Mediapunta

La resaca

El sacrificio de esta pieza fuera de casa en las segundas partes, personificada con reiteración en Espinosa, ha traído poco resultado y ha empeorado el juego

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LOF
RAFAEL LAMELASGranada

1. Ni los futbolistas reaccionan como títeres a los designios del entrenador ni son autómatas infalibles con una programación determinada. El factor humano es clave en la resolución de una actividad que enfrenta a 22 tipos con diferentes físicos, actitudes e instrucciones en la cabeza. Son tantos en liza que el nivel de sorpresa se dispara. Conviene descartar que los técnicos controlen los acontecimientos como si llevaran un mando de consola.

2. Puede que su estrategia sea detallada, que valoren muchas alternativas, pero al final hay unos artistas que interpretan sobre la marcha, no siempre al dedillo del que agita la batuta, improvisando. Teoría y práctica difieren. Una medida que busca el dominio acaba originando el caos a veces. En otras, ajustes ideados supuestamente para atacar no provocan las oportunidades ansiadas.

3. Desde que el Granada empató en El Sadar y alcanzó el liderato, le llegó cierto mal de altura y ha sesteado. Llegó el trompazo ante el Sevilla Atlético, aunque pronto recobró la fiabilidad en Los Cármenes, con solvencia ante el Huesca y con alguna complicación final ante el Almería. Los problemas se subrayaron a domicilio y es fuera donde Oltra se ha abocado a planes de choque cuando ha observado que los asuntos no se inclinaban a favor de los suyos, sin atornillar triunfos.

4. El entrenador repitió en Reus el mismo centro del campo que empleó en Vallecas, con Montoro, Kunde y Espinosa. Ya ese día no mezclaron especialmente bien. El tiempo ha convertido al camerunés en un meritorio que se gana el jornal, poco hay que objetarle. Los otros dos pasan por ser de los favoritos de Oltra. A su paisano no ha dudado en colocarle como eje cuando cayó lesionado Alberto Martín y ahora lo sostiene aunque el extremeño esté recuperado. En el talaverano ha seguido confiando a pesar de que su rendimiento (salvo ante el Osasuna) ha disminuido cuando el equipo viajó.

5. Igual que ha insistido con él de inicio, Oltra le convirtió en el primer cambio en las tres últimas salidas. Lo sacó en el 62 ante la Cultural, en el 55 en Vallecas y en el 64 el sábado. En todas le sustituyó Rey Manaj para pasar a un módulo con dos puntas. La pareja del albanés fue Joselu en León y Madrid. En Reus se acopló junto a Ramos, aunque el colombiano se retrasó un poco. Luego hizo esa labor Puertas, más llegador que constructor.

6. Con la variante Manaj-Joselu, el Granada reaccionó ante la Cultural y creó alguna ocasión ante el Rayo, a costa de que se viera mermado su capacidad de gestión. Oltra promueve un estilo más directo en las segundas partes, a pesar de que en la última cita podía haber optado por mantener el dibujo, con el relevo natural de Peña, o bien meter a Alberto Martín antes y que Kunde diera unos pasos adelante, con Montoro de organizador puro.

7. Peña se quedó inactivo tras sus buenos minutos ante el Almería. En un partido de tanta brega, sin la agitación de Machís, quizás la capacidad de desequilibrio del peruano, tanto en el regate como en el pase profundo, podía haber supuesto un contraste a tanto juego dividido.

8. La dudosa renuncia al mediapunta creativo vino acompañada esta vez de un parche en la izquierda, por más que Joselu tenga rodaje en su historial como extremo. En banda se convierte en una medianía y llamó la atención la nueva prueba, pues ya se empleó en el costado durante el tramo final de Vallecas sin mucho éxito, cuando Oltra quitó a Machís para meter a Baena.

9. El césped de Reus estaba horrible. Ayer, de hecho, iniciaron una nueva siembra. Esto no quita que el Granada echara de menos a algún futbolista punzante. En el último cuarto de hora rescató  a Puertas por dentro, en el sitio que más le gusta. Tuvo una opción, pero la marró. Joselu continuó en la banda.

10. Da la impresión de que manejar la convivencia entre el onubense y Adrián Ramos se puede transformar en un conflicto. Por ahora, no han demostrado un gran entendimiento en pareja. Uno es esforzado e infatigable, pero menos técnico. El otro es más displicente para presionar aunque su repertorio de remates sea amplio y se le reconozca la calidad. Sigue sin estar a tono y su adaptación resulta problemática ante la necesidad de rendimiento inmediato del conjunto. Los de arriba han cogido ritmo y se pueden escapar.

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