Granada CF

Morilla vuelve al 'Oltracismo'

Morilla vuelve al 'Oltracismo'

La dirección evita pronunciamientos pero seguirá en el cargo esta semana | Su alineación y plan B han tendido a ser los de su predecesor en el cargo

RAFAEL LAMELAS y CAMILO ÁLVAREZGRANADA

Pedro Morilla sigue siendo el entrenador del Granada y así continuará, al menos, hasta este domingo ante la Cultural Leonesa. Aunque la cúpula del club ha evitado pronunciarse en público de momento sobre esta situación de crisis –solicitud que ha cursado IDEAL–, la dirección deportiva está decidida a que el preparador sevillano siga en el cargo sin que exista un ultimátum como tal, aunque sí se reconozca la preocupación general y la necesidad de que lleguen ya buenos resultados para que no caiga la guadaña sobre la cabeza del técnico, que sólo ha ganado un partido, ha perdido otro y ha empatado dos.

El viento fresco que se presupone que llega con un nuevo entrenador ha adquirido un aire viciado con el paso de estas cuatro semanas. Pedro Morilla no ha mejorado en nada a su predecesor en el cargo y, lo que es más llamativo, el paso del tiempo devuelve al equipo a la alineación tipo que manejó con el anterior técnico, incluido su plan alternativo. Quizás José Luis Oltra no estaba tan equivocado en su elección de jugadores y estaba aprovechando las cualidades de su plantilla. Los problemas estaban en otros detalles pero se han resuelto mal por ahora y se han avivado otros desconocidos.

En la clasificación, la escuadra está aun peor, pues se encontraba quinta, puesto de promoción, a ocho del ascenso directo; ahora está octava, fuera de las eliminatorias, a dos puntos de ellas y a diez de la zona de salto instantáneo a Primera división. El objetivo hecho quimera a falta de siete partidos.

Morilla salpicó el 'once' de su debut –la única victoria en su haber– con algunos futbolistas menos habituales durante la temporada. Dolencias físicas y sanciones condicionaron una propuesta en la que apareció Germán Sánchez, Quini o Antonio Puertas, más Javier Espinosa en la segunda parte. Todos prácticamente inadvertidos con Oltra. En algunos casos, marginados en la grada. El voto de confianza que el flamante preparador les dio se extendió en Lorca, donde todo quedó emborronado durante un desastroso encuentro ante el entonces colista. Una sonrojante derrota por 3-2. A partir de ahí, algunas piezas cambiaron.

La evolución desde entonces es a parecerse mucho a lo que escogía el valenciano aunque difiriendo en los planteamientos tácticos, un poco más conservadores y con serias dificultades en el fútbol combinativo. No es que antes se hiciera un juego de salón, pero el Granada sí parecía tener las ideas algo más claras con el esférico.

En Sevilla, Morilla eligió a ocho de los que fueron de la partida en Oviedo, el día tras el cual fue destituido Oltra. Sólo faltaron Machís, que seguía sancionado; Joselu, en el banquillo; y Sergio Peña, fuera de la convocatoria por decisión del míster, un hecho rompedor pues siempre se ausentó por otras razones. Anda muy despistado con el Mundial. Quedó señalado tras el 1-1 ante Osasuna, como le pasó a Hjulsager frente al Numancia.

Habituales con Oltra

En esta reciente jornada, Javi Varas estuvo en la portería; Víctor Díaz, Chico Flores, Saunier y Álex Martínez aparecieron en la defensa; Montoro y Kunde anduvieron por el centro del campo –aunque el camerunés hizo de mediapunta– y Agra ocupó la banda derecha. Las novedades respecto a ese encuentro en el Carlos Tartiere fueron Pedro, Alberto Martín –dos habituales de la etapa previa– y Rey Manaj. El albanés ha tenido ocasiones de sobra para marcar en estas dos citas seguidas. Parece un novillero con muleta y capote, pero sin espada.

Hasta el plan B ha sido similar. Cuando venían mal dadas, Oltra solía envidar con dos delanteros y se agarraba a la fórmula más directa. Así lo hizo Morilla cuando apretó la vanguardia con Joselu y Adrián Ramos. Ni la recuperación del colombiano –aunque fuera durante un rato en el acto definitivo–, ni el restablecimiento de Saunier atrás le llevaron al triunfo. Morilla no acaba de estar en la picota aunque sí en el 'Oltracismo'. El balón, para los que gobiernan, está en el tejado de los futbolistas. Ellos deben variar esto.

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