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En el camino

En el camino
/ EFE
  • Las paradas de Ochoa y un oportuno gol de Kravets sostuvieron en Málaga a un Granada que pecó de falta de profundidad en algunos lances de juego y sufrió cuando tuvo que defender balones aéreos

1. La labor de árbitro tiene unas obligaciones que desde la grada o desde el sofá muchas veces resultan difíciles de comprender: se toman decisiones importantes en décimas de segundo, se confía en criterios de compañeros que pueden estar equivocados (léase aquí los jueces de línea) y todo ello sin la ventaja que supone disfrutar de una repetición televisiva o tener puesta la camiseta de ningún equipo. Álvarez Izquierdo, que entra en pocos o en ningún ranking sobre los mejores colegiados de nuestra liga, acabó perjudicando al Málaga y enfadando a la afición local con el gol anulado a Llorente en el minuto 93. Alcaraz, parte afectada directamente por esta decisión, señaló en rueda de prensa que el árbitro había perjudicado a su equipo en decisiones anteriores pero la frustración y el regusto amargo que se le quedó al seguidor blanquiazul a la finalización del partido no se cura con explicaciones, ya vengan de sus propios jugadores o del entrenador rival. Los árbitros a veces dan y a veces quitan, y lo hacen sin mala intención. Es parte del fútbol.

2. De un tiempo a esta parte también se ha convertido en un clásico del balompié el que un futbolista cedido a otro club dé su mejor versión ante el equipo al que pertenece. Durante unos años esa motivación extra se intentó eliminar por parte de los clubes mediante la imposición de la llamada “cláusula del miedo” pero Ochoa no la tuvo ante el Málaga y se lució en La Rosaleda con la camiseta del eterno rival del conjunto blanquiazul, que no es otro que el Granada. ‘Memo’ sacó manos milagrosas que demuestran que es un cancerbero con buenos reflejos y muy fiable en el uno contra uno, siendo las salidas el punto más flaco de un jugador que conviene no olvidarlo: es internacional con la selección de México.

3. De Tito se puede decir que se esmeró en cuajar un buen partido en el lateral diestro pero es evidente que Foulquier es el hombre que más encaja en los planes de Alcaraz. La lesión del lateral galo obligó al preparador granadino a modificar lo que bien podría llamarse su once de gala y sus continuas cabalgadas por la banda diestra se echaron de menos especialmente en los momentos de escasez ofensiva, cuando el equipo rojiblanco necesita recursos que hagan temblar los cimientos de las defensas rivales, un papel que un defensa como Tito no parece que haya nacido para interpretar.

4. El camino del héroe es complicado. Todo mortal tiene unas habilidades que tiene que potenciar con esfuerzo y un duro trabajo diario para sobresalir y así alcanzar el aplauso y el reconocimiento de los demás. Con la defensa del Granada pasa algo parecido. Es mucho más fiable ahora que en la época de Jémez pero Juande Ramos supo el sábado que sufriría si sus hombres, fieros en el remate, tenían la oportunidad de recibir balones aéreos. Así llegó el gol local y también los dos anulados por Álvarez Izquierdo. Hubo un centrocampista del Granada que erró a la hora de colaborar con sus compañeros, pero de él hablaremos en el siguiente punto. Lombán y Saunier demostraron aplomo en muchas acciones del partido y el segundo de ellos dejó detalles interesantes con el balón en los pies que ayudan a comprender por qué sigue siendo titular por delante de otros dos futbolistas que con el modelo Jémez fueron más habituales: Vezo y Gastón Silva. Convertir lo que fue la defensa más goleada de la liga en una muralla difícilmente franqueable es trabajo de héroes.

5. Con Uche bien se podría recurrir a aquello de “Roma no se construyó en un día”. El joven futbolista nigeriano fue un ‘kaiser’ en los primeros 25 minutos de su equipo, ágil al corte y repartiendo bien la bola. Pero después tuvo dos pifias en dos marcajes mal realizados que costaron sobresaltos al grupo y le hicieron perder los papeles. Recibió una amarilla por la que se perderá el próximo partido y se temió que pudiera recibir otra, por lo que finalmente fue sustituido porque con un jugador como él se necesita tacto, cariño y comprensión. Ahora es un gran jugador a ráfagas, en un futuro puede que haya que suprimir lo de las ráfagas y el cuerpo técnico es consciente de ello.

6. Lo del cariño y la comprensión también es aplicable a uno de sus socios en la medular: Sergi Samper. Liberado del doble pivote y acoplado a un sistema en el que su principal función es buscar el equilibrio, el jugador catalán dio un recital de buen juego en el campo del Málaga. Se ha criado en La Masía, sería una locura obligarlo a dar pases largos pero demostró tener calidad reorganizando a sus compañeros y recuperando balones. Se le presumía esa calidad cuando la dirección deportiva lo contrató en verano, cedido por el Barça, pero su bajo estado de forma en meses anteriores y ubicaciones que no le permitían explotar todas sus cualidades crearon la sospecha de que “esto no es lo que nos habían vendido”. Pero Samper ya va mejorando y parece estar en el camino adecuado: aquel que puede conducir al granadinismo a disfrutar de su mejor versión.

7. Carcela y Boga son los magos del Granada pero ni David Copperfield ni Harry Potter pueden presumir de tener una vida exenta de complicaciones. Los dos estuvieron bien vigilados en La Rosaleda y cuando la defensa rival tuvo que emplearse con dureza lo hizo. Carcela tuvo que abandonar el campo con molestias y Boga bajó mucho su nivel tras una primera parte aceptable. Le faltó profundidad al equipo rojiblanco en esa segunda mitad y se echó en falta el brillo de sus estrellas pero ya lo demostraron ante el Sevilla y pueden volver a demostrarlo en cualquier momento: son jugadores diferentes. Y si demuestran estar comprometidos con la causa tienen mimbres para convertirse en intocables.

8. El que se ha convertido en intocable y con sus goles y trabajo diario le está dando la razón a Lucas Alcaraz es Artem Kravets. El conjunto rojiblanco, conviene subrayarlo porque la clasificación no invita a la euforia a pesar de que el punto logrado en Málaga es muy positivo, a veces se atasca. Y no crea esas situaciones de peligro que busca por ir abajo en el marcador. Ochoa y Samper reconocieron este aspecto en zona mixta pero siempre quedarán los goles de Kravets. El ariete ucraniano ya lleva cuatro, marcó en Málaga de cabeza y pudo hacerlo muchos minutos antes con otro remate que se estrelló en el lateral de la red. Datos a tener en cuenta.

9. Kravets no partía a principios de temporada como favorito para ocupar el rol de 'nueve' del equipo, pero su trabajo le ha dado la vuelta a los esquemas que casi todos los entusiastas del equipo rojiblanco manejaban en las fechas posteriores a su incorporación. La experiencia de Barral y Alberto Bueno no ha ayudado al equipo todo lo que cabría esperar y sus cifras goleadoras son francamente pobres: cero goles y un gol anotado respectivamente. Por su parte, Ponce parece vivir en un estado de depresión constante y no aporta cuando Alcaraz lo saca en las segundas partes, el rol que tiene en estos momentos y que deberá asumir cuanto antes para intentar cambiarlo tomando como ejemplo al compañero que de momento le gana la partida por pensar más en el equipo que en sí mismo.

10. En la resaca de un derbi como el Málaga-Granada de esta semana casi que sería un pecado no alegrarse por el buen rollo existente entre ambas aficiones. Cerca de un millar de granadinos arroparon a su equipo a pesar de que ha empezado muy mal el campeonato y de que el partido se jugaba en viernes. Pero un derbi es un derbi. Y Málaga tiene su encanto. Buen pescado, la Calle Larios adornada con motivos navideños, una buena oferta cultural…y también hay amistades forjadas entre peñistas rojiblancos y blanquiazules que rara vez se pierden un derbi en dos ciudades parecidas en unas cosas y diferentes en otras. Nadie tuvo la mala ocurrencia de estropear lo que últimamente viene siendo una fiesta del fútbol andaluz. Cada afición animó a su equipo durante los noventa minutos del partido y después tan amigos. Como debe ser.