Canal Rojiblanco

El fútbol es un deporte donde debe primar lo colectivo. Para ganar hay que combinar adecuadamente y crear así situaciones de ventaja que se traduzcan en ocasiones y goles. Desde esa concepción, un equipo puede tener más o menos individualidades, mejores o peores mimbres, pero el logro de objetivos es más cercano cuando el juego es coral.
El Granada tuvo más oportunidades que el Rayo en el primer acto de la liga 2012_13 para llevarse los tres puntos en jugo, mejores individualidades, pero siempre estuvo falto de juego colectivo. Bien aprendidos los automatismos de la presión avanzada, que dificultó sobremanera el inicio desde atrás del juego vallecano durante todo el partido, se careció de cualquier atisbo de juego combinativo en el centro del campo, y se confió en las individualidades para ganar el partido. El tanto de Trashorras en el tiempo de descuento, propiciado por una falta infantil e innecesaria de un acelerado Torje, dieron al traste con todo el plan trazado y volatizaron un punto que se antojaba ya como corto visto lo visto a lo largo de los noventa minutos, y sobre todo tras una segunda parte donde los granadinistas dieron sensación con sus oportunidades marradas de poder llevarse el encuentro.
En el Rayo-Granada, sólo los de Vallecas intentaron al inicio del encuentro combinar adecuadamente para crear fútbol, pero sus deseos murieron a los veinte minutos de juego, cuando el Granada a balón parado empezó a asustar a su meta Rubén, y la presión adelantada de los andaluces dificultaba una buena circulación del balón desde atrás a los madrileños. Las ocasiones granadinistas, más numerosas a la postre que las madrileñas, se fundamentaron siempre en acciones individuales, llevadas por Orellana y sobre todo por El Arabi, que mientras tuvo fuelle demostró ser un gran jugador en ciernes, a pesar de fallar la más clara ocasión del encuentro en un mano a mano ante el portero rayista donde no estuvo feliz.
Es evidente que los rojiblancos no merecieron la derrota en el último suspiro. Pero también lo es que se careció de juego combinativo, que se obvió la construcción del mismo, con un centro del campo sólo ocupado en destruir -sin ser por cierto tampoco un modelo de contención-, pero que jamás hizo nada destacable en el aspecto creativo. El llamado trivote del Granada con Lucena, Iriney y Mikel Rico, fracasó, y lo que es peor hizo intrascendentes para el juego del equipo a dos peones que deben ser importantes, como el brasileño y el vasco. Este último quizá completó uno de sus peores partidos como rojiblanco desde que llegara al Granada recién comenzada la liga 2010_11 en Segunda.
Como dijo Anquela, cualquier sistema puede ser más ofensivo o defensivo, dependiendo como sea la interpretación de los jugadores. Pero ayer el trivote del Granada fue nada, absolutamente incapaz de hacer fútbol, de rasear la pelota, de buscar al compañero mejor posicionado. Se practicó por ello un juego primario, exclusivamente con pases largos desde atrás hacia los peones más avanzados, que no exentos de calidad y cuando pudieron controlar los "melonazos" que les llegaban, crearon alguna ocasión de peligro aprovechando las carencias y limitaciones de la línea de zagueros de los de Vallecas, que otorgaron facilidades impropias de la división. En un puro estilo "clementista" se eliminó la trascendencia del centro del campo, que se limitaba a parar al contrario y ver pasar los "obuses" de la línea zaguera hacia delante. Una opción demasiado limitada para la liga de Primera.
La temporada es larga y habrá que pulir defectos y encajar peones. Pero dar por perdida la creación combinativa de antemano se antoja peligroso y osado, pues toda la apuesta se basa entonces en un acierto individual, en un destello de algún jugador de calidad, en aprovechar un fallo del contrario -ayer los hubo y graves, pero se estuvo romo en su aprovechamiento-, y esa estrategia en una liga tan competitiva e igualada parece corta de miras.
Puede que ayer no se interpretara bien el sistema previsto en la pizarra, pero dejar durante noventa minutos bajo mínimos la aportación al colectivo de Iriney, Mikel Rico, o del propio Guillerme Siqueira -incapaz de una sola penetración ofensiva durante todo el partido-, y no actuar para tratar de remediarlo, se antoja una temeridad para un equipo como el Granada. Si además la suerte no acompaña se termina con derrota ante un rival que puede que sea de los más flojitos a los que se enfrenten los rojiblancos en toda la Liga.
Sólo cabe esperar una mejor interpretación del sistema o un cambio radical del mismo. Los puntos que ahora se escapan serán muy necesarios en el tramo final de la temporada. Los equipos modestos no pueden permitirse el lujo de regalar nada. ¡Ojalá no haya que acordarse de la oportunidad perdida en Vallecas y los tres puntos volatilizados no sean trascendentes para la permanencia del Granada!
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2 - 0 | ![]() |
| Granada CF | Finalizado | Getafe |
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