenerlo.

1,5 millones de euros de opción de compra tiene el Granada para conseguir en propiedad a Wakaso, cedido por el Panathinaikos.

Héctor

Una pieza que encaja condicionada por el físico

Le ha costado entrar en la dinámica del equipo porque llegó fuera de forma al no contar para Eusebio en la Real Sociedad. Sin embargo, Alcaraz fue dosificando sus apariciones para conseguir que se asentar en el lateral zurdo, pero su físico no está respondiendo como era de esperar. Héctor acusó en exceso la serie de tres partidos en apenas seis días y eso le ha pasado factura. Parecía que después de jugar frente al Atlético de Madrid había recuperado terreno pero se perdió el partido contra el Sporting por unas dolencias en la rodilla de las que no se tenían noticias hasta el mismo día del partido. Ahora se recupera al margen del grupo a la espera de volver a ser parte esencial.

El carrilero zurdo se ha adaptado a la perfección al sistema de Lucas Alcaraz, pero su concurso el próximo curso se antoja complicado. No cuenta con opción de compra su contrato de cesión por parte de la Real Sociedad y está haciendo un papel suficientemente destacado para llamar la atención de equipos de Primera división. Si el físico le acompaña, destacará.

Cedido por la Real Sociedad hasta el final de la presente temporada sin opción de compra sobre el jugador vallisoletano.

Kone

Calidad sin ritmo de competición

En los entrenamientos se le atisban detalles de calidad que no son fáciles de encontrar en la actual plantilla del Granada, sin embargo, como le pasó en la primera vuelta a Alberto Bueno, ese gusto futbolístico servirá de poco sin oficio en el campo. Panagiotis Kone llegó totalmente fuera de forma procedente del Udinese italiano de la familia Pozzo, anteriores propietarios del Granada. En las últimas semanas había estado entrenando al margen del grupo apartado por su entrenador, que no contaba con el albanés de pasaporte griego. Desde Udine apuntaban que se trataba de un mediapunta de calidad, algo en lo que no se equivocaban, pero muy lejos del ritmo que exige la Primera división española.

Apenas suma 50 minutos repartidos en dos partidos como granadinista y será muy complicado que sume mucho más viendo el rendimiento que ha ofrecido. Especialmente sangrante fue verlo durante media hora en Leganés, donde desde el primer balón que tocó parecía estar más cansado que el resto de compañeros, muchos de ellos con tres partidos seguidos en sus piernas.

A préstamo por parte del Udinese de la familia Pozzo sin opción de compra, algo que no parece que afecte en exceso.

Ingason

Titular pese a su tremenda irregularidad

La falta de efectivos de nivel en la zona defensiva llevó a Alcaraz a encomendarse a Ingason desde el primer día. Sin apenas entrenamientos ya fue titular y desde su debut no se ha movido del ‘once’, a pesar de que ya acumula actuaciones deficientes a su espalda. Su podería físico es un valor a tener en cuenta en una defensa bastante baja. El entrenador rojiblanco sabía que en el mercado de invierno era necesario buscar gente de envergadura para suplir esta carencia, pero no era el único hándicap.

Su nula experiencia en la competición española le está pasando factura. No es precisamente un defensa rápido y el ritmo de LaLiga le está superando en muchas fases. Tampoco con el balón es demasiado hábil, lo que le lleva a desperdiciar muchos balones con lanzamientos largos sin sentido. El rigor táctico que exige un equipo que pelea en la zona más complicada de la tabla también le ha pasado factura. A su favor cuenta con juventud para ir solventando todas estas carencias y una más que buena actitud desde que llegó, pues se ha implicado. Tiene contrato para mejorar.

1,5 millones de euros abonó el club rojiblanco al Lokeren belga para conseguir en propiedad al islandés hasta el 2020.

Rui Silva

Con buenas perspectivas pero inédito

El escaso protagonismo de Oier en el primer tramo de curso y una importante oferta del líder de Segunda división, el Levante, hicieron que el vasco presionara para buscar una salida. Fue entonces cuando el club se puso manos a la obra para encontrar un sustituto que hiciera competencia a Ochoa. Rui Silva todavía no ha tenido la oportunidad de debutar con el Granada, y será complicado que lo haga en el presente curso, salvo que el mexicano sufra alguna lesión o sea sancionado.

Lo sabía cuando firmó hasta 2021 que su protagonismo será más a medio plazo, pues por el momento Ochoa está siendo el mejor de su equipo. Su progresión es ciertamente positiva y es fijo en la selección de Portugal sub 21, con la que se encuentra actualmente concentrado. En los entrenamientos deja entrever buenas cualidades, como su manejo del juego aéreo gracias a su altura (1,89 metros), su sobriedad y el buen juego con los pies. Teniendo en cuenta que Ochoa está cedido hasta final de temporada –luego queda libre por parte del Málaga–, quizá emigre y Rui Silva gane terreno.

1,5 millones hicieron falta para convencer al Nacional de Madeira portugués para que llegara a Granada. Firmó hasta 2021.