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la crónica

Once hombres al borde de un ataque de nervios

Once hombres al borde de un ataque de nervios
/ EFE
  • El Granada cae con claridad ante un Espanyol muy superior y cierra una primera vuelta horrible con su undécima derrota en diecinueve partidos

Más que a una película de Almodóvar, la situación actual del Granada se parece a una de Tim Burton. Todo es lúgubre, sombrío y decadente en un equipo sin alma, sin la calidad suficiente para dominar a sus rivales y hacerse merecedor de los puntos que necesita para continuar en la élite.

En la mañana del sábado los únicos jugadores que se libraron de la quema fueron su portero –Ochoa- y un chaval que debutaba con 18 años: Aly Mallé. Un bagaje muy pobre para un equipo que perdió su partido por 3-1. El futbolista maliense fue el único ‘fichaje’ que rindió a buen nivel en un once en el que Ingason no tuvo el debut soñado y Rene Krhin demostró no atravesar el mejor momento de su carrera. La irrupción de Mallé como sustituto natural de Carcela viene a confirmar que el Granada aún tiene Watfordependencia: el maliense pertenece al equipo británico, ese que cuenta en sus filas con otros dos jugadores deseados por el Granada pero amarrados por Pozzo como son Isaac Success y Abdoulaye Doucouré.

Demasiado nervioso saltó el equipo de Alcaraz a Cornellá El-Prat, un estadio en el que se encontró a un Espanyol hambriento, agresivo y ordenado. Todo al mismo tiempo. Los periquitos se adelantaron en el marcador en la primera ocasión clara del partido: un centro de Aarón al corazón del área que Tabanou despejó de manera defectuosa y Reyes, desde una esquina del área, recogió el balón y lo colocó en la escuadra de la portería defendida por Ochoa.

Jurado estuvo cerca de echar más sal a la herida con un disparo que se marchó alto (m.16) e Ingason se hizo notar en el minuto 17 con una falta que le costó su primera amarilla como jugador del Granada. Un gol de Pereira, de falta directa, escondió las miserias del Granada durante unos instantes en los que el equipo rojiblanco se repuso anímicamente y dio la sensación de poder pelear por sacar algún punto.

Sin embargo, un lanzamiento cruzado de Piatti tras una excelente jugada personal de Jurado subió el 2-1 al marcador a pocos minutos del descanso y el Espanyol no solo mandó en el marcador a partir de ese momento sino que también dominó en el centro del campo, neutralizando a un Granada tan dócil e inofensivo como en jornadas anteriores.

La segunda mitad comenzó con más malas noticias. Marc Navarro anotó un golazo para los de Quique Sánchez Flores (3-1) que puso el partido muy de cara para un Espanyol que a partir de ese momento se dejó llevar. El Granada era un manojo de nervios, con dificultades para sacar la pelota desde atrás, jugadores estorbándose en el centro del campo y dos delanteros (Kravets y Ponce) que ni si quiera parecía que estuviesen jugando. Ochoa salvó dos nuevos goles de Gerard Moreno y de David López y, en toda la segunda mitad, el Granada solo fue capaz de llegar con peligro una vez a las inmediaciones de Diego López. Aly Mallé penetró bien por banda derecha, le cedió el balón a Pereira para que rematase en una buena posición pero el portero españolista estuvo muy atento para desviar a córner el disparo del centrocampista brasileño.

A partir de ahí la oscuridad, la mediocridad, la nada. Mucho deberán aportar Kone y Adrián Ramos para romper una dinámica que conduce irremisiblemente a Segunda División. La clasificación no engaña: 10 puntos sumados en 19 partidos. O se experimenta un cambio radical o la segunda vuelta será una pesadilla que durará hasta el mes de mayo.