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Granada CF

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Historia de un suicidio en siete minutos

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Momento en el que el Granada encaja uno de los goles del partido / EFE

  • El Granada pasa de ir ganando por la mínima al Sporting de Gijón a poner pie y medio en Segunda tras encajar tres goles en este lapso de tiempo

Si la temporada del Granada pudiese resumirse en el título de una película posiblemente el más apropiado sería el de una de terror: "Sé lo que hicisteis el último verano". Lizhang llegó a la entidad tras su acuerdo de compra con Gino Pozzo y colocó a Pere Guardiola a diseñar un equipo que capitanearon Paco Jémez desde el banquillo y Javier Torralbo "Piru" desde la secretaría técnica. Jémez hizo una criba y prácticamente descartó a todos los jugadores de la pasada campaña, que no servían para afrontar tan ambicioso proyecto. Piru fue colocando a muchos de ellos en otros equipos de la liga española, a veces directamente (mediante cesiones) y a veces indirectamente (con la carta de libertad). Pues bien, ha avanzado la temporada y Edgar, Machís y Babin han ido empujando a Segunda División con sus goles al que un día fue su equipo. Ni Jémez ni Torralbo pertenecen ya al Granada. Hay otros inquilinos en sus respectivos puestos pero la herencia recibida sigue dañando jornada tras jornada.

Para sustituir a los anteriormente citados llegaron jugadores como Atzili, Boga o Rubén Vezo. Solo el franco-marfileño estuvo sobre el césped de El Molinón, asumiendo un extraño rol de delantero centro. Una vez más volvió a demostrar que no está a la altura de un proyecto de Primera División. Y es que en el estadio asturiano el mejor del Granada no fue ningún atacante. Ni tampoco ningún defensa. El mejor volvió a ser Memo Ochoa, y eso que el portero mexicano encajó tres goles. Este thriller, que hemos titulado 'Historia de un suicidio en siete minutos', mostró a un Granada roto, sin alma, sin el ímpetu que necesita y que habitualmente le aportan jugadores como Wakaso o Héctor Hernández.

No obstante, la primera mitad dio comienzo con un Granada más dominador y encargado de apuntarse las primeras ocasiones de gol ante la portería de Mariño. Pereira obligó al guardameta sportinguista a sacar una mano providencial para desviar a córner un lanzamiento raso desde la frontal del área que se dirigía al interior de la red (m.8). En esa jugada Ingason remató a gol pero se apoyó en un defensa contrario para elevarse y cabecear el balón al fondo de las mallas. Difícil era intuir el protagonismo que terminaría teniendo el islandés en el devenir del encuentro. El Sporting fue despertando y tuvo ocasiones de todos los colores para adelantarse antes de llegar al intermedio. Babin cabeceó a la perfección un saque de esquina pero Ochoa voló para evitar, de manera espectacular, el uno a cero. Posteriormente el meta mexicano salvó a su equipo en un uno contra uno ante Víctor Rodríguez y más tarde Burgui y de nuevo Víctor Rodríguez estuvieron a punto de adelantar a la escuadra asturiana, pero el balón no entró en la portería granadina por escasos centímetros. Boga pudo sorprender al equipo de Rubi al filo del descanso con un cabezazo completamente solo en el área pero lo que sorprendió fue lo mal que apuntó, marchándose el esférico alto con todo a favor para anotar el cero a uno.

Ese tanto llegó a los cinco minutos de la reanudación. Un centro de Pereira desde la izquierda fue bien rematado por Ingason en el interior del área después de que éste le ganase la posición a los centrales asturianos, cruzando bien el balón ante un Mariño indefenso (0-1). Los andaluces parecían haber hecho lo más complicado: adelantarse en el marcador y dejar tocado anímicamente al Sporting. Pero los 'guajes' no se conformaron con resignarse a pagar sus fallos atrás y buscaron asediar a su oponente para colocar cuanto antes las tablas en el marcador. Lo logró Lacina Traoré, que aprovechó un pase de la muerte de Burgui tras una jugada en la que el centrocampista perteneciente al Real Madrid se marchó solo ante la portería de Ochoa, siendo Ingason el defensa que rompía el fuera de juego. El islandés no tapó bien a Babin en la siguiente jugada de peligro local y el ex del Granada cabeceó al fondo de las mallas llevando el delirio a las gradas del estadio El Molinón. El zaguero internacional con Martinica marcó un gol que valió media salvación la pasada temporada en Sevilla. En esta ocasión su 2-1 a favor del Sporting parece valer media defunción. Solo tuvieron que transcurrir cuatro minutos más para que Carmona anotase el 3-1 al aprovechar una salida a la contra bien conducida por Carlos Castro. En total, tres goles encajados en siete minutos. El Granada volvió a mostrar esa indolencia y esa falta de amor propio a la que tiene acostumbrados a sus fieles cada vez que sale fuera de casa. El colegiado le anuló un gol a Traoré, pitó un penalti de Ingason a Burgui y Traoré pidió lanzarlo, pero el lanzamiento lo acabó parando Ochoa. No llegó el Granada con peligro hasta el área rival hasta el minuto 91, cuando Kravets anotó un gol mal anulado que nunca se sabrá si hubiera servido de mucho o de poco. Lo que resulta evidente es que el panorama del Granada es desolador. Con pie y medio en Segunda, el Barcelona es el próximo equipo en visitar Los Cármenes. Será difícil vender ilusión si se sigue fallando en partidos clave.