Granada CF

Cuando jugar con diez no es una desventaja

Kunde controla con el pecho en el partido ante el Lugo. / RAMÓN L. PÉREZ

La expulsión de Pedro ante el Lugo sacó lo mejor de la afición y del equipo | El Granada fue un especialista en vencer con un hombre menos sobre el campo en su anterior etapa en Segunda, con Fabri

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

Aquel Granada que subió de la mano de Fabri primero a Segunda división y después a Primera enamoró no por su juego preciosista, que no lo era, sino por su verticalidad y, sobre todo, por su entrega. Todo el mundo recuerda el coraje mostrado por los rojiblancos, principalmente en su temporada en Segunda división (2010/11), donde basó en su implicación gran parte del éxito final. Especialmente meritorias fueron algunas victorias logradas en condiciones de inferioridad numérica. El Granada aquel curso recibió 14 tarjetas rojas, muchas. Se llevaron la palma Siqueira y Orellana con tres cada uno.

Con tales datos, el conjunto de Fabri se vio obligado a remar a contracorriente demasiadas veces. Hay muchos ejemplos en los que salió airoso, empujado por una afición que en las ocasiones más complejas se crecía. Como en aquella jornada 10 en la que recibía al Xerez en Los Cármenes. Orellana fue expulsado por roja directa en el minuto 44, cuando el partido reflejaba un marcador de 1-0 para los locales. Lejos de acusar la circunstancia, el Granada se basó en un orden defensivo que le permitió salir a la contra para 'matar' a su rival. El conjunto xerecista no sólo no fue capaz de empatar, sino que recibió otros cuatro goles en la segunda parte.

Más le costó obtener la victoria unas cuantas jornadas después contra el Recreativo de Huelva, con el que se vivió una de las noches más emocionantes de aquella temporada. Roberto vio la roja poco después de la media hora de juego al cometer un penalti que materializó Jesús Vázquez. Con una hora por delante y en inferioridad, pocos vaticinaban una remontada como la que se produjo. Orellana logró empatar tras el paso por vestuarios y Mainz marcó de cabeza el gol de la victoria a tres minutos del final del tiempo reglamentario. La celebración en el fondo sur provocó una avalancha que hizo que cediera una de las vallas y cayeran varias decenas de aficionados. Afortunadamente sólo golpes leves. El exceso de euforia.

La última gran remontada en inferioridad numérica del Granada en su anterior año en Segunda división se vivió contra la UD Las Palmas. Un partido con mucha historia. Porque cuando el central Jonathan Mensah vio la cartulina roja directa por una fortísima entrada en el minuto 48 del encuentro el equipo visitante vencía por 1-2. Lejos de amilanarse, el Granada logró empatar tan sólo un minuto después gracias al gol del 'pichichi' Geijo. Contagiado por una afición entregada a la causa, el equipo de Fabri González mantuvo el brío para anotar otros tres tantos (5-2).

La historia se repite

Lo vivido en Los Cármenes el pasado domingo retrotrayó a muchos aficionados a las buenas tardes de emoción y derroche de casta. El Granada no hizo un partido brillante frente al Lugo pero fue práctico. Supo contener a un rival que llegaba con una racha de resultados más positiva aún que la suya -cuatro victorias en sus últimos cinco partidos-. El equipo de Francisco dominó, sobre todo en la segunda parte, pero nunca puso en apuros a Javi Varas, que ejerció más de psicólogo con sus compañeros que de portero como tal ante la falta de trabajo.

El sistema defensivo funciona mucho mejor desde que Matthieu Saunier forma parte de él. El conjunto de Oltra fue capaz de dejar su portería a cero y mostrarse efectivo arriba. Sin dar demasiada continuidad a su juego, fue capaz de generar ocasiones claras de gol en ambas mitades. Pero todo pudo torcerse cuando Pedro fue expulsado en el minuto 84 al interrumpir un contragolpe visitante bruscamente. Más allá de si la tarjeta roja fue excesiva o no, el escenario que se le planteó al Granada a partir de ese momento era bien distinto. El Lugo tenía el empujón anímico necesario para creer en el empate.

La afición local también lo vio de este modo, así que empezó a jugar su partido. Presionó al colegiado en cada decisión adoptada y animó a los suyos como no había hecho antes -también había estado de diez hasta ese momento-. Oltra y los jugadores se rindieron al poder de esta hinchada que cuando despierta es difícil de contener.

Tanto empuje tuvo su premio cuando Kunde, que había ingresado unos minutos antes para erigirse como revulsivo, logró finalizar con éxito una jugada comandada por Machís, fresco hasta en el minuto 92. La fiesta fue total porque supuso la confirmación de un triunfo que eleva a tres consecutivos los logrados en las últimas jornadas. El Granada no sufrió en exceso para mantener la ventaja hasta verla ampliada porque supo poner, a falta de fútbol, otras virtudes. Lo cierto es que no se jugó mucho desde que Pedro se marchó a la caseta obligado. Continuas interrupciones y pocos minutos de juego fluido que impidieron que el Lugo se acercara a los dominios de Varas.

Al Granada, en su proceso evolutivo desde que comenzó la temporada, le falta algo de control del balón para imprimir el ritmo que más le gusta a los partidos. A cambio, ha ido puliendo sus errores defensivos, que aparecieron cuando Germán se lesionó y han ido disipándose con la irrupción de Saunier. A ello une el desequilibrio de futbolistas de muchos quilates arriba que traen de cabeza a todas las defensas de Segunda. Y así hasta auparse a la sexta plaza, de 'play off' de ascenso, donde quiere estar.

Peña no jugará ante Colombia

El mediapunta del Granada Sergio Peña es la única baja que tiene el seleccionador de Perú, Ricardo Gareca, para enfrentarse mañana a Colombia en el partido que le puede dar la clasificación para el Mundial e Rusia 2018. Peña sufre un esguince de clavícula producido en el encuentro frente a Argentina. Aunque se barajó la posibilidad de que fuera infiltrado, finalmente ha quedado descartado. Lo que no quiere decir que el jugador vaya a regresar a Granada. Una posible clasificación conllevaría una celebración en la que Peña quiere estar. Su presencia en el partido ante el Oviedo (sábado) es una incógnita hasta para Oltra.

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