GRANADA CF | LOS HÉROES DEL ASCENSO

El lateral más influyente

Siqueira (d), junto a Dani Benítez, una pareja imparable.
Siqueira (d), junto a Dani Benítez, una pareja imparable. / GONZÁLEZ MOLERO

Siqueira, cuestionado en sus primeros partidos, se convirtió en una de las principales armas ofensivas desde el carril izquierdo, en el que formó un dúo letal con Dani Benítez. Fue el principio de una serie de tres años que lo catapultaron al fútbol de más alto nivel

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZ

Viendo el rendimiento que ofreció Guilherme Siqueira en el Granada sorprende comprobar que en sus inicios rojiblancos ni el entrenador ni la grada estaban de su parte. Un aseado Rubén Párraga respondía mejor al perfil de los aficionados. Más sobrio pero con menos recorrido y, sobre todo, con menos potencial. Los primeros partidos de Siqueira demostraron que tenía más vocación ofensiva que defensiva. Que respondía más al perfil de un carrilero que al de un defensa lateral. Con el paso del tiempo convenció de que presentaba las condiciones oportunas y sólo le faltaba un poco de oficio. «Empecé la temporada bastante mal físicamente, no estaba en mi mejor momento. Tuve partidos donde no estuve a la altura y me fui al banquillo. Cuando tuve la segunda oportunidad la agarré y fue todo muy bonito», recuerda. Sus números reflejan que se empleó a fondo para ello: once cartulinas amarillas y tres expulsiones, cifras de un zaguero duro a pesar del que el brasileño no lo es.

Sus subidas por la banda y su conexión con Dani Benítez crearon en el costado zurdo un puñal que hizo sangrar a todos los equipos de la 'división de plata'. Lo más curioso de su paso por la Segunda española es que acabó la temporada sin haber marcado ni un solo tanto. Sorprende porque los dos siguientes cursos con el Granada en Primera los acabó como el pichichi del equipo, a pesar de ser lateral. Sus dotes en ataque y su maestría lanzando penaltis tienen la culpa de ello.

«El año en Segunda división fue difícil para mí porque venía de Italia, de Primera división, jugando poco, sin saber cuál sería muy futuro, si venir a España a Segunda, si seguir en Italia, pero al final creo que tomé la decisión correcta», asegura el lateral brasileño.

Pero Siqueira no sólo se limitó a aportar dentro del campo, también fue parte fundamental en una tarea casi igual de importante para que un equipo triunfe: la de crear buen ambiente. Viendo los mensajes que se siguen enviando los protagonistas de aquel Granada a día de hoy en las redes sociales, queda demostrado que ese vestuario triunfó porque había una estructura sólida y gente que se llevaba de maravilla. A buen seguro hubo problemas internos, como en todos los vestuarios, pero se solucionaron con celeridad para no poner en peligro el ascenso, que no era el objetivo cuando comenzó la temporada.

«Los que hemos pasado por allí por supuesto que hemos pasado momentos de dificultad bastante grandes. Al final logramos el objetivo pero el tiempo que estuve en Granada fue difícil. Tuvimos muchos altibajos durante las temporadas, pero al final siempre con el objetivo logrado. Espero que aprendan de los errores cometidos», advierte Siqueira.

Para salir de la Segunda división del fútbol español no hay una fórmula mágica, pero sí algunas claves que ayudan. Es importante «que pongan a gente que conoce la categoría, jugadores con ganas de volver a Primera división», explica el brasileño. «No tengo dudas de que la gente (la afición) va a estar con el equipo porque lo que quiere es divertirse cada fin de semana y con poquito que le des el club va a tener mucho que ganar. Es una ciudad y una afición apasionante. Lograremos el objetivo. ¡Vamos mi Granada!», grita como un hincha más.

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