Granada CF

«Soy lucense pero el domingo iré con el Granada, lo llevaré siempre en el corazón»

Fabri observa el desarrollo de un calentamiento previo a un partido del Granada. / G. MOLERO

Fabri González, entrenador de fútbol | El técnico de los ascensos recomienda al cuadro rojiblanco «centrarse en sí mismo» durante el choque y «dejarse de preciosismos» para subir

Sergio Yepes
SERGIO YEPES

El choque que el domingo tendrá lugar en el estadio Nuevo Los Cármenes será «muy especial y emotivo» para una de las figuras más doradas y veneradas de la historia rojiblanca: el técnico Fabriciano 'Fabri' González. Desde Galicia llegará el Lugo, el equipo que «me toca» porque es «el de mi tierra». Aquel que incluso representó como jugador y también en calidad de entrenador durante dos etapas distintas. Pero es que aparte, en condición de local ejercerá el Granada CF, que es el conjunto al que «siempre llevaré en el corazón». Ni más ni menos que aquel que bajo su dirección logró «algo posiblemente irrepetible» como fue «ascender de Segunda B a Primera en tiempo récord». Y claro, «el sentimiento que se creó» es «fuerte». Por eso ahora que se encuentra en el extranjero «por temas personales» tiene muy claro cómo debe repartir los afectos.

-Mójese, ¿con quién va ir el próximo domingo?

-A ver, yo soy lucense. Y, por tanto, le deseo al Lugo que le vaya muy bien. Pero siendo sinceros yo voy a ir con el Granada CF, que es el equipo al que me debo. Estuve allí mucho tiempo. Y coseché grandes éxitos. Aparte, aún siento el cariño de la afición. Y de toda la ciudad. Lo que experimenté allí nunca lo viví en otra parte. Por eso, el Granada CF estará siempre en mi corazón, dicho esto también con todo el respeto del mundo para el Lugo.

-Si fuera el entrenador del Granada, ¿qué le preocuparía del rival?

-Es un equipo que quiere la pelota, que quiere gobernar siendo dueño de la posesión. Aunque como visitante también suele contragolpear. Entiendo que fichando como entrenador a Francisco ha querido darle continuidad a la labor de Luis Milla o de Quique Setién. Pero yo creo que el Granada se tiene que preocupar más de sí mismo que de lo que pueda hacer el adversario.

-Y si fuera el entrenador del Lugo, ¿qué le preocuparía del rival?

-Me centraría también en lo mío. Trataría de llevar el tiempo del partido al punto que a mí me interesase, con la pelota o sin ella. Y además jugaría con el factor psicológico, intentaría crearle al Granada un estado de nerviosismo.

-Siguiendo en este supuesto, ¿pondría en la portería a Roberto? Desde que se fue del cuadro rojiblanco apenas juega...

-Pues no lo sé, desconozco en qué momento se encuentra ahora. La pasada campaña terminó jugando y estuvo muy bien. No lo hizo antes porque José Juan estaba a un nivel impresionante. Y también porque nada más llegar creo que sufrió un problema médico.

-Nos encontramos a las puertas de la octava jornada. ¿Cuándo cree que los equipos se jugarán la vida?

-Las habichuelas te las juegas a lo largo de todo el campeonato. Hay que ir partido a partido. Haciéndolo bien en el primer tercio no tienes nada ganado, pero es verdad que si comienzas bien puede crearse en el grupo un buen estado anímico. Por eso siempre digo que en los primeros quince partidos puedes perder una Liga.

-En base a su experiencia, ¿qué le recomendaría al Granada para que pueda cumplir con su objetivo del ascenso?

-Que trate de ser un equipo serio y trabajado, que tenga claro siempre a lo que juega. Debe dejar de lado los preciosismos para tratar de ser altamente competitivo. En los últimos años subieron los equipos que lo eran desde el punto de vista defensivo. Y también los que tenían técnicos con unas características muy definidas como Pepe Bordalás, Marcelino García Toral o Gaizka Garitano.

Polémica con Bordalás

-Cita a Bordalás, con quien tuvo una agria polémica a cuenta del ya histórico Elche-Granada. ¿En qué quedó todo aquello?

-Apenas tuve relación con él después. Pero ha demostrado lo que ya sabíamos entonces: que es un gran entrenador. Y la prueba está en sus ascensos a Primera con el Alavés y el Getafe. La polémica que tuve con él surgió porque yo intenté siempre que el Granada se mostrara competitivo dentro y fuera del campo. Y para eso no me importó manchar mi imagen o hacer un tipo de declaraciones concretas.

-Aquel ascenso a Primera en el estadio Martínez Valero pasó a la historia. Dígame el nombre de tres jugadores sin los cuales no se habría podido conseguir...

-Bueno, es que yo creo que una de las principales razones de aquel éxito fue el haber creado un bloque perfectamente cohesionado. Se aunaron los egos y la calidad de cada futbolista. Pero hubo cinco jugadores como Mikel Rico, Abel Gómez, Diego Mainz, Roberto o Íñigo López que fueron claves haciéndose los dueños del vestuario y yendo de la mano conmigo. Y luego destacaría a Dani Benítez, que demostró ser un auténtico fenómeno. Tenía mucha velocidad, un gran toque de balón y se adaptaba a cualquier posición. Aparte, también resaltaría a Álex Geijo e Ighalo, que marcaron muchos goles, a Collantes, o a Siqueira y Nyom, que crecieron mucho conmigo. La verdad es que me tendría que acordar de todos.

-Quizás no de Luis Fernando Muriel, quien entonces estuvo en el Granada de manera testimonial. ¿Qué le dice que todo un Sevilla lo convirtiera este verano en su estrella pagando por su traspaso veinte millones de euros?

-Pues que ha evolucionado. Todos sabíamos que tenía unas condiciones muy parecidas a las de Ronaldo el brasileño. Y de hecho se lo dijimos. Pero cuando estuvo en Granada tenía diez o doce kilos por encima de su peso ideal. Y así era imposible. De hecho, cuando volvió a Los Cármenes con Udinese para jugar un amistoso yo no lo conocía por todo lo que había adelgazado.

-¿Mantiene el contacto con alguno de aquellos futbolistas?

-Pues la verdad es que no mucho, nunca he sido de redes sociales. He visto a Roberto, porque está por Lugo. Y también hablo de vez en cuando con Dani Benítez, porque lo aprecio mucho, o con Íñigo López, que era un futbolista muy inteligente. Pero a todos los llevo en el corazón, porque lo que vivimos fue extraordinario.

-¿Y qué tal las relaciones con Quique Pina?

-Pues no las tengo. Yo le aprecio mucho a él y a Juan Carlos Cordero por todo lo que vivimos juntos. Pero lo llamé tres o cuatro veces y no me cogió el teléfono.

-¿Y a qué cree que se debe eso?

-No lo sé. En marzo de 2014 me llamó para que cogiera al Cádiz e intentara meterlo en la fase de ascenso a Segunda. Y yo le dije que sí, pero que me tenía que dar un año más de contrato por si no lo lográbamos que al menos pudiera trabajar con más calma después. Estaba dispuesto a ir inicialmente por el gasto del hotel y poco más. Pero no le tuvo que gustar mi respuesta porque a las horas firmó a Antonio Calderón.

-Su última experiencia fue en el Petrolero Yacuiba de Bolivia, ¿por qué dimitió?

-En el plano personal fue una gran experiencia. Pero a nivel futbolístico no. Tenía condiciones nefastas en cuanto a medios para entrenar o viajar. Y tampoco estaba cobrando. Y así no podía estar. No tenía sentido seguir porque es que aparte no podía hacer lo que quería a nivel táctico.

-¿Cómo se plantea el futuro?

-Quiero seguir entrenando. Me parece una atrocidad que yo esté parado. Me siento capacitado para dirigir en cualquier club y categoría. Ahora miro al extranjero, porque en España no tengo las puertas muy abiertas.

-¿Y las del Granada?

-No lo sé. Yo creo que está difícil. Y también que no se ha sido justo conmigo. Desde que yo me fui hubo técnicos como Abel Resino y Lucas Alcaraz que tuvieron la oportunidad de ir y también de volver. Pero yo no. Y no sé cuál ha sido la razón, máxime teniendo en cuenta las malas dinámicas por las que pasó el club.

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