Contracrónica

Lucha sin premio

Lucha sin premio
AGENCIA LOF

Es difícil explicar que en uno de los partidos más completos del Granada fuera de casa el resultado deviniese en una nueva derrota a domicilio

EDUARDO ZURITAGRANADA

Bello espectáculo el contemplado en el Anxo Carro entre Lugo y Granada con final feliz para los locales y trágico para los granadinistas. Un partido de poder a poder entre dos equipos que plantearon el partido a tumba abierta pues desde el pitido inicial compitieron con valentía por llevarse el triunfo que se inclinó finalmente del lado del equipo lucense en la última jugada del encuentro.

Es difícil explicar que en uno de los partidos más completos del Granada fuera de casa el resultado deviniese en una nueva derrota a domicilio, si bien es justo decir que el Lugo demostró ser también un buen equipo, a pesar de venir de una mala racha de resultados. El ciclo negativo fuera de casa se había cortado en El Arcángel remontando ante el Córdoba, y apoyados en tres victorias en Los Cármenes, los rojiblancos se habían acercado al objetivo del ascenso directo. La visita a tierras gallegas aparecía como ocasión de confirmar el cambio de tendencia en los marcadores como visitantes, pero al equipo de Oltra se le aparecieron de nuevo en la última jugada del encuentro todos los fantasmas de su precariedad a balón parado, olvidada en las tres últimas jornadas, lo que le hizo perder un punto para el que había hecho méritos más que suficientes.

La primera parte fue un pulso de poder a poder entre ambas escuadras, iniciada con una sucesión de acercamientos que no encontraron en ningún caso rematador. El Lugo encontró una vía de agua propicia por la banda de Víctor Díaz, que se vio superado en varias ocasiones por los desdoblamientos de los atacantes lucenses, con un Kravets muy activo. Quizás el lateral se vio poco asistido en tareas defensivas por su compañero de banda, Salvador Agra, que por el contrario era el que más punzante se mostraba por parte granadinista en el ataque en los inicios del encuentro.

El Granada montó una contra fulgurante a la salida de un córner del Lugo, con un gran pase de Ramos que, tras tocar en un defensor del Lugo, llegó a Peña, que se encontraba en posición adelantada. El peruano templó y dio una asistencia ejemplar a Machís para que batiese a Juan Carlos. La alegría granadinista duró poco, pues poco tiempo después Carlos Pita igualaría el marcador tras remachar un trallazo de él mismo repelido por el poste derecho de la meta de Varas. Nadie de la defensa del Granada cerró el rebote en esta jugada demostrando una preocupante falta de concentración y rapidez.

Tras el empate y hasta el final de la primera parte fue el Granada el que mejor llegó a la meta rival con un Adrián Ramos que tuvo dos ocasiones consecutivas en las que acarició el gol: la primera tras un remate a bote pronto al saque de un córner por Agra; la segunda, tras un difícil remate de cabeza en plancha tras un servicio de Machís.

El inicio del segundo periodo trajo una buena ocasión para Machís y otra buena jugada de Ramos con pase de la muerte que no tuvo el final que merecía. El Lugo llegaba con más dificultad que en la primera parte al área de Varas, y la intensificación de la presencia de Peña en el juego del Granada llevó a una sensación de que el segundo gol visitante podía caer en cualquier momento. Agra puso de nuevo un servicio espléndido al que incomprensiblemente no puso rúbrica Machís en el área chica. El árbitro, que había favorecido al Granada en el gol que subió al marcador, anuló en esta segunda parte un gol al propio Machís, tras asistencia de Peña, donde no quedó claro lo que señaló: no hubo fuera de juego en esta ocasión y en el control del balón por el venezolano no pareció meridiano el empleo del brazo.

Con el partido por decantarse empezaron a moverse los banquillos, y es evidente que a los granadinistas los cambios no les sentaron bien. Posiblemente los dos primeros puedan atribuirse al cansancio que pudieran mostrar Salvador Agra y Peña. Sólo así sería comprensible que dos de los mejores por parte del Granada abandonaran el terreno de juego. El portugués, que había traído de cabeza durante todo el partido a su marcador, dio paso a Huljsager, y Peña a Joselu, volviendo con este último cambio a la apuesta por el fatídico esquema de 1-4-4-2 que tan exiguos resultados ha ofrecido a lo largo de la campaña. Fue abandonar el peruano el Anxo Carro y el Granada pasó de dominador a dominado, con un Lugo que llevó hacia atrás al equipo de Oltra hasta encerrarlo en su área a base de balonazos en el tramo final del partido.

No había grandes jugadas de peligro por parte local, pero los jugadores locales apretaban convencidos de sus posibilidades de victoria obteniendo una sucesión de saques de esquina que puso varias veces en un brete a Varas. Hacía falta altura para combatir el bombardeo aéreo final, pero incomprensiblemente con el tiempo cumplido Ramos fue suplido por Pedro en una decisión ya más difícil de entender cuando el Granada había perdido opciones de ataque, el propio colombiano había participado de modo activo en los rechaces de los últimos saques de esquina padecidos y Germán se encontraba en el banquillo. En el último córner del partido el rechace llevó el balón nuevamente a banda y allí Campillo lo devolvió sin tino al área del Granada, con Hjulsager resbalando y chocando con el jugador local cuando éste ya había centrado. La discutible falta cobrada por el árbitro tendría consecuencias funestas para los de Oltra. El último balón parado detuvo el corazón de todos los granadinistas cuando Pita lo cazó por alto para establecer el definitivo dos a uno.

No merecía el Granada volver de vacío de Lugo. Su lucha sin cuartel y su apuesta de buen fútbol durante gran parte del partido lo hicieron acreedor a un mejor desenlace final. Pero al igual que los cambios en Córdoba recompusieron al equipo y tuvieron la fortuna de coincidir con la remontada -si bien ya se escribió que los dos goles en El Arcángel fueron producto más de aptitudes individualidades que de juego coral-, en Lugo lo descompusieron haciéndolo desaparecer como dominador del encuentro convirtiéndolo en un equipo dominado carente de respuestas adecuadas al arreón final de los locales.

Lo cierto es que de los último cinco partidos a domicilio se han perdido cuatro. De ellos en dos, Cádiz y Lugo, el Granada mereció sin duda algo más dado el juego desarrollado. En Albacete y Barcelona se acumularon deméritos que llevaron a la derrota, especialmente en el caso de la visita al filial del Barça. La dinámica sigue siendo pobre a domicilio y el equipo se sostiene en puestos de promoción por su fiabilidad como local. En el fútbol cuenta el azar, pero la liga suele colocar a cada equipo en su sitio. Si ante el Almería se rescataron dos puntos en el descuento, en Lugo se perdió uno por el que se había luchado denodadamente. Aunque suene a reiterativo, sólo mejorando fuera de casa, minorando los errores lejos de Los Cármenes, pueden albergarse esperanzas de luchar hasta el final por el ascenso directo. Lo cierto es que en Lugo se perdió una oportunidad que ya no puede volver.

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