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La 'maldición' de Oltra tras sus destituciones

La 'maldición' de Oltra tras sus destituciones
P. V. / GCF

La mayoría de los clubes que le despidieron no alcanzaron mejoría en la clasificación con la llegada de sustitutos

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

A José Luis Oltra le cuelga una especie de 'maldición' cuando es destituido en un club. Lo normal es que ese equipo apenas mejore, en el supuesto más optimista, o que incluso vaya a peor. Sólo en la temporada 2005-2006, con una corta carrera todavía cuando tenía 36 años, se atisbó una amplia evolución en el Levante tras su cese, pues los granotas ascendieron a Primera. En las experiencias posteriores cuando fue cesado, los objetivos marcados casi nunca se cumplieron con su sucesor o sucesores.

Oltra tuvo una línea ascendente tras aquel debut con el conjunto valenciano, en el que ejerció de revulsivo en sus cuatro últimos partidos en Primera antes del descenso a final de la campaña 04/05. Le dejaron en el banquillo en el siguiente curso pero le despidieron a los diez encuentros de arrancar el campeonato en Segunda, relevado por Mané, que subió. De allí marchó al Ciudad de Murcia, con el que quedó cuarto, y luego al Tenerife, al que ascendió tras dos temporadas. Tuvo la oportunidad de completar la oportunidad en Primera pero no logró salvar a los chicharreros. Aunque se especuló con su renovación pese a todo, no siguió allí.

Un año después, apareció de nuevo en la élite como reemplazo de Juanma Lillo en el Almería. El tolosarra le dejó el equipo en la jornada doce en el puesto 19, con nueve puntos, tras una única victoria y seis empates. Oltra estuvo 18 encuentros, con un balance de cuatro triunfos más y cinco empates, para recabar 26 puntos, colista de la clasificación. Cayó entonces para que lo intentara Roberto Olabe, pero tampoco lo consiguió. Sólo amasó cuatro puntos más: una victoria y un empate. No mejoró al valenciano.

Oltra celebró en la 11/12 su último gran éxito. Metió al Deportivo de la Coruña en la élite. Como premio, otra posibilidad de fajarse con los mejores, pero la cosa no marchó como esperaba. Le quitaron la silla tras la jornada 17, con los gallegos penúltimos, con 16 puntos (tres triunfos y siete empates). Le relevó el portugués Domingos Paciencia, que se estrenó con victoria pero luego sólo sumó unas tablas en los seis duelos que afrontó. El tercero en discordia esa campaña fue Fernando Vázquez, que sí mejoró el balance a Oltra. En quince partidos -cuatro menos-, obtuvo cinco victorias, un punto menos que el valenciano, insuficiente en cualquier caso para sacar al Dépor de la zona crítica, en la que concluyó.

Su peor espiral se inicia en ese instante. Asume las riendas del Mallorca, otra escuadra que acababa de dar con sus huesos en la 'división de plata', cuyo objetivo era regresar a la cúspide. Pero el conjunto bermellón se mostró muy vulnerable y Oltra fue fulminado en la jornada 27, con el equipo undécimo, con un balance de nueve victorias y nueve empates, para sumar 36 puntos. Ejerce de refresco Lluís Carreras, con el que el asunto empeora visiblemente. El cuadro se desploma hasta la décimo octava posición, con 46 puntos. Dos triunfos y cuatro empates en doce encuentros. Recurren a un tercer inquilino, Javier Olaizola, que obra la permanencia, invicto, con una victoria y dos empates. 51 puntos.

Llega un nuevo periplo andaluz de Oltra. Le conceden el vestuario del Recreativo de Huelva (2014), con ansia de resurgir desde Segunda. La temporada se convierte en un tormento. Comanda 24 partidos, en los que gana cinco y empata siete. Puesto vigesimoprimero, 22 puntos. Los onubenses no levantan cabeza ni con Juan Manuel Pavón ni con José Manuel Martins, sus sucesores. El Recre se va a Segunda B sumando sólo 20 puntos más, hasta 42. Se ancló abajo y no reaccionó.

La tregua de Córdoba

Aterriza en Córdoba, en el que tiene un repunte en su trayectoria. Consigue disputar las eliminatorias de ascenso pero cae en el primer cruce, ante el Girona. Continúa en tierras califales pero entra en otra dinámica negativa, de siete encuentros sin ganar, que descuelga a los verdiblancos hasta el puesto 16, con 19 puntos. Esta vez sí le mejora su reemplazo, Luis Miguel Carrión, que lideraba al filial cordobés, como le pasa ahora a Pedro Morilla. Alcanzó el décimo puesto, 55 puntos. Salvación tranquila. Morilla debe de ir un paso más allá. Obteniendo un mejor promedio y mirar a Primera.

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