Granada CF

Los italianos depositaron ocho millones no recuperados para fichar jugadores a través de Fifteen

GINO POZZO/IDEAL
GINO POZZO / IDEAL

El juez centró su interpelación en conocer el funcionamiento de este sistema que retenía la propiedad de muchos futbolistas del Granada

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELAS

Tras varios rodeos, Gino Pozzo confesó que su familia invirtió ocho millones de euros en el fondo Fifteen Securisitation, que dominaba los derechos económicos de decenas de futbolistas del Granada. Lo hicieron con «dinero que tenemos en sociedades». Por lo demás, no supo decir la cantidad exacta que el fondo ha gastado en futbolistas. «Estará documentado en las cuentas del Granada», completó. Ni tampoco cómo va exactamente el dinero puesto, pues los ocho millones y sus plusvalías aún están colocados en el fondo, no han sido liquidados.

El italiano se fajó en explicar cómo funciona este sistema que él considera transparente. «¿El fondo no les informa? Usted tiene relación con Riva», replicó el juez. «Me dedico más a la parte deportiva que a la parte financiera», zanjó Pozzo.

El italiano ahondó en el origen de todo y su relación con Riva. «Lo conozco desde principios de los años 2000 y es un profesional de alto nivel» en el mundo financiero. Le situó en empresas de su familia y también en el Watford, en el que fue presidente entre 2012 y 2016.

Pozzo es quien le anima a montar el fondo en 2011, al conocer la normativa y su posible aplicación legal en las relaciones con el fútbol español (no así en Italia o Inglaterra). Participan unos profesionales que dan el visto bueno. Desde LaLiga, del propio despacho de Javier Tebas, actual presidente.

El magistrado De la Mata trata de saber más sobre el fondo pero Pozzo entonces descarga responsabilidad y conocimiento en De la Riva acerca de otros inversores, estructura societaria y acuerdos. El fondo trabaja mediante bonos, que se asocian a un solo jugador. Cada bono representa los derechos de cada futbolista. Se emite y se suscribe. Pozzo despeja el balón cuando le repreguntan por la titularidad real del fondo, exhibiendo que él se fiaba de Riva que «me merece toda la confianza», por lo que no indagó más.

La venta a los chinos

Pozzo concreta que Pina colaboró en la venta del Granada al grupo del chino John Jiang, como se tradujo de la segunda declaración ante el juez que este periódico les ofreció ayer. «Participó en el proceso aunque el actor principal fui yo (...). Fue una manera de involucrarle, de manera que pudiera estar tranquilo (...). A mí me interesaba que el club funcionara», indicó. Su miedo estaba en que podría «retrasar la entrada de la inversión». Pozzo le liquidó abriendo un contrato de colaboración con el Watford, mediante el cual le ayudó a traer a Quique Flores de técnico y al futbolista Kiko Femenía. Se le dieron 1,5 previamente a través de Calambur. Después, según reconoció Pina el lunes, 2 más para que dimitiera como presidente, aunque Pozzo prefiere suavizarlo: «No quería generar un conflicto con los nuevos inversores».

También destapó que el murciano quiso comprar el club desde 2015, cuando empezaron a aparecer tentativas. «Yo le digo que si llega la oportunidad, estaría dispuesto a vender. Él estaba interesado en encontrar alguien que compre y que le permitiera continuar con su labor», aporta. Tres empresas asesoraban al Granada entonces. Grup Serton por Pozzo, Cordero Sport por el director deportivo y Calambur por Pina, aun figurando su hermana en ella, que nunca le llegó a presentar. Una 'tricefalia' que Pozzo justifica por la necesidad de abarcar todo el mercado, aunque Cordero se desmarcara de las decisiones del fondo en su declaración. «Él estaba en las reuniones», objetó Pozzo.

Pina tuvo salario en sus dos últimos años al cargo pero estaban embargados por una deuda previa. «Me lo comentaron, pero desconozco el origen de esa deuda», apostilló.

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