Granada CF

La invisibilidad de Rui Silva

La invisibilidad de Rui Silva
P. VILLOSLADA/GCF

Morilla sigue dando su voto de confianza a Varas, aunque alaba el trabajo del joven portero luso, que costó 1,5 millones

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

Pedro Morilla cortó de raíz un debate creciente que se había suscitado en el entorno del club. «Tenemos dos grandes porteros. Es verdad que Rui (Silva) se encuentra en un segundo plano. Javi (Varas) es el titular», expresó ante la cuestión de si medita un cambio, sin demasiado margen para la duda. El entrenador sevillano dio así un voto de confianza a su paisano tras el error que cometió en el gol de Osasuna. No blocó un balón alto que venía servido de falta y lo dejó botar justo ante Xisco, que remató libre. Morilla destacó que la jugada fue un «infortunio», justificó que «tenía mucha gente por delante» y recalcó que Varas está haciendo una gran temporada. «De hecho, después del gol se repuso con dos buenas intervenciones. Él es muy fuerte mentalmente. Transmite mucha fuerza al grupo», insistió. En su discurso no quiso desmerecer a su suplente. Comentó del joven portugués que tiene un «presente muy bueno y un futuro que le llevará a la primera línea del fútbol nacional. Necesitamos a los dos», agregó diplomático. El destino de Rui Silva seguirá siendo la invisibilidad de momento.

El luso, de 24 años, llegó al Granada en el mercado de invierno de 2017, el último en Primera. Parecía en principio una maniobra poco necesaria, pues el equipo tenía a Guillermo 'Memo' Ochoa en sus filas, cumpliendo dentro de lo que cabe. Pero el club tenía una oferta del Levante –entonces en Segunda–, por Oier Olazábal, que venía siendo su suplente. Los nazaríes cerraron la cesión del vasco con una opción de compra obligatoria al final de campaña por 200.000 euros. La operación prosperó una vez que se aseguraron una alternativa.

Javier Torralbo 'Piru', todavía director deportivo se fijó en un arquero que militaba en el Nacional de Madeira y que venía siendo titular en las categorías inferiores de Portugal hasta llegar a la sub 21. El Braga estaba tras sus pasos y también sonó para el Benfica, pero el Granada dispuso 1,5 millones para adquirir su pase.

Como era de prever, Rui Silva quedó a la sombra de Ochoa y no disputó ni un solo minuto en todo lo que quedó de temporada. Perdió el tren del Europeo sub 21 y ni siquiera encontró oportunidades tras la destitución de Lucas Alcaraz, cuando parecía que Tony Adams iba a colocar a todos los futbolistas que tenían contrato en vigor para el siguiente curso. El inglés quiso proteger a Silva y considerar el trabajo de Ochoa, aunque este no iba a seguir en la entidad.

Una vez cerrada la contratación de Manolo Salvador, este se puso a confeccionar la plantilla apuntando la necesidad de traer a un portero veterano, pues desconocía las posibilidades de Silva tras su inactividad. El elegido fue Javi Varas, cuya reputación le avalaba. Pasó gran parte de su vida en el Sevilla, aunque también estuvo en el Celta, el Valladolid en Segunda y, por último, la UD Las Palmas, a la que defendió en dos campañas en Primera.

Opuestos en lo físico

Rui Silva es alto (1,89 figura en su ficha, aunque parece más), respondiendo al arquetipo moderno: eficaz por alto y razonable con los pies. Es muy introvertido, algo que choca con la habitual locuacidad en su puesto. Javi Varas mide 1,82 y se caracteriza por los reflejos y su capacidad de liderazgo. Es uno de los capitanes. Empezó con unos meses de rendimiento estupendo pero lleva un tiempo con dudas, sobre todo a balón parado. Cometió un fallo gravoso ante el Oviedo, en el partido que le costó la cabeza a Oltra. Se le vio nervioso ante Osasuna aunque, según Morilla, ya está mejor. «Al final son lances que te pueden influir negativamente, pero él es fuerte y está en condiciones para saltar al campo el domingo», apuntó.

Varas sólo cedió su sitio a Silva en dos encuentros. Uno fue en la Copa del Rey, ante el Zaragoza en La Romareda. El Granada cayó 3-0 y, pese a todo, hizo alguna buena parada. La otra ausencia del sevillano fue en Liga, ante el Rayo Vallecano. No estuvo por el fallecimiento de un familiar. Los nazaríes cayeron por 1-0. Silva hizo detenciones de mérito, aunque quizás pudo hacer algo más en el tanto de Dorado, pese a que entró ajustado y le tapaban.

El caso es que, salvo cosa rara, Rui Silva tendrá que seguir esperando su ocasión. Los técnicos hablan bien de él, a pesar de su 'mudez'. En los entrenos da la talla pero por ahora el técnico sigue confiando en el veterano, que tendrá su particular ocasión de resarcirse de la última pifia en la que fue su casa.

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