El corazón del Granada CF

«La malafollá no la tengo yo, la tendrás tú, compadre»

La peña 'Los Malafoyás' durante un trayecto de bus acompañando al equipo.
La peña 'Los Malafoyás' durante un trayecto de bus acompañando al equipo.

La peña 'Los Malafoyás' persiste a los tiempos aciagos para la afición granadinista, a pesar de la criba de afiliados que prevén que sufrirán tras la pérdida de la categoría del club

GABRIEL S. CARACUELGRANADA

No es placentero prever que, con la debacle del descenso, habrá peñistas y abonados que saltarán por la proa cuando justamente más remeros precisa el barco. Para Víctor Pérez, presidente de la peña granadinista 'Los Malafoyás' (con 'y' en vez de con 'll', que es como se suele emplear el neologismo), «hay muchos 'primeristas'en la ciudad y gente que no siente de forma sincera al Granada. A los que estuvimos en campos de Tercera sí que nos duele la situación actual». Pero siempre hay voluntad para creer en el futuro. Y más aún si el fútbol es la excusa perfecta para reunirse con lo amigotes, echarse unas cañas y espolear a los jugadores de un club que forma parte de la vida de estas 69 gargantas.

Eso sí, siempre con buen humor, muy a pesar del regionalismo que abandera el apelativo de la agrupación, abocado a convertirse en patrimonio cultural de la ciudad nazarí: «buscaba un nombre genuino, que representase a Granada y muy original, y simplemente se me ocurrió ese. Creo que fue buena elección». El resto de la historia son chascarrillos: «cuando comentamos cómo se llama la peña, la gente se sorprende y se harta de reír». Víctor siempre responde a todos aquellos que encajan con incredulidad el nombre, siempre en clave de chanza pero de manera taxativa: «la malafollá no la tengo yo, la tendrás tú, compadre».

Ya son bastantes años los que llevan 'Los Malafoyás' abonados al suspense. Concretamente desde el año de ascenso a Segunda A, cuando la maquinaria de Pozzo ilusionó a una parroquia rojiblanca que llevaba décadas sin disfrutar de un fútbol tan virtuoso. Por entonces contaban con unos 60 afiliados, cifra que se disparó al año siguiente, cuando el plantel que por entonces dirigía Fabri González superó al Elche de Bordalás para alcanzar la Primera División, tras 35 años sin pisarla. En esa novedosa tesitura, no había alma en cuerpo que no quisiese 'viajar a las estrellas', tal y como rezaba el slogan de la campaña de abonados del Granada en el curso 2011/2012. Pero tras seis en la élite de forma ininterrumpida, la fidelidad y devoción por el club se aminora si el sentimiento es impuro; se diluye cuando al proyecto le salen grietas: «nadie es más del Granada que nadie, pero me escuecen los golpes en el pecho de los que llevan solamente dos años en el estadio y luego no están en los momentos más duros. Con el descenso va a haber gente que cause baja en la peña seguro».

El patrón a remarcar a partir de ahora será el mismo para los que permanezcan después de la criba: reunión de prepartido en los aledaños de Los Cármenes, recibimiento de buses y comunión con jugadores y resto de la afición, para retomar con paso firme la senda que tanto esfuerzo costó desbrozar.

Respecto a las salidas hacia otros estadios, el alcance de las visitas se ha acotado por el momento al nivel de ciudades andaluzas, y siempre bajo el amparo de la Asociación G19 Peñas del Granada, en la que están dados de alta como peña oficial. El resto de la hsistoria pertenece a la gestión durante el verano, con la que se muestran «confiados tras una temporada desastrosa». El tiempo dirá si pueden animar al club sin que este les cause un disgusto que de fe a su nombre.

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