Granada CF

El juez descarta el amaño del maletín en el Granada-Las Palmas de abril de 2016

Barullo en el área en el partido disputado contra Las Palmas en Los Cármenes. /RAMÓN L. PÉREZ
Barullo en el área en el partido disputado contra Las Palmas en Los Cármenes. / RAMÓN L. PÉREZ

El caso queda sobreseído ante la «inexistencia de indicios racionales de criminalidad para estimar la presencia de un delito» | El abogado del expresidente Pina prepara ahora una querella contra José Guerrero, que también denunció amenazas de terceras personas que tampoco han sido consideradas

RAFAEL LAMELASGRANADA

El juez Josep Sola, titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Granada, ha descartado la supuesta trama urdida para el amaño del partido Granada-Las Palmas, disputado el 30 de abril de 2016, el llamado 'caso del maletín'. En un auto publicado el pasado miércoles 20 de junio, contra el que cabe recurso, el magistrado acuerda el archivo («sobreseimiento libre») de la denuncia interpuesta por José Guerrero «por falta de verosimilitud». Este es el individuo que aseveró haber sido contratado por el entonces presidente del equipo, Quique Pina, para custodiar una valija con dinero que tenía que entregar a un miembro de la expedición del equipo canario. Las contradicciones en sus diferentes declaraciones y la propia investigación policial han terminado por desmontar la historia. Asesorado por su abogado, Pina planea ahora presentar una querella contra Guerrero con el afán de encontrar quién está detrás de la trama orquestada. Guerrero, por su parte, permanece en prisión, por la presunta comisión de un delito de robo que se une a sus antecedentes previos. El juez da carpetazo a sus acusaciones por la «inexistencia de indicios racionales de criminalidad para estimar la presencia de un delito», consistente en supuestamente haber encargado a Guerrero la entrega de una cantidad de dinero a un directivo de la Unión Deportiva Las Palmas «para alterar el resultado del partido».

El auto del juez añade que queda también sobreseído el supuesto de que, a instancias de estos hechos, Guerrero hubiese recibido «amenazas posteriores de terceras personas». Dicta además el «sobreseimiento provisional por falta de autor conocido en cuanto a las lesiones sufridas» durante una supuesta agresión posterior que relacionó con presumibles aficionados del club, según una de sus declaraciones. El magistrado no ve tampoco causa-efecto.

Argumento endeble

José Guerrero denunció que Pina no le abonó la gestión del pago en el hipotético amaño y que recibió amenazas

El auto desmonta las manifestaciones vertidas por Guerrero paso a paso. Observa «una serie de elementos que resultan contrarios a la verosimilitud». Lo único que sí verificó fue en la descripción de la habitación del estadio en la que supuestamente se le entregó la bolsa con dinero. Todo lo demás se cayó por su endeblez y confusión, al cometer diferentes incongruencias.

Guerrero denunció a Pina el 16 de junio de 2016. Afirmaba que no había recibido el pago por unas gestiones que describían la operativa de un supuesto amaño de aquel partido por encargo del murciano y su jefe de seguridad, Mario Moya, y agregaba que estaba recibiendo amenazas de él y su entorno. El denunciante previamente había hecho unas manifestaciones ante notario en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón en los mismos términos. Días después dio más detalles en un conocido programa radiofónico nocturno de deportes. Posteriormente, también denunció una supuesta agresión que relacionó con las supuestas amenazas.

En una de sus declaraciones, advirtió de que Pina le hizo el encargo el mismo día del partido de guardar «una cantidad de 600.000 euros» y que estuvo acompañado por una persona de Las Palmas y por Mario Moya, pero en otra comparecencia expresó que el encargo se le hizo «tres semanas antes»; y en otra, que no podía «determinar la fecha».

El magistrado observa «falta de verosimilitud» en la supuesta trama

Tampoco cuadraba el momento en el cual habría conocido a Pina en una conocida discoteca de la capital. El 12 de julio de 2016, preguntado en la Fiscalía Provincial sobre esta cuestión, indicó que «no fue el presidente quien lo llamó», sino el citado Mario Moya para el encargo. En esta acta se refleja que comentó que «al día siguiente se reunió con el presidente» para sondearlo para otra misión similar en el siguiente partido, ante el Sevilla. Pero en una versión anterior había sugerido que este segundo trabajo se le propuso «tres semanas antes». Luego dijo que lo de Sevilla no se llevó a término. La historia de Guerrero, a la que el juez quita todo el crédito, se sustentó en una supuesta amistad que había surgido con Pina, presentado por varios futbolistas del club. De ahí habrían brotado los contactos que llevaron a los hechos que han quedado tumbados. Todo lo que aportó, como llamadas de móviles, no dieron cariz de veracidad a sus exposiciones. Pina siempre negó que le conociera.

La descripción de Guerrero volvió a temblar cuando trasladó lo que supuestamente había ocurrido en aquella habitación de Los Cármenes en la que habría custodiado el dinero. Apuntó en un relato que en el lugar «se encontraba el dinero en efectivo y encima una bolsa, por separado» y que Mario Moya «lo contó en su presencia e introdujo en la bolsa». Pero inicialmente, en otra declaración, había omitido «cualquier alusión a que el dinero estuviese fuera de la bolsa y que fuese contado en su presencia».

El juez cuestiona el sentido de que él guardara los billetes durante todo el partido y que previamente estuvieran sin atención. «Si la única finalidad para la que había sido contratado era la entrega de la bolsa», al magistrado le parece poco verosímil que «tuviese que ser contado» o que fuera seleccionado para ello cuando «la única relación que mantenía era haberse conocido con los denunciados en una discoteca». Hasta el lugar del campo en el que habrían ocurrido los hechos, cercano al palco, parece muy poco propicio para el magistrado, «por el riesgo que ello supondría, en vez de haber hecho la entrega en un lugar más discreto».

Guerrero insistió en que Mario Moya abandonó la habitación porque, al parecer, tenía que acompañar al presidente, pero resulta que Quique Pina pudo demostrar que no estaba ese día en el estadio. El denunciante, en la radio, dijo que sólo vigiló la bolsa y en ningún momento vio el dinero. Volvía a alterarse su 'película' con los pasajes siguientes.

También erró acerca de la identidad de la persona del club canario que recibió el supuesto soborno. Inicialmente manifestó que no podía dar más datos que la descripción física de la persona y su indumentaria. En el curso de la causa acabó dando su nombre: José Gregorio Reyes. «Sin embargo, dicha persona, en su declaración como investigado, aportó una fotografía en color tomada en el mismo estadio el día del partido en el que se comprueba que la indumentaria que portaba en nada coincide con la que indicaba el denunciante». Ni siquiera lo describía bien.

El auto desinfla, además, cuando aportó una grabación efectuada días después, en la que simplemente se le veía reclamando el cobro de sus pretendidos emolumentos en la recepción de la sede del equipo ante personal del club. Las pesquisas policiales terminaron de tirar por tierra sus fundamentos por «falta de persistencia y credibilidad».

El juez también evita relacionar la supuesta agresión sufrida en días posteriores, aunque conste que fue atendido por lesiones, a algo que fuera «por encargo de los investigados y como intimidación o amenaza por la denuncia interpuesta». Los propios agentes de la Policía Local que le atendieron dudaron de él en su exposición y no pudieron concretar la autoría.

El archivo del caso alivia al dirigente murciano, cuya imagen quedó dañada hace unos meses tras la operación Líbero, que le mantuvo en prisión durante 17 días.

Actualmente, está pendiente del juicio que permita el esclarecimiento de los delitos por los que se le investiga, por su supuesta participación, entre otras cosas, en una supuesta red ilegal de compraventa de futbolistas y en posibles delitos contra la Hacienda Pública, blanqueo de capitales e insolvencia punible.

Al menos lo del maletín no le enturbiará más, salvo que el auto sea recurrido y surjan alegaciones. LaLiga ya tiene conocimiento de ello también.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos