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«Se ha puesto complicada la permanencia, pero creo que el Granada se puede salvar»

«Se ha puesto complicada la permanencia, pero creo que el Granada se puede salvar»
  • Recién iniciado su periplo en China, reconoce que echa de menos al cuadro nazarí y que «no podría decirle que no si me vuelve a llamar»

A 9.200 kilómetros de distancia de El Molinón el encuentro que deberán de disputar el Sporting de Gijón y Granada sólo se podrá disfrutar en directo a partir de las 23.30 horas peninsulares. Pero eso no será motivo para que el delantero Odion Ighalo cumpla con su rutina habitual y renuncie a seguirlo por tener que acostarse. Es más, el nigeriano anuncia que frente a la pantalla de televisión volverá a ser «un granadinista más» con el debido respeto al Changchun Yatai, que es el equipo con el que en febrero inició una exótica aventura en China después de que el Watford decidiese venderlo por 23,3 millones de euros. Una mareante suma de dinero que le hace entender que «el fútbol es un negocio», pero que en ningún caso erosiona el «sentimiento» que le liga al cuadro nazarí. Vayamos por partes.

–¿Por qué usted pasó de ser goleador y estrella en el Watford a suplente y ser vendido?

–Esta temporada vino un nuevo entrenador (Walter Mazzarri) con sus ideas y estilo de juego. Y a mí me resultó difícil adaptarme, pese a que venía de marcar muchos goles. No estaba sintiéndome importante. Tenía claro que yo no podía seguir allí si no estaba jugando.

–¿Fue la opción de China la que prefirió desde el primer minuto?

–No, yo me quería quedar en Inglaterra. Tuve una oferta del West Bromwich, pero no pudieron pagar lo que quería Gino Pozzo. Dos días antes de que se cerrara el mercado me llamó el Crystal Palace preguntándome si quería fichar por ellos, a lo que le dije que sí, que no había ningún problema si alcanzaba un acuerdo con el Watford. Pero no lo consiguió. Tampoco podía pagar mi traspaso. Finalmente apareció el Changchun Yatay, que me llamó, estuvo hablando conmigo y me convenció.

–¿Le molestó que el precio para su salida fuera tan elevado que sólo en China pudieran pagarlo?

–No, no. El fútbol es un negocio. Se trata de comprar y vender futbolistas para ganar dinero. Tienes que pensar en ti mismo y en lo que es mejor para tus intereses. Yo lo hice también pensando en mi familia y en todos los que tengo alrededor.

–Pese a no haber marcado todavía usted ya hizo historia en su club.

– Sí. Ellos me contaron que jamás pagaron tanta cantidad de dinero por un traspaso como por el mío. Pero no tengo tanta presión como en Inglaterra. Vengo a disfrutar del fútbol y a cumplir con lo que el entrenador quiere para hacer una buena temporada.

–Ustedes han arrancado el torneo de la Superliga con dos derrotas. ¿Cuál es el objetivo que tienen?

–El año pasado el Changchun Yatay estuvo a punto de descender. En este el objetivo es hacerlo un poco mejor y quedarnos en Primera. Esto no ha hecho más que empezar. Quedan veintiocho partidos más, el siguiente es el 2 de abril y esperamos hacer una buena temporada. En los primeros encuentros jugamos bien, pero no tuvimos suerte.

–¿A qué nivel se encuentra la Superliga de China?

–Está subiendo poco a poco. No es tan fácil ganar como la gente dice. Están viniendo muchos futbolistas de Inglaterra, de España, de Italia… Ahora todo el mundo quiere venir aquí a jugar. Pero es verdad que esta competición todavía no está a la altura de la Liga, de la Premier o del Calcio.

–¿Qué es lo que más le sorprendió de la China futbolística?

–En primer momento el gran recibimiento que tuve. Mucha gente vino a esperarme, a estar conmigo. Les gusta mucho el fútbol.

–¿Sabe ya decir algunas palabras en chino?

–Sí, las traducciones de ‘hola’, ‘adiós’, ‘gracias’ o gol (risas).

–¿Y cómo lleva el tema de las comidas? ¿Maneja bien ya los palillos?

–Desde que estoy aquí como arroz y alguna cosa más. Poco a poco estoy aclimatándome a las comidas. Aunque todavía no sé manejarme con palillos (risas).

–Firmó por cuatro años, de los que obligatoriamente tiene que cumplir dos. ¿Estará tanto tiempo en China?

–Eso sólo lo sabe Dios. Cuando firmé en el Lyn de Oslo fue por tres años, pero sólo estuve uno. Y en Watford tenía contrato hasta 2021 y sin embargo sólo estuve dos temporadas y media. Esto es fútbol, nadie sabe lo que va a pasar mañana. Si estoy bien seguiré, si no… Acabo de venir y sólo quiero concentrarme en jugar y en hacer los goles necesarios para que mi equipo pueda salvarse.

«Hay buenos futbolistas»

–¿Se olvidarán de usted en la selección de Nigeria mientras siga en China?

–No, no. Yo hablé con el entrenador. Ya le dije que quiero seguir jugando con ellos. Y que no me importa viajar lejos para poder hacerlo.

–Usted se fue a China y los chinos vinieron al Granada. ¿Sigue al equipo rojiblanco?

–Sí, claro que sí. Echo de menos a mi Granada. He visto que se ha puesto muy complicada la permanencia, pero creo que se puede salvar. En el último partido ante el Atlético jugamos bien. Podíamos haber obtenido algún punto, pero al final tuvimos mala suerte.

–Quizás en esta recta final se eche de menos alguien tan oportunista frente al gol como lo es usted…

–Ahora también hay muy buenos futbolistas. La clave es que el Granada consiga de nuevo una racha como la que estaba teniendo antes del partido contra el Leganés. En fútbol todo es posible.

–¿También lo es que el Granada logre hoy su primer triunfo como visitante ante el Sporting?

–Sí, ¿por qué no? Si mantiene la concentración y la intensidad de partidos anteriores, estoy convencido.

–Seguro que ya le produce más dudas el hecho de que algún día pueda volver.

–No sé. Yo siempre digo que nunca se sabe lo que puede pasar. Vaya a donde vaya, Granada siempre estará en mi corazón. Si mañana un dirigente me llama para regresar yo nunca le voy a decir que no. Granada es como mi casa.

–También lo es Lagos, donde ha puesto en marcha un orfanato...

–Sí. Desde que soy futbolista he ayudado a la gente que tiene más necesidad. Me gusta ayudar para que los chicos de mi país tengan una oportunidad de poder estudiar y trabajar.