La resaca

La lírica que convence

Ramón L. Pérez

La entrada de Saunier y Peña modula al Granada hacia una versión más coral, aunque tenga todavía que evolucionar a mejor. Siempre es más fácil sobre las victorias

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

1. En el registro de incidencias de un partido se suelen subrayar las jugadas más determinantes. Son las aproximaciones que acaban con un tiro a puerta o cerca de ella. Con frecuencia se obvian algunos hechos influyentes que califican la aportación de un futbolista en el juego. Dos acciones del sábado atestiguan la labor de las dos novedades experimentadas por el Granada. El cambio que con ellos se ejerce, que avecina una versión más coral, menos inconexa, seguramente mejor. Como poco, la primera ganadora. Una tuvo protagonismo de Peña. La otra, de Saunier.

2. Recién pasada la media hora, el equipo trataba de sacar el balón de atrás con cierto criterio. Es un trago que aún le cuesta insertar en su código porque los contrarios agobian, los mecanismos colectivos requieren de más lubricante y lo sencillo, a la postre, es meter el patadón para que la pelee el delantero en su islote, como casi siempre. Esta vez, Álex Martínez observó el ofrecimiento de Peña en corto. Escorado, en una ratonera, con adversarios al acecho. Con el control adecuado, los toques justos y el desmarque, no sólo salió de la trampa con la pelota por raso, sino que compuso un envío profundo para Machís, en su primer zigzag impulsivo. De ahí nació la falta que botó el propio Álex al larguero.

3. La otra ocurrió en la segunda mitad, allá por el minuto 64. Sacó un córner el Granada y el Córdoba lo rechazó con tanta fortuna que propició su recuperación y un rápido ataque que pilló a la zaga rojiblanca a contrapié. Avanzó el contrario con vehemencia en igualdad de efectivos, pero Saunier no retrocedió confuso. Midiendo cada paso, bien perfilado, sin quitar el ojo del esférico, intuyó el movimiento ajeno tras pasar el círculo central, aguantó el mano a mano achicando el espacio e interceptó la acción del rival con su pierna. Robó la pelota y salió jugando, anulando el avance furtivo cordobés, aunque luego, tras la arrancada, le señalaran una falta que no pareció.

4. Peña saneó el fútbol en la medular, amplió las soluciones, aún con la ternura del joven al que todavía los compañeros no toman lo suficientemente en serio. Son galones que se adquieren con el tiempo, desplegando sus cualidades, yendo a más. Compensó la irregularidad de Montoro, que sólo a ratos saca la catapulta. Saunier amplió todos los registros defensivos, tanto en la recuperación como en la salida, algo que agradece el Granada en general y Menosse en particular, que vuelve a ese papel secundario al que se ajusta mejor. El uruguayo es perro de presa más que guardián.

5. Oltra lo vio al fin. Lo chequeó y le salió de cine. Rescató el 4-2-3-1 de Holanda, con el que arrancó la Liga, pero con el peruano en detrimento del disperso Espinosa. La zaga integrando al francés tras el verano de dudas con su marcha. Las interrupciones, minimizadas. Las progresiones, en ampliación.

6. El Granada tiene bandas muy potentes y puede descargar su fútbol por ahí sin problemas. Mientras que Víctor Díaz en la derecha es más equilibrado, ataca bien (como en el primer gol) y protege mejor, Álex Martínez se siente más a gusto en la incorporación que en la trinchera. Los extremos aumentaron también su relevancia. Con solo un punta, hay más espacio de despliegue. Pedro intervino bastante, con faena oscura. Machís directamente se salió. Encontró la blandura de su par pero sobre todo espacio para percutir. Cuando la individualidad triunfa, no se ve el egoísmo, sino que se brinda el aplauso. Todos salieron ganando con la renuncia a una de las referencias. Quizás, hasta el sacrificado en la vanguardia, que completó el triunfo.

7. Aclarado que los rojiblancos agradecen en esta tesitura la presencia de un enganche tras el 'nueve', el dilema se desplaza al ataque, donde se sacrifica a uno de los dos futbolistas más importantes del plantel. Oltra se decantó por Adrián Ramos y ciertos tendidos observaron con acidez el rendimiento del colombiano. Dicen que no gana las disputas, como si saltar a por lo imposible -con clara ventaja ajena-, presionar sin miramientos -sin coordinación con el resto-, o intentar llegar a envíos mal medidos de los compañeros fueran obligaciones necesarias para acreditar la implicación. Ramos tocó dos balones en condiciones en todo el partido, no mucho más, problema del abastecimiento. Uno, interrumpiendo un pase del central Josema, le permitió filtrar una pelota a Machís que este le devolvió fatal, completamente solo. La otra alteró papeles, con el venezolano buscando el hueco y el cafetero decidiendo mejor, siendo objeto de un penalti. Si aquel balón previo le llega y marca, si no yerra esta pena máxima, seguramente hubiera salido a hombros. Pero como no anotó, se rememoran las peleas infructuosas, como si esto fuera de chocar como bestias y no de definir con frialdad. Le pasó a Ike Uche, a El Arabi, a Benzema tantas veces en el Madrid. La frialdad se pone bajo sospecha cuando no es eficaz.

8. Tener a Ramos y Joselu es un tesoro. Delanteros muy distintos, a los que les cuesta ser complementarios de momento pero que, al mismo tiempo, diversifican las posibilidades ofensivas del Granada. Uno, el sudamericano, faja poco, parece lejos de su mejor estado, tal vez le falte ese punto de compromiso que algunos exigen y necesita que se la pongan bien para actuar, pero siempre proporciona un par de situaciones por partido de enorme valía, como mínimo. El onubense, por su parte, es un comanche. Hostiga como pocos, está forjado en la categoría como autóctono, derrama generosidad y le precede la fama goleadora de la campaña pasada, en la que se lanzó. Con la tontería, esta ya lleva dos.

9. Oltra tiene dónde elegir, no es un debate excluyente. Habrá encuentros para uno u otro y ambos han de ser importantes. Conviene no obsesionarse con los defectos de cada uno y valorar lo que en cada sentido pueden aportar porque esto corrobora el potencial del plantel, aunque naveguen mejor por separado. Con ellos, Con Peña, con Saunier, con el resto, más Germán Sánchez en unas semanas, se verán las cosas de otra manera, siempre que estos tres puntos no queden en algo aislado.

10. Qué bonito fue el detalle de ver al propio Germán, aún lesionado, en la foto de celebración del grupo en el vestuario, junto a otros jugadores no convocados. Estos detalles, estas sonrisas, también son importantes. Unidos, con los versos sueltos en el mismo poema, la lírica convence.

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